24 años 🇦🇷 | Escribo las historias que me gustaría vivir (y las que me dan un poco de miedo) ✨ | Young Adult & New Adult | Fan de los finales que te hacen llorar... pero valen la pena.
Quince años construyendo poder. Quince años sin que nadie la tocara como está a punto de descubrir.
Andrea Martínez tiene cuarenta años y sabe exactamente cómo funciona el sistema, porque ella ayudó a diseñarlo. Como Gerente General de Operaciones de una de las empresas más poderosas de Buenos Aires, conoce cada secreto sucio que sostiene ese edificio porque ella misma colaboró para mantenerlos. Desde los veinticinco es la pareja designada del presidente, Eduardo Ayerza, bajo un Protocolo interno que nadie fuera de las altas esferas sabe que existe: los jefes pueden elegir un empleado como compañero sexual, sin preguntas, sin consecuencias, mientras dure la designación.
Quince años. Decenas de designados propios. Ni uno solo le importó de verdad.
Hasta que entra Dante Aguilé.
Veintiún años, hambre, y una inteligencia que nadie hasta ahora supo ver.
Andrea lo elige como su nuevo asistente (y como su nuevo designado) convencida de que es sólo otro cuerpo, otro trámite, otra forma de descomprimir. Pero lo que empieza como de costumbre se le escapa de las manos: por primera vez en quince años, quiere algo que no sabe cómo controlar.
Ese deseo pone en jaque todo lo que construyó. Porque para quedarse con Dante y no estar con nadie más, Andrea va a tener que dejar de ser la segunda al mando y el hombre que tiene que caer para que eso pase es el mismo que la convirtió en quien es.
Con Dante urden un plan que mezcla sexo, poder y traición: chantajes, alianzas incómodas, un presidente que confió demasiado.
Pero ganar no siempre significa quedarse con todo.
Un Protocolo Prohibido. Una obsesión que no respeta jerarquías. Una política diseñada para controlar el deseo, que termina destruyendo a quien lo creó.
🔥 Dark Romance + Office Romance. Jefa mayor x empleado joven. Cómplices y amantes. Un secreto que puede volar todo por el aire.
Mara Solís llegó a Whitmore University con una beca que tardó cinco años en ganarse y una sola regla: no llamar la atención. Hija de una empleada doméstica, sabe exactamente lo que significa sobrevivir en un mundo que no fue construido para ella. Whitmore, con sus pasillos de mármol y sus apellidos grabados en piedra, es el enemigo que necesita conquistar desde adentro.
Pero Whitmore guarda un secreto.
Cuando Mara accede por error a archivos restringidos del sistema académico —buscando evidencia de que su beca fue manipulada— descubre algo mucho más oscuro: la institución lleva décadas encubriendo un esquema sistemático de falsificación de credenciales académicas que involucra a familias de la élite política del país. Profesores comprados. Títulos vendidos. Y nombres que nadie en su sano juicio se atrevería a pronunciar en voz alta.
Alguien en la cúpula de Whitmore lo sabe. Y Mara recibe su primera advertencia.
Callum Ashford no es un villano. Es algo peor: es un hombre que cree que está haciendo lo correcto.
Profesor joven de Filosofía Política —el más joven en la historia del departamento—, hijo adoptivo del Decano Richard Ashford, Callum aprendió desde niño que la lealtad institucional es la única moneda que no se devalúa. Whitmore lo formó, lo protegió, lo convirtió en lo que es. Cuando su padre adoptivo le pide que identifique a la estudiante que accedió a los archivos y la neutralice antes de que hable... Callum acepta.
El plan es simple: acercarse, evaluar, contener.
Lo que no estaba en el plan era ella.
“Wear her perfume. Sleep in her bed. Never speak of the past.”
ELARA is drowning in debt and desperate to save her sister. When the cold, enigmatic billionaire JULIAN VANCE offers her ten million dollars for one year of her life, she thinks it’s a miracle. The catch? She must become his late wife.
She must look like her. Walk like her. And deceive the world into believing the original Mrs. Vance never died.
But Julian is a man haunted by secrets and a simmering rage that burns as hot as his touch. As Elara descends into the dark opulence of the Vance estate, she realizes she’s not just a replacement—she’s a target.
Between the ghost of a dead woman and a husband who looks at her with equal parts hunger and hatred, Elara is about to learn that some contracts are written in more than just ink.