Tuvieron que detenerse un momento se detuvieron a comer y a acampar, ya que estaba cayendo la noche. Y todos estaban haciendo cada uno su turno, unos dormían y descansaban, curaban a los compañeros que habían buscado en el pequeño pueblo, en la cuidad de Drushrix. Mientras que otros vigilaban al rededor y con armas para los Zombis.
Amelia como siempre se la pasaba alejada de las personas, alejada un poco del espacio del campamento. Sentada en un árbol pensativa. No le podía decir a nadie sobre el experimento que le hicieron que Rixton consideraba una "habilidad y mejora para la humanidad". Todavía se sentía rara por su cuerpo y no sabía que le habían hecho completamente. Si iba a tener efectos secundarios o algo. Tenía mucho miedo de que le pasara algo o que dañará a alguien con su nueva habilidad y habilidades. Tenía un poco de frío y solo quería estar sola en ese momento.
Carlos: Hola - la saluda por detrás poniendo su mano en su hombro haciéndola sobre saltar, se quedó sorprendido al verla brincar un poco - lo siento, te asusté -.
Amelia: Oh solo eres tú... si pero, no te preocupes - Carlos se sienta a su lado y le pone una manta a el rededor de ella más le da una lata con trozos de comida y un poco de fruta - gracias, aunque no era tan necesario -.
Carlos: Tenías frío y hambre disfrútalo es lo menos que puedo hacer por ti. Hoy nos ayudaste mucho, no me arrepiento de traer a una desconocida como tú. Además no hay de que y aunque no es mucho pero pues hay tienes - luego de mirarla volteó a ver el cielo estrellado.
Amelia: No te emociones, ni me conoces. Así que no cojas confianza conmigo, ¿si? - mordiendo la comida.
Carlos: Ok, aunque eso creo que no es verdad. Veo en esos bellos ojos verdosos y brillantes, o cuando los miró siento que de alguna forma, puedo confiar en ti, por alguna razón - la mira directamente a los ojos.
Amelia: Pues no confíes en lo que sientas, ¿ok? - un poco sonrojada bajo la mirada y siguió comiendo.
Carlos: Ok, entonces en el tiempo que estés cerca si tengo la razón, ¿vale? - le sonríe y Amelia le asiente con la cabeza - la noche de hoy está un poco más hermosa de lo normal, ¿cierto? - ambos miraron al cielo para ver las estrellas brillando.
Amelia: Si, un poco si - sonríe un poco.
Carlos: Que bonito, sonreíste un poco, te pude ver sin esa seriedad que llevabas - Amelia lo mira y él se levanta para irse - ya me retiro a dormir, hasta mañana, duerme bien chica misteriosa de los ojos verdosos bonitos - le da un toque con su mano en la cabeza de ella, sobándola un poco y se va caminando.
Amelia: G-gracias e igual - sonrojada y se toca la cabeza pensando en él, pensaba que él era extraño y dulce a la vez.
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A la mañana siguiente...
Amelia despierta y pestañea varias veces por la luz del día en la mañana entrando en sus ojos. Se sienta y se peina su cabello color pelirrojo con su pequeño cepillo que le habían regalado. Se levanta y sale de la carpa pequeña en donde dormía. Ve que todos ya estaban despiertos preparando todo para irse y seguir el camino hacia su hogar misterioso.
Carlos: Ah... aquí estabas dormilona, creía que no te ibas a despertar y tenía que despertarte con un beso como en la bella durmiente - dice haciéndose el gracioso acercándose a Amelia poniendo de pico su boca para que besarla. Ella lo empuja molesta y sería.
Amelia: ¿¡Es enserio!? Ayer estabas todo respetuoso y amable y hoy te despiertas así con el pie izquierdo tratando de besarme haciéndote el graciosito - muy seria mirándolo fijamente pero un poco sonrojada.
Carlos: Oye tranquila, solo es un poco de humor no lo hacia enserio. Jaja que agresiva es la niña. Y sorry, no lo vuelvo a hacer si te molesta. Por cierto vámonos antes de que venga una oleada de Zombis y algunos mueran o todos - camina cargando cosas del campamento hacia el camión para guardarlas.
Amelia: Ok... - empieza a guardar sus pocas cosas.
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Ya por el camino en el camión...
