Era el mejor sexo oral que había recibido, no dejaba de sentir cosquilleos en todo mi ser con lo que me estaba haciendo, no podía soportarlo más y me corrí en su boca, sin duda alguna fue el mejor orgasmo del mundo. Este hombre es insaciable, no me dejo recuperar del orgasmo que acababa de tener, cuando de repente sentí su m*****o entrar en mi de un solo golpe, cada vez eran más y más fuerte, mi cuerpo pedía a gritos que quería liberarse nuevamente a través de un segundo orgasmo. No sé cuánto tiempo hemos durado ni las poses que hemos hecho, solo sé que he tenido cuatro fantásticos orgasmos hasta el momento.
- Más – dije en un suspiro.
- ¿Más qué? – dijo sin dejar de penetrarme.
- Más fuerte, muévete – dije dándole un azote en su trasero para que se moviera más rápido, deseaba correrme, pero deseaba sentir más profundidad.
- Córrete para mi preciosa – dijo colocando mis piernas en sus hombros.
- ¡Oh Dios mío! – dije por el repentino cambio de pose, en definitiva, es un experto.
- Por favor no te detengas – dije suplicando.
- Vamos, córrete conmigo – dijo, para segundos después tener mi quinto orgasmo y lo mejor fue que sucedió al mismo tiempo en que él se corría conmigo. Su cuerpo cae encima del mío.
- Quítate, me estás asfixiando – dije sin poder respirar, el desconocido no se quita de encima, sino que apoyó sus brazos a mi lado para no aplastarme – ahora quítate, necesito tomar aire – dije dando leves golpes en su hombro para que me diera espacio.
- Claro – dijo levantándose de la cama, aún seguía sin poder ver su rostro, pero su trasero se veía muy llamativo.
- Eso estuvo genial – dije mientras se normalizaba mi pulso y mi respiración.
- Lo sé – dijo.
- Necesito una ducha – dije levantándome de la cama, mis piernas no respondían bien, parecía que estaba caminando como un pingüino.
Llegue hasta uno de los baños que tienen disponibles en el club, ante todo la limpieza y la seguridad. Abrí la ducha y me metí en ella para dejar que el agua cayera sobre mi cuerpo, de repente vi que rodeaban mi cintura y era nuevamente el hombre desconocido. Gire mi cuerpo, trate de visualizar su rostro, pero era difícil. Me acerqué a su cuerpo y le di un beso, la calentura llego nuevamente a nosotros y terminamos teniendo sexo nuevamente mientras el agua caía sobre nosotros. Al terminar salimos de la ducha, seque mi cuerpo, me coloque nuevamente mi ropa y mis zapatos. Me trate de acercar a él, quería darle un último beso e irme, pero me dio la espalda, así que me aleje.
- Lo siento guapo, aunque he visto toda la galaxia esta noche gracias a ti, ya debo irme – dije dando media vuelta y saliendo de aquella habitación.
No me atreví a voltear para verlo, no puedo negar que ha sido el mejor sexo de toda mi vida, pero la verdad una parte de mi siente que no fue solo sexo, sino que se siente como si hubiéramos hecho el amor. Así que no podía voltearme, de lo contrario me estaría condenando. Me ha encantado ver la galaxia con este desconocido, pero no quiero ilusionarme. Es por eso que en ningún momento pregunte su nombre, es por eso que las palabras han sobrado, fueron nuestros cuerpos quienes hablaron por nosotros. No podía colocarme sentimental, cuando sé que no volveré a verlo y era mejor así.
Siempre he sido de tener sexo casual y de una sola noche, nunca se repite a no ser que seas excelente en la cama para complacerme y sobre todo convencerme a querer repetir. Sin duda alguna este hombre me incita a repetir miles de veces, pero no podía hacerlo, sería romper con mi promesa, y no estoy dispuesta a romperla.
Salgo del club lo más rápido que puedo para evitar que el desconocido me busque, camine dos cuadras y me subí a un taxi, di la dirección de mi casa y en ese trascurso de tiempo repetía una y otra vez lo que había sucedido con ese hombre, mi cuerpo volvía a encenderse con tal solo recordar, mi zona ardía de deseo nuevamente. Al entrar a mi departamento voy directo a mi habitación quitándome la ropa en el camino, abrí el cajón de la mesita que hay al lado de mi cama y saque a uno de mis mejores amigos, uno que es fiel a mí y me da el mejor placer cuando estoy sola.
Enciendo mi juguete, abro mis piernas y lo coloco sobre mi clítoris, la vibración hacía que me volviera loca, pero la verdad, el tener en la mente lo que sucedió esta noche junto a lo que estoy haciendo, ocasiono que tuviera mi sexto orgasmo. Mi cuerpo parecía que convulsionaba ante esa sensación, después de estar más tranquila, fui al baño y me di otra ducha, me quite el maquillaje, me lave la cara y los dientes, me puse el pijama y me fui a la cama para caer en los brazos de Morfeo.
