Amelia estaba algo desconfiada de ese lugar todo se veía muy limpio y bonito, era extraño, era como si no hubiera pasado ningún infectado por adentro de todo el edificio. Por bastante, bastante tiempo. Miro por las ventanas, todo estaba bien cuidado y con muchas personas vigilando afuera con armas. Habían creado un fuerte al rededor del edificio, muchos sacos haciendo una especie de pared, muchos palos puntiagudos para que los infectados no pasarán. Además de eso había una v***a con alambres y pinchos puntiagudos. Que si alguien trepaba la v***a se lastimaría y caería fácilmente. Toda esa protección junta para todo el edificio y se veía que aguantaba mucho, por si una ola de infectados pasaba por ahí tratando de entrar. Tenían electricidad por las placas solares, la usaban para bañarse y tener luz. Se veía como el lugar más grande, bonito y seguro que había visto hasta ahora. Era como un sueño inimaginable hecho realidad.
También por lo que se veía, solo había una entrada en ese lugar. Mientras seguía mirando por la ventana el paisaje y todo de ese lugar pronto se escucho que habrían la puerta. Ella al instante de sentir que alguien entraba volteó su mirada. Observo una mujer algo mayor pero no tanto. Se veía de entre 50 o 56 de edad, o al menos eso ella le ponía. La mujer cerró la puerta y se sentó en el asiento del escritorio.
La mujer: Hola, usted es Amelia, bienvenida, me han contado de ti hoy -.
Amelia: Gracias pero usted debe de ser la jefa de aquí, ¿cierto? - la mujer asiente.
La mujer: Si, me llamo Kaler, mucho gusto - ambas se dan la mano - Estás aquí porque me dijeron que nos estabas buscando, pero, ¿para qué nos buscabas? - la mira curiosa.
Amelia: Solo que me dijeron que habían más inmunes aquí, y pues, quería intentar encontrarlos para poder tratar de encontrar una cura o vacuna para esto con las personas inmunes, si es que se puede - dijo algo esperanzada.
Kaler: Ok, pues te diré algo, nosotros también estamos tratando con eso - Amelia la mira algo sorprendida y queriendo saber más - Por eso tenemos muchos médicos y partes del edificio algo restringidas. Son las partes donde nuestros trabajadores están experimentando y buscando tratando de hallar la cura. No todos los refugiados aquí pueden pasar a esa zona. Solo los que están autorizados pasan -.
Amelia: Oh... ok. ¿Y cómo han logrado mantener este edificio a salvo en está isla? Digo porque vi que es una isla pero que igualmente debe haber alguien infectado ya que casi nadie se salva -.
Kaler: Pues... tenemos nuestros métodos aquí. Pero te quedarás aquí con nosotros, te llevaremos a tu habitación y tendrás que hacer entrenamientos especiales, que solo son exclusivos aquí para ustedes los especiales, que contigo ya son cinco -.
Amelia: Si es que me llego a quedar. ¿Qué clase de pruebas? -.
Kaler: Te cuento que son entrenamientos necesarios y extremos para mejorarlos en lo que se encuentra la cura. Cuando hagas las pruebas piensa que lo harás por el bien de la humanidad. ¿Si? Ustedes seis van a ser imparables y van a hacer como héroes en este lugar, para las demás personas. Les daremos misiones y entrenarán duro todos juntos. Pasarán por pruebas necesarias para que sean más fuertes. ¿Y qué me dices, te quedas? -.
Tenía que pensarlo bien, le daba un poco de mal espina ese lugar pero, era todo lo que podría hacer. Aunque le diera algo ese lugar, prometió que encontraría una cura o ayudaría a encontrarla. Tenía que intentarlo al menos.
Amelia: Ok, me quedo aquí. Pero me quedo solo por la cura y para ayudarlos -.
Kaler: Ok, gracias por darnos tu ayuda. Por cierto Rixton hizo el experimento primeramente con una persona no inmune, ya luego se enteró que las personas así existían. Por eso es que uno de tus nuevos compañeros no es inmune pero si especial. Bien entonces, puedes ya retirarte. Cualquier cosa me avisas, estoy para cualquier cosa que necesites. No lo dudes. Afuera te están esperando tus nuevos amigos -.
Amelia: No son mis amigos, aún no los conozco bien-.
Kaler: Oh, si eso dices. Pero el tal Carlos si que te debe de gustar, vi como se miraban cuando llegaron aquí, desde lejos los observaba - mirada coqueta insinuando que le gustaba Carlos mientras Amelia la miró con cara sería se levantó de su asiento.
Amelia: ¡No me gusta! Solo me agrada nada más y no lo conozco casi - Kaler saca una pequeña sonrisita, en lo que ella va hacia la puerta caminando - hasta luego, de seguro si necesito algo te digo - sale por las puertas y sigue caminando por el pasillo que a sus lados tenía varias puertas. Al final del pasillo se encontró con Carlos.
Carlos: Bueno y... ¿Cómo te fue? -.
Amelia: Bien, he decidido quedarme a ayudar hasta poder encontrar una cura -.
Carlos: Qué bueno que te quedes, enserio me alegró - ella se sonroja al escucharlo - bueno te llevaré a ver nuestros compañeros especiales como nosotros -.
Amelia: Vale - lo sigue.
Entran a una habitación y ven tres camas literas, las de doble cama. Con esas tres hacían 6 camas para dormir seis personas. Y al observar en la habitación había un balcón.
Carlos: Está será tu habitación, estarás durmiendo junto con nosotros. Ven que acá están en el balcón - ya en el balcón de ese tercer piso estaban dos chicas sentadas en un banco en una esquina del balcón. En la otra esquina estaba un chico de espaldas recostado en el banco con un libro aplastando su cara sujetándolo con su mano.
Carlos: Hola chicas, les presento a la nueva especial Amelia, Amelia ella es Cristina y Marian - las tres se saludan y se dan la mano.
Marian: Hola, con que tú eres la nueva mucho gusto - le da un codazo a Cristina ya que la había saludado de mala gana, seria y no le había dicho nada.
Cristina: Mucho gusto también - mencionó entre dientes de mala gana y mirando de reojo seria a Marian, se levanta y se va.
Amelia: El gusto es mío - dice algo avergonzada, inclinando su cabeza.
Marian: Perdónala, ella es así de mal humorada -.
Amelia: No te preocupes -.
Marian: Puedes dormir ahí en cualquier de esas dos camas, la de abajo o la de arriba. Esa es la única litera disponible. En la otra litera duermen los chicos Carlos arriba y el otro abajo. Y yo duermo en esa otra que está al lado de la de los chicos. Yo duermo abajo y Cristina arriba de mí - señalando cada una - Bueno te dejo voy a ver que pasó con Cristina. Siéntete como en casa - se va.
Amelia: ¡Muchas gracias! -.
Carlos: Buenos esas son las chicas especiales y ya viste en donde dormirás. ¿Alguna pregunta? -.
Amelia: No, gracias. Entendí bien -.
Carlos: Que bueno. Pues, esté chico recostado aquí es mi mejor amigo y compañero. Siempre nos pasamos juntos. ¿No es cierto, Yasahiro...? ¿Yasahiro? - sin respuesta alguna empezó a molestarlo dándole pequeños golpes, esto la hace reír un poco a ella - ¡Yasahiro! ¡Despierta Yasahiro! ¡Ya deja de dormir! - a este se le cae el libro a el piso revelando su rostro. Al verlo Amelia se queda muda y se tapa un poco la boca con la mano algo asombrada. El chico se levanta molesto diciendo: ¿¡Qué!?
Carlos: Te quiero presentar a la nueva especial y con habilidades como nosotros - mientras la señala el chico al verla se queda mudo también, se pone a mirarla a los ojos como si estuviera embelesado. Ella baja la mano que tenía casi tapando su boca y se pone sus manos juntas y mirando hacia el suelo sin decir nada. Carlos al verlos se da cuenta de algo.
Carlos: ¿No me digas que ustedes ya se conocen? ¿En dónde... y cuándo? -.
Yasahiro: Eh... no, no la conozco, solo sé quién es... era mi compañera de salón en la escuela. Solo que me sorprende verla con vida después de todo esto - Sin dejar de mirarla.
Carlos: Oh... ok, entiendo - algo pensativo se rasca la cabeza un poco.
Yasahiro: Me imagino que estarás al igual que yo, por eso me viste así, ¿cierto? - preguntando a Amelia.
Amelia: Em... s-si - tartamudea un poco. Carlos al ver esto se sentía algo incómodo y pensó en dejarlos hablar.
Carlos: Bueno me iré, a... a hacer mis deberes. Los dejo solos a que ustedes hablen - se va.
Al dejarlos solos, hubo un silencio incómodo y los dos parados de frente viéndose. Amelia sabría lo que pasaría, si se acerca a las personas y empieza a quererlas. Tenía miedo de perderlas por eso se trataría de alejar de cualquier persona. Ella se sentó en el banco sin mirarlo y comenzó a mirar a afuera, hacia la naturaleza.
Yasahiro: ¿Estás bien? - preguntó sin apartar la mirada hacia ella.
Amelia: Si... muy bien, ¿y tú? - traga saliva.
Yasahiro: Bien... me dijeron que eras especial e inmune como nosotros, ¿es cierto? -.
Amelia: Si... - silencio incómodo y aún más incómodo con su mirada puesta en ella.
Yasahiro: Me alegra que... estés bien, a salvo y que hayas sobrevivido a esto -.
Amelia: E igual yo... me alegro mucho -.
Yasahiro: ¿Y tú familia? ¿Bien? - al hacer esa pregunta a ella se le aguaron los ojos un poco tratando de no recordar. Aún le dolía y sobre todo por como habían muerto. Le dolía mucho por dentro, aguantaba las ganas de llorar. No podría llorar delante de él, no quería su pena o su cariño.
Amelia: Eh... todos muertos... - Yasahiro como quiera noto su tristeza y sus ojos algo aguados.
Yasahiro: Oh... lo siento no debí - no termino de hablar porque ella lo interrumpió.
Amelia: ¿A qué quieres llegar? -.
Yasahiro: ¿Qué? -.
Amelia: Perdóname pero... no quiero lastimas de nadie y menos de ti. El pasado está pisado..., ok. Ahora somos dos extraños. No nos conocemos de nada. Y yo he cambiado. No soy la misma callada del salón. ¿Entiendes? Y no me hables a menos que no sea para las misiones o algo así - lo mira directamente y muy sería. Luego se levanta a acomodar sus pocas cosas en su nueva habitación. Y de espadas sin decir nada y sin volver a mirarlo.
Yasahiro: Ok, tranquila. Ya entendí, te dejó. Me voy a entrenar - camina del balcón hacia la habitación y sale por la puerta.
Amelia comienza a llorar y a lamentarse. Acomoda sus cosas y luego se acuesta en la cama aún con lágrimas.
Amelia: ¿Porqué? ¿Porqué tuviste que vivir estúpido? Aún duele en mi pecho. ¡Aún lo siento estúpido! Idiota. ¿Porqué volviste a mi vida? Era más fácil cuando creía o me hacía la idea de tu muerte. De que estabas muerto. Ahora mismo estoy qué no sé si puedo reprimirme como antes y menos si te acercas así. Me duele tener que hacerlo -.
Se terminó durmiendo en esa cama. Estaba muy agotada y muy mal que se terminó durmiendo.
Al atardecer se despertó y se dio cuenta de que se había quedado dormida. Miró y observó a su alrededor en la habitación. No había nadie más. Se levanta y se da una ducha en un baño que tenía la misma habitación. Luego sale y se viste con la ropa que le habían entregado para que la usara en sus entrenamientos.
Sale de la habitación y camina hacia la entrada del edificio. Ve a Carlos y a Yasahiro juntos en frente hablando muy tranquilos. Ella decide hacerse para hablar con Carlos.
Amelia: Hola, lo siento me había quedado dormida. Vine para hacer mi entrenamiento, espero no molestar - Yasahiro la mira de reojo y luego comienza a mirar hacia otros lados.
Carlos: Oh no, tranquila. Entrenaremos todos juntos. Eso mandó la jefa. Ven con nosotros a el campo de entrenamiento - La coge de la mano para caminar y llevarla a el campo. Yasahiro comienza a mirar sus manos pegadas respira profundamente y los ignora.
Amelia: ¡Oye! - suelta su mano del agarre de él con fuerza - Deja eso, tú no eres quien para hacer eso - molesta un poco - además yo solo te puedo seguir eso no es necesario ¿Es por allá no? - Empieza a aligerar el pasó para quedar delante de ellos.
Carlos: ¡Oye, tranquila! - ríe y comienza a decirle a Yasahiro - mira que mujer con más carácter, pero fíjate, me gusta. Está bonita - río y Yasahiro comenzó a disimular riendo sin mucha gana.
Cuando llegaron Amelia observaba lo grande que era el lugar. Y más adelante llegaron Marian y Cristina. Todos estaban esperando a la jefa antes de entrenar ya que tenía un entrenamiento bien preparado para ellos los especiales. Cuando llegó todos se prepararon y calentaron un poco. La jefa estaba hablando con personas hasta que los atendió para darle las instrucciones.
Continuará...