Jamás he demostrado mi lado sensible ante alguien, siempre muestro lo fuerte que soy, para no verme vulnerable ante nadie. Pero, se sentía que podía mostrar mi lado vulnerable por primera vez ante alguien y no pensaba que sería con mi paciente. Me refugié en sus brazos, Samael me transmitía ese amor paterno que no recibí en mi niñez y eso junto con lo que paso, hicieron que lagrimas fueran derramada por mis mejillas. - Tranquila mi niña, todo va a estar bien – dice acariciando mi espalda como si fuera una pequeña niña. - Lo siento – dije sollozando. - Todo va a estar bien, ya lo verás. Estoy aquí para cuando desees hablar, para eso estamos los amigos – dice tranquilamente. - Gracias Samael, de verdad muchas gracias – dije soltándome de sus brazos. - ¿Deseas hablar conmigo y conta