- Gracias desconocido lástima que no te volveré a ver – dije para después quedarme dormida.
Estaba durmiendo plácidamente hasta que empecé a escuchar que quemaban el timbre de la puerta, mataría a la persona que no se callaba. A regañadientes me levanté de la cama y fui directo a abrir la puerta.
- ¡Dije que ya voy! – grite saliendo de mi habitación - pero ¿quién rayos es? – dije furiosa.
- Hola preciosa – era Lucas, estaba radiante y con una sonrisa.
- Juro que te voy a matar algún día si vuelves a tocar el timbre de esa manera – dije.
- ¿Qué sucede con ese humor? ¿acaso no conseguiste sexo del bueno anoche para que estés tan enojada? – pregunta mientras me tiraba al sofá.
- Lo tuve, enserio lo tuve, pero está muy temprano para que toques el timbre así – dije acomodándome mejor.
- ¿Temprano?... Querida son más de las cuatro de la tarde – dijo Lucas.
- ¿Qué? – dije sorprendida.
- Que son más de las cuatro y tu recién te levantas, ¿pero que tanto hiciste para que no te despertarás más temprano?, me dejaste plantado – dijo cruzándose de brazos.
- Oh rayos, lo siento querido. Lo olvide, ¿me perdonas? – dije haciendo un puchero para que me perdonara.
- Solo si me cuentas quien es el galán afortunado para que te hiciera dormir tanto – dijo sentándose a mi lado.
- Pues no lo sé – dije.
- ¿Cómo que no los sabes? – pregunta.
- Pues eso, que no sé quién es. No lo pregunte su nombre ni nada, fuimos a lo que fuimos – dije sin importancia.
- ¿Pero fue fantástico? – vuelve a preguntar.
- ¿Fantástico?, fue fenomenal – dije sonriendo al recordar lo vivido.
- Cuéntame todo – dijo como un niño pequeño.
- Bueno después de que te fuiste, me quede unos minutos en la mesa hasta que me aburrí y fui a una de las salas libres, estaba observando como un grupo de personas participaban en una orgía, fue excitante verlos hasta que un desconocido se acercó a mi preguntándome si quería jugar con él, así que acepte y fuimos a una de las salas oscuras. Al principio pensé que no sucedería nada, ya que se había quedado como una tonta estatua, cuando recogí mi ropa para irme, me tomo de las manos y me domino por completo, tuve cinco fantásticos orgasmos gracias a él y lo hicimos dos veces en el club haciendo que viera la galaxia entera, luego me vestí y me fui – dije casi sin aire por hablar tan rápido.
- ¿Y eso es todo? – pregunta él.
- Pues si – dije alzando mis hombros.
- Y después de haberte hecho ver la galaxia, ¿no preguntaste su nombre para repetir? – dice sin creerlo.
- No quise saber su nombre, es mejor así – dije cruzando mis brazos.
- ¿Disculpa? – me mira sin entenderme.
- Sabes que no soy de las que repiten más de un día, no quiero sentimentalismos ni nada por el estilo y lo sabes – dije levantándome del sofá para ir a la cocina por algo de beber.
- Lo sé, entiendo tu punto de vista, pero si este hombre te hizo ver no solo las estrellas, sino las galaxias debiste preguntarle su nombre para repetir en otra ocasión – dijo apoyándose en la puerta.
- Olvídalo, ya buscare otro que me haga ver las estrellas – dije sacando una cerveza de la nevera - ¿quieres? – pregunté.
- Dame una – dijo estirando el brazo.
- Ten – dije entregándole una cerveza.
- ¿Y qué harás? – dice.
- ¿De qué? – pregunté.
- Con el desconocido – dijo.
- Nada, no pienso hacer algo. Lo dejaré así, es lo mejor – dije.
- Esta bien, si tú dices que es lo mejor está bien. Aunque debiste preguntarle su nombre, me intriga saber quién es – dijo.
- Lo siento, pero te quedaras con la intriga. Pedimos comida y hablamos durante la cena sobre lo que había hecho esa noche.
- Bueno querida, debo irme. Mañana debo ir a trabajar – dijo dándome un abrazo un beso en la mejilla.
- Igual yo, tengo turno desde muy temprano, descansa y ve con cuidado. Te quiero – dije despidiéndome.
- Y yo a ti – dijo saliendo de mi departamento.
Después de que mi mejor amigo se fuera, limpie nuestro desorden y me fui a la cama para tratar de dormir nuevamente, mañana tenía cirugías programadas y tendría que salir tarde de mi turno, así que lo mejor es dormir lo que más pueda.