Todas las miradas estaban clavadas en la joven. Estaban más que preocupados por ella y deseaban hacerla hablar, escucharla... sin darse cuenta que lo mejor sería dejarla descansar. Cualquiera debería hacerlo luego de un episodio como el que había tenido la joven. El doctor fue entonces quien habló. —Será mejor que la dejemos descansar —comentó su padrino en medio de un suspiro, ignorándola, restando importancia a la mirada que le dio antes—. Hablará en cuanto las fuerzas regresen a su cuerpo. —Pequeña —acarició Charlène sus cabellos besando su frente—, siempre voy a estar contigo, siempre. Háblame, dime algo. —No la fuerces, será mejor que esté sola. —Pero… —Necesito hablar contigo, Char —exigió el doctor conservando el mismo tono de voz. Estaba parado junto a la puerta sosteniénd