Carlos: Un momento paren... - dijo agitando la mano a el conductor. Paran el camión y se dan cuenta que el camino está bloqueado por un tronco caído justo en el medio. Se veía pesado pero había que moverlo, tenían que llegar ya estaban casi más cerca de su hogar. Además se dieron cuenta que casi ya no tenían gasolina para seguir.
Amelia: ¿Qué pasa, porqué nos detuvimos? Acaso... ¿Ya llegamos? - dijo levantándose y caminando hacia Carlos hacia al frente del camión.
Carlos: No, pero surgió que hay un pequeño problema justo en medio del camino. Y no podemos pasar por otro lado el camino es muy pequeño -.
Amelia: Oh... y... ¿Qué harán? -.
Carlos: Tratar de moverlo entre nosotros - señalando a Nadir y otros dos hombres más.
Amelia: Vale... - asiente con la cabeza.
Los chicos bajaron a tratar de mover el tronco de árbol pesado del camino. Y era demasiado largo y grande. Trataron con todas sus fuerzas, pero, no pudieron, lo intentaron varias veces y solo se movía un poco cada vez que trataban. No podían moverlo con más personas porque algunos eran de edad mayor y otros quedaron heridos por lo sucedido. Y algunos que podrían tenían que estar vigilando que no vinieran Zombis a atacar. Los chicos subieron de nuevo a el camión a pensar en que hacer, tener un plan para salir y llegar a salvo todos.
Carlos: Bueno, es todo -.
Amelia: Y... ¿no hay un atajo o algo? -.
Carlos: Si, pero es un poco más lejos por ahí. Casi llegamos por acá y si vamos por allá nos tardaremos más. Además que solo queda poca gasolina, que era suficiente para por lo menos estar muy cerca y seguir a pie llegar rápido. Como sea o vamos a tener que seguir a pies que es un poco arriesgado o vamos a acampar otra vez en lo que Nadir, ellos dos y yo, buscamos a ver si, cerca de aquí hay algo de gasolina en algún lado. Y así continuaremos por el atajó. Na' hacemos la segunda, buscar gasolina - dice decidido.
Nadir: Voto igual - los dos hombres también levantan la mano para votar que si.
Amelia: Pero... ¿no sería algo riesgoso para ustedes cuatro? ¿Ir por ahí a checar en lo que esperamos? - preocupada.
Carlos: Es igual todas las opciones tienen algo arriesgado. Iremos. Formamos el plan se acercan todos a idear y usando un mapa para ir a los lugares con más posibilidades de encontrar cosas cerca de ahí.
Mientras tanto Amelia estaba pensando en usar su fuerza para mover el tronco pero tampoco quería mostrarlo porque la verían como monstruo o algo. Y ella no quería ser así. Estaba indecisa y también preocupada de que la echaran por eso. O que ellos nunca regresen por muertos o que algunos más murieran esperando allí. Tenía miedo pero era una decisión que tenía que tomar rápido antes de que se fueran.
Amelia: Chicos... ya sé que hacer - los mira.
Carlos: ¿Qué? - los chicos estaban curiosos y confusos a la vez la miraron esperando si respuesta. Ella sin decir nada se baja del camión y va directamente caminando hacia el tronco. Los chicos también se bajan pensando en que locura había pensado ella. Todos se paran en frente del tronco tumbado. Y Amelia mira a Carlos.
Amelia: Me dijiste que tenía una habilidad y peleaba súper bien. Antes era normal y también peleaba duro pero ahora es diferente. Verás porque - toca a el árbol y justo Nadir empieza a reírse.
Nadir: No me digas que vas a tratar de levantar a ese árbol tú solita, hay no me muero. Jajaja - dijo con tono burlón.
Carlos: Cállate Nadir, cierra esa boca. Mira Amelia sé que quieres ayudar pero no así te vas a lastimar tranquila tú no puedes sola con eso, ¿si? Regresa a el camión y allá hablamos de como ayudaras, ¿ok? - ella no decía ni una palabra solo miraba a el árbol y lo tocaba algo pensativa - ¿Amelia me oíste? Tú no puedes... - justo no pudo terminar porque ella solita lo alzo y camino llevándolo hacia un lado del camino para no estorbar.
¡Puch! Sonó cuando lo tiró o dejó en el suelo.
Todos la miraron sorprendidos y e incluso Nadir se quedó mudo del asombro. Ya ella adentro del camión les explicó todo sobre lo del experimento solamente. Las personas del grupo ahora la empezaron a mirar más raro que antes y ellos la entendieron mientras hablaban. Encendieron el camión y siguieron el camino ya que ahora estaba libre.
