Siempre he sido una amante de la lectura. Suelo amar los géneros de romance, suspense y misterio. Aunque los de fantasía también me atraen, no suelo leerlos con frecuencia. Después de mucho leer he dado el paso y me he aventurando a escribir. Se que soy una amateur en este sector y estoy segura que me falta mucho, pero espero la comprensión de los lectores.
Sophia Scott es la segunda hija de Zacary Scott y Amelia Bennett. Es conocida en Windsor por su apariencia antisocial, cabizbaja, vestidos oscuros y siniestros. Sobe todo muda, o eso creía la gente. Pero de belleza inigualable. Un rostro que muchos conocen, por su gemela y hermana mayor Isabella Scott. La flor de la acta sociedad. Cabello, ojos e incluso la voz, era exactamente iguales. A los ojos de Héctor Ashford, era simplemente imposible. Odia el hecho de no poder distinguir a su amada de su hermana. El día en el que Sophia Scott se presento frente a él vestida y luciendo como Isabella el la acepto. Se dejo llevar por sus caricias y sus besos. Cuando Isabella los encontró, se dio cuenta de que la mujer que haba mantenido atrapada en sus manos había escapado. Héctor por su parte se cuestiono su amor por Isabella. " Sus labios ... ¿por que me resultaron tan familiares, como si no fuera la primera vez que los pruebo?"
La ceremonia comenzó al mediodía, bajo el cielo despejado de verano. Todos los ojos estaban puestos en Aria Morgan, mientras ella se paraba en medio del circulo sagrado. Sentía la presión de las expectativas de su clan, el peso de la mirada de su padre, un dios que nunca entendió cómo su propia hija podía ser una excepción a la regla de su poderoso linaje.
Aria cerró los ojos intentando calmar su mente. Intento invocar algún tipo de poder, cualquier señal que indicara que no era una completa anomalía. Pero nada ocurrió.
"!Nada¡" susurró alguien entre la multitud. "!No tiene ningún poder¡"
Aria sintió las lagrimas quemar en sus ojos, pero se negó a dejarlas caer. No quería demostrar mas debilidad de la que ya percibían de ella. La ceremonia concluyo en un silencio incomodo, y Aria salió corriendo buscando refugio en los jardines de la mansión.
Se dejó caer en la sombra de un viejo roble, donde solía esconderse de niña. "¿Por qué yo?" pensó, mirando al cielo. "¿Por qué no puedo ser como los demás?"
Entonces, de repente, una visión la golpeo con la fuerza de una tormenta. Vio un bosque oscuro, una figura encadenada, y escuchó una voz susurrante que decía su nombre. La visión fue tan vívida que Aria no pudo distinguir si era un sueño, una alucinación o una premonición.
El desconcierto la inundó cuando la visión desapareció tan rápido como había llegado. ¿Era esto u indicio de algún poder? ¿Había sido real?