***NARRA BELLA***
Llegué a ese restaurante y cuando el mesero me dirigió a donde estaba Santiago, me morí de nervios a pesar de que desde que hablamos por teléfono yo ya sabía que era él, pero no le dije nada pues hacerlo iba a suponer darle más importancia, de saber que yo lo había buscado en internet y demás, así que hice de cuenta que estaba impactada de verlo después de dos años.
-Hola Marbella, ¿Cómo estás?, toma asiento por favor - me dijo Santiago.
-Hola buenas noches señor Santiago - dije con normalidad.
-Marbella, ¿No te acuerdas de mí? - me preguntó él, pensando que le diría que si lo recordaba.
-Disculpa, ¿Nos conocemos?, ¿Es usted la persona que me llamó para lo de un trabajo o es una broma? - dije enojada.
-Sí soy yo, relájate, ¿Quieres algo de tomar?- me preguntó Santiago con educación.
-Una copa de vino blanco, por favor - dije con seriedad.
-Bueno Marbella, como te comenté por teléfono, he visto tus comerciales y me ha gustado mucho tu trabajo, ¿Cuánto tiempo llevas en el mundo de los comerciales? - me preguntó Santiago visiblemente nervioso.
-Llevo algunos años, siempre he querido ser actriz y estoy preparada, he tomado clases, seminarios y talleres de actuación - le dije y le entregué mi curriculum.
El me miraba muy intensamente, mientras leía mis documentos acerca de mi experiencia laboral, me estaba poniendo nerviosa y descolocándome como aquella primera vez cuando nos conocimos, pero yo no podía dejar que el me sacara de mi zona de confort, así que de inmediato le hice platica.
-Disculpe, pero ¿Exactamente en qué consiste el trabajo? -le pregunté yo.
-No seas ansiosa Marbella, apenas me entregaste tus documentos - me respondió él sin dar su brazo a torcer.
-Si estoy citada aquí con un completo desconocido y totalmente expuesta, pues no pudo asistir mi representante, tengo todo el derecho a preguntar - dije algo alterada.
-En eso tienes un punto - me respondió él, muy diplomático.
-Te adelantaré algo para que no tengas desconfianza, el trabajo consiste en que seas la modelo para la campaña publicitaria de mi cadena de hoteles, ¿Tienes estudios de modelaje profesional? - me preguntó él con algo de sarcasmo.
-No, no soy modelo, soy actriz - le respondí tajantemente.
-Lo siento, no quise incomodarte Marbella, podemos adecuar el comercial y también necesitaría saber de tus tiempos que dispones para hacerlo - me dijo él sonriéndome y poniéndome nerviosa.
-Yo podría acomodar mis horarios, ¿Cuándo necesita iniciar la grabación de los comerciales para comentarlo con mi representante? - le dije yo con mucha seguridad.
-Mira, elaboré un contrato provisional, para los comerciales Marbella - me dijo y me dio un documento complejo, lleno de cláusulas que yo no entendía y me ponía nerviosa para leerlas, sobretodo delante de él.
-¿Me lo podría llevar, para estudiarlo con calma y comentarlo con mi equipo? - le pregunté muy preocupada.
-Claro que puedes llevártelo, sin inconveniente, ¿Te parece bien mi propuesta? - me dijo él en un tono seductor.
-Aquí en físico no me ha propuesto nada en concreto, tengo que leer y comentar esto con mi equipo, como le dije con anterioridad, me imagino que esta todo detallado, en cuestión de tiempo de trabajo con usted y de la cantidad de comerciales, en los documentos que me dio - le dije yo sin dejar de lado mi falsa seguridad, el solo mirarlo me tenía temblando.
-Claro, que sí. Todo está detallado ahí, Marbella, ¿Tienes alguna otra duda? - me preguntó él mirándome directamente a los ojos y dando un trago a su copa de vino.
-No, para nada y si eso ha sido todo, ¿Cuánto tiempo tengo para darle una respuesta? - le pregunté muy directamente.
-Tienes una semana y después nos veríamos también en la siguiente reunión con tu equipo, en especial con tu representante para dejar las cosas claras, en caso de que te decidas a aceptar laborar conmigo - me dijo él con esa seguridad arrolladora que lentamente hacia que mi mundo se derrumbara.
-Está bien, una semana me parece un buen periodo de tiempo, ¿Le parece bien si yo le vuelvo a llamar o prefiere ser usted quien me llame? - le dije dando a entender que estaba por irme.