Carlos: Bueno, lo tenías bien guardado -.
Amelia: Si... - algo nerviosa.
Carlos: Bien y si te dijera que también tengo uno. ¿Qué pensarías? -.
Amelia: No me sorprendería tanto, me da igual saberlo - mencionó desinteresada.
Carlos: ¿Y porqué dices eso? -.
Amelia: Es que casi no te conozco y de personas nuevas siempre conoces al principio cosas que no te esperas -.
Carlos: Bueno, esté sí que te va a sorprender, lo prometo -.
Amelia: Ok... - sin mucho ánimo.
Carlos: Bueno, en realidad es un secreto, solo para los que no viven en la academia con nosotros. En realidad soy muy parecido a ti. Mi secreto es que yo también soy especial tengo habilidades y soy unas de las pocas personas en nuestro hogar que es inmune al virus -.
Amelia: ¿¡Qué!? - asombrada.
Carlos: Yo puedo saltar un poco más alto que un humano normal al igual que tú pero no tengo esa súper fuerza que tú tienes. Tengo algo diferente, tengo la habilidad rara de ver más lejos por lo menos unos metros más de lo que ve una persona normal.
Amelia: Ah ok, vaya no sabía, pensé ser la única así, me alegró de no serlo. Por cierto, bueno, hay algo más que no les dije. Soy inmune también a el virus -.
Carlos: Oh, vaya pues bien por ti, bienvenida al club. Y por cierto, no vayas a pensar que lo de mi habilidad de ver más que los demás es ver a través de la ropa. Yo no hago eso -. Amelia: No, ni lo había pensado pero gracias por aclarármelo por si se me hubiese ocurrido - sonrojada y Carlos le echa una mirada coqueta - deja de mirarme así -.
Carlos: Ok, ok jaja - ríe - Por cierto somos solo cuatro los que estamos en la Academia que fuimos experimentos de Rixton. Y tres solamente los que son inmunes. Ya conocerás a la jefa ella te explicará lo siguiente y en lo que tengas preguntas -.
Amelia: Oh ok, bueno gracias por todo y por explicarme lo necesario -.
Carlos: De nada, toma come - le entrega una bolsita con comida.
Amelia: Muchas gracias, buen provecho - dando unos mordiscos.
Carlos: No hay de que dulzura, come despacio - él le guiña el ojo y ambos se sonrojan un poco.
Ya casi llegando el camión a el lugar, se pará justo y como ya lo sabían se habían quedado sin gasolina, sabían que tenían que seguir a pies porque faltaba poco. Recogieron sus cosas y caminaron el poco camino con cuidado hacia la Academia. Estaban en la playa ya se veía una pequeña casa en medio de la playa sin nadie más. Amelia pensaba que era una broma hasta que vio que habían barcos grandes y pequeños en la orilla. Observo como había muy cerca una pequeña isla.
Carlos: En esa isla es nuestro hogar. Solo vamos a cruzar y eso es todo -.
Amelia: Ok, pero que sea rápido - un poco temerosa ya que ni sabía nadar, ni quería hacerlo, ni tampoco quería estar mucho tiempo encima en barco y en el agua del mar. Le tenía miedo a el agua profunda por los seres grandes que habitaban ahí como los tiburones.
Ya una vez en el agua comenzaron a cruzar y llegaron a salvo. Era muy grande esa Academia que dejó muy sorprendida a Amelia, la dejó observando todo a su pasó. Hasta los demás supervivientes que vivían allí que estaban todos haciendo sus cosas.
Los demás del grupo se fueron por diferentes lugares del edificio mientras que Carlos y Nadir se fueron con Amelia para llevarla a donde la jefa. Ella notó observando lo largo del pasillo y espacioso que era. estaba muy limpio a pesar que estar en estos tiempos horribles. Eso si que la impresionó, todo limpió y muy bonito.
Finalmente llegaron, se pararon en frente de una habitación, tocaron y abrieron sus puertas.
Los chicos le indican que pasé, que esperara a que viniera la jefa y que la esperaban afuera luego de que hablara con ella. Al entrar en la habitación parecía una oficina y cerraron las puertas a sus espaldas. Ella en lo que esperó observaba los detalles y todo de la habitación.
Continuará...