Cuando me encontré con la mirada retorcida y retadora de George acercándose a mí, intenté huir. Retrocedí unos pasos pero él fue más rápido. En cuestión de segundos lo tenía frente a mí sin distancia de por medio. Estaba acorralada, entre la pared y el peligro que George representaba. Y decía peligro porque estaba cien por ciento segura que él también tenía que ver en el plan del accidente. Y para su desgracia, yo sobreviví. He ahí la razón por la que lo tenía frente a mí. Y para mayor preocupación mía, no había nadie en el pasillo, encontrándonos completamente solos. — Lena, siempre es un honor contar con tu presencia en esta empresa. Su voz grave pronunció casi susurrando pero en un tono juguetón. Claramente, solo buscaba descolocarme. — Me imagino que vienes de la oficina de Raff

