Desperté sobresaltado al recordar Alexis llorando el día anterior, me puse de pie de un salto y corrí a su habitación, entre sin tocar y la mire, aún dormía, así que me acerque y toqué su frente, estaba más tibia, cambie el paño por uno más frío y salí de ahí rumbo a la cocina.
Me encontré con una somnolienta Sofía, eran las siete y treinta así que supuse que no logro descansar tanto como quisiera, al igual que yo.
-¿Le gustaría desayunar señor? -
-Tostadas y fruta- asintió y me volví para ir a la habitación, tome una ducha rápida y me coloque algo de ropa cómoda.
Mientras me duchaba no pude dejar de pensar en lo que sucedió ayer, que habría pasado si no me hubo llamado, pudo haber pasado la noche en la calle o incluso esos vagos pudieron haberle hecho algo, me estremezco de pensarlo. Una vez duchado y cambiado vuelvo a la cocina, el desayuno está listo así que comienzo a comer.
-¿Podrías revisar cómo se encuentra? -
-Si señor- espero un par de minutos hasta que vuelve -Sigue durmiendo señor, la fiebre desapareció, pero supongo que se encuentra agotada, quizá duerma hasta tarde-
-Bien. Asegúrate de que así sea y que cuando despierte coma algo, estaré en la sala principal, cualquier cosa me lo comunicas-
-Si señor-
Tome un libro de la biblioteca y me acomode en uno de los sillones, el tiempo paso volando hasta que mire el reloj en la pared, eran cerca de las doce del día y aparentemente Alexis aún no despertaba.
-Sofía- la llame.
-Dígame- dice llegando atropelladamente.
-¿Sigue durmiendo? - me dedica una sonrisa.
-Estaba agotada señor, cuando despierte se lo comunicare-
-Gracias-
Retome mi lectura hasta que por el rabillo del ojo detecto un movimiento. Me paré como un resorte del sofá cuando vi a mi madre que entraba en la estancia, estaba radiante como siempre, me saludó con dos besos y un abrazo. Frunció el ceño al verme la cara de culpabilidad y me interrogó hasta que se lo conté todo, comenzó a reñirme como a un crío y parecía histérica.
-Que te cruzó por la mente al dejarla sola en el centro de la ciudad -
-No lo sé- agaché la cabeza, esto se parecía a cuando tenía cinco años.
-No, claro que no lo sabes, eres un inmaduro, dejaste a tu prometida sola en un restaurante mientras que tú - me señala con el dedo- Te ibas de fiesta, eres un irresponsable- negó con la cabeza- Piensa que hubiera pasado si no te llamaba, tal vez aun seguiría vagando sola por ahí, sin comida, abrigo, dinero, la pudieron lastimar Brandon- me pongo tenso al instante.
-Lo siento no volverá a pasar-
-Claro que no va a volver a suceder- me mira furiosa- La boda se adelantará para el fin de mes- me puse de pie rápidamente- No sé cómo vas a hacer esto, pero no saldrás de fiesta a conquistar mujeres- frunce el ceño- No a menos que Alexis te acompañe en todo momento-
-Madre- sonrío de lado- No creo que le vengan las chicas- comento tratando de quitarle hierro al asunto, amplié mi sonrisa pero fue un error abrir la boca.
-No estoy jugando Brandon – me mira furiosa- Sólo espera a que tu padre vuelva y se entere de la estupidez que hiciste- Dios, va a matarme, o quizá me desherede, incapaz de mantenerle la mirada furiosa a mi madre la desvíe a la puerta justo a tiempo para ver Alexis dirigirse a la cocina, salí tras ella y mi madre me siguió.
-Alexis, espera- ella se detuvo y se dio la vuelta- Quisiera pedirte una disculpa, me comporte como...- no termine de hablar porque mi madre me interrumpió.
-Dios mío cariño, ¿cómo estás?- la abraza fuertemente- ¿Te sientes bien? ¿Quieres sentarte, un té? estás muy pálida, ven siéntate.- sin dejarla contestar la llevó a rastras a la cocina dejándome ahí parado, suelto un bufido y antes de seguirlas Alexis se giró a mirarme y asintió con la cabeza. Bien un problema menos, ahora lo del adelanto de la dichosa boda.
⚪⚫⚪
Estaba harto de estar aquí, mi madre quiso llevar de compras Alexis para que se sintiera mejor pero a diferencia de mi madre que iba de un lado a otro, no parecía muy cómoda.
-Pruébate este-Dijo mi madre mostrándole un vestido azul.
-No estoy segura señora Pent – y yo tampoco era demasiado revelador
-Tonterías toma, te verás preciosa- dijo dándole de nuevo el horrible vestido azul, Alexis lo tomo con duda.
-El viernes celebraremos su fiesta de compromiso y tienes que verte fabulosa, el azul realza tu piel, pero también quisiera ver cómo te queda el rojo o el rosa-
Había olvidado por completo la fiesta de compromiso y al parecer Alexis no lo sabía, porque abrió los ojos como platos y dio un paso a atrás haciendo que se trastabillara, al ver la escena en menos de dos segundos estaba a su lado sosteniéndola del brazo para evitar que cayera, mire mi madre de reojo que trataba torpemente de ocultar una sonrisa, carraspee y tome el vestidos para acompañar a Alexis a los vestidores pero antes de alejarnos una empleada se acercó a nosotros.
-Es encantador ver a una pareja tan joven comprometida- sonrió con dulzura- y más aún cuando el novio esta tan al pendiente- se dirijo a Alexis- tienes mucha suerte lindura, ya no existen hombres así- Alexis se sonrojo y yo desvié la mirada incómodo.
-Lo sé, gracias- le sonrió a la empleada y retomo su camino a los vestidores.
Estuve ahí esperando que terminara y después de casi dos horas quedaron satisfechas con un vestido verde olivo lleno de brillantes no era mi favorito de los que se probó pero con tal de irnos lo que quisieran.
Durante el trayecto de vuelta medite lo que comento la empleada y me hizo darme cuenta de varias cosas, como que la mitad del tiempo ni siquiera sé dónde se encuentra Alexis, en donde estudia o que grado cursa, también que es muy joven debe tener al menos dieciséis o diecisiete años y por último, si yo no creo estar listo para casarme, ella debe estar asustada o confundida, es más joven que yo, y párese ser de esas chicas que sueñan con una vida de cuento de hada, incluyendo la boda, pero jamás podría darle eso, más bien seria el dