Papi Alfa, estoy en celoUpdated at Mar 12, 2026, 09:00
⚠️ ADVERTENCIA: Este libro es 90% sexo, 100% pecado y absolutamente erótico y jodido. Léelo solo si estás lista para retorcerte en tu asiento, empapar tus sábanas y tocar tu clítoris. Esto no es suave ni romántico. Es una fantasía brutal, adictiva y húmeda de nudos sobre una desesperada Omega en celo y los dos monstruos Alfas que la arruinan. Si buscas caricias suaves o dulces besos, detente aquí. Pero si quieres ser doblada, abierta, anudada tan profundo que llores, y llena de nuevo antes de que siquiera puedas suplicar por piedad, entonces abre tus muslos. Toma el lubricante. Y ríndete.
~~
Vine en este crucero para relajarme. No vine esperando despertar empapada en humedad, frotando mi almohada, gimiendo por el papá de mi mejor amiga mientras el calor ardía en mi vientre como un incendio forestal. Pero el Alfa Connor me olfateó. Y en el segundo en que lo hizo, se descontroló. Entró en mi habitación con ese gruñido Alfa en su garganta y me folló como si mi cuerpo le perteneciera. Me puso de rodillas sobre su cama y metió su polla tan profundamente en mi coño que grité en las sábanas. No se detuvo ni cuando lloré. No se detuvo cuando supliqué. Me hizo ahogar mis gemidos hasta que su nudo nos unió, y su corrida fluyó dentro de mí en gruesos y calientes chorros.
Todavía estaba goteando cuando llegó el segundo Alfa. Un heredero con sangre en sus manos y cero paciencia. Me ató y me dijo que tomaría cada centímetro de él, y lo hice. Me embistió mientras aún goteaba con la corrida de Connor, me abrió y me anudó como si fuera su juguete sexual.
Pero lo que ninguno de nosotros sabía es esto: Mi celo no es normal. Él vincula. Corrompe. Se expande. Ahora están obsesionados. Posesivos. Celosos. No quieren compartirme, pero no pueden dejarme ir. Y yo no quiero que lo hagan. Quiero que se peleen por mí. Quiero sus nudos uno al lado del otro, estirando mis agujeros mientras discuten sobre el cachorro de quién llevaré. Quiero su corrida goteando por mis muslos, mezclándose y metiéndose de nuevo con sus dedos mientras gimo por más. Soy su Omega. Su juguete favorito. Su puta ebria por el celo. Y su pequeño y sucio secreto que ya no pueden ocultar.
Así que aquí está tu última advertencia: No lo leas a menos que estés lista para acariciar tu clítoris. Porque este libro te va a follar tan fuerte que suplicarás por tu propio nudo. Y amarás cada segundo de esta experiencia, depravada, goteante y brutal.