-Yo te llamo Marbella y bueno si no te incomoda, puedes quedarte a cenar conmigo. Dejemos de lado lo del trabajo y cenemos en paz, ¿Qué me dices? - me dijo y me dio a entender que quería charlar, pero yo no podía darle ni darme ese gusto, menos si fingí que no lo conocía de antes.
-No, no me puedo quedar. Tengo trabajo el día de mañana, pero gracias por considerarme para el trabajo, en verdad me halaga y mucho, esperemos llegue a buen término con mi representante y podamos trabajar en un futuro, que pase buenas noches, señor Santiago y nuevamente muchas gracias - le dije yo, dando el tema por terminado.
-Buenas noches Marbella y gracias a ti por venir a escuchar y a considerar mi propuesta. Perdona mi atrevimiento, pero desde que te vi en los comerciales no dejé de pensar en que eres la mujer más bella, que he visto en mi vida, ojala podamos trabajar juntos. Que te vaya muy bien y otra cosa, ¿Gustas que te pida un taxi? - me preguntó con amabilidad.
-No muchas gracias, he traído vehículo. Hasta luego y buenas noches señor, Santiago - le dije y estreché su mano para despedirme de él.
-Hasta luego Marbella, que descanses y un gusto conocerte - me dijo él tomando mi mano con firmeza y haciéndome temblar las piernas.
Le solté rápido y me fui caminando a toda velocidad a la salida, de inmediato, me subí a mi auto recién comprado de agencia y me puse en marcha rumbo a mi casa, ese hombre me intimidó y me dejó más que mal, más que fatal y más que nerviosa, me concentré en el camino, puse música y me dirigí a mi casa.
***NARRA SANTIAGO***
No lo podía creer, nada salió como yo pensaba, ella no quiso cenar conmigo, no me aceptó ni eso cuando cualquier mujer, que hubiera invitado a cenar hubiera dado todo lo que tiene por cenar conmigo, ¿Por qué ella reaccionó así?, cuando la conocí acabamos en la cama y ahora no sólo fingió no conocerme, lo que hizo que yo fingiera también no conocerla y encima se portó altanera y muy payasa, ¿Qué onda con esta mujer? . Estaba que me llevaba el diablo con ella y con la situación, lo único que me alegraba la noche y sólo un poco era que al menos no se negó a trabajar conmigo y eso me daba gusto pues al menos sabía que la podía volver a ver y sobretodo volver a tener. Pero su actitud, fue lo que no me agradó en absoluto y lo que puso sin dudar mi mente a dar vueltas, porque pensé que quizás ella si era novia de ese desgraciado y por eso se puso así conmigo, por andar con el tipo ese, con quien se besa en todos los comerciales, eso no podría soportarlo, pero ¿Qué puedo hacer?, yo estoy casado, ¡Que rayos!. Nadie nunca me había despreciado en toda mi vida, quizás yo era muy egocéntrico pero pese a eso no podía tolerarlo y Marbella no se me iba a resistir, no señor, cómo que me llamo Santiago Fisterra, la volveré a hacer mía las veces que yo quiera y considere necesarias. Estaba furioso en mi mesa cuándo me llamó Raquel, para completar la fatal nochecita por la que estaba pasando.
- Hola mi amor -me dijo Raquel muy alegre.
- Hola, ¿Ya has vuelto? - le respondí fríamente.
- Santiago que genio tienes, está bien que nuestro matrimonio es arreglado pero no tienes porqué tratarme mal.
- Lo siento y disculpame, tuve un día de locos, ¿Cómo estás tú?. - le pregunté por cortesía.
- Mal, se me ha quedado el auto en la vía, ¿Puedes mandar a alguien por favor? - me llamaba para pedir ayuda, para variar pensé.
- Claro, mándame la ubicación - le dije más por obligación que por gusto.
- Gracias Santiago, ya te la envío por mensaje.
Colgué con Raquel y me encargué de mandar a alguien a ayudarla, después me levanté de la mesa y dejé unos billetes ahí y salí furioso del restaurante, cuando pensaba salir con ella y pasar la noche juntos, pero es obvio que no logré lo que quería para esta noche, eso me pasa por adelantarme a las cosas y pensar que en este momento estaríamos por salir juntos rumbo a un hotel, para entregarnos otra vez y justo hoy que se veía tan diferente pero más hermosa respecto a aquella primera vez, se veía sofisticada y bellísima, haciendo totalmente honor a su nombre, y pensar que ahorita podría estar quitándole ese vestido, pero no, en lugar de eso, voy solo y decepcionado rumbo a mi hogar y con el coraje de haber sido despreciado por la mujer a la que llevo dos años buscando y deseando volver a hacer mía otra vez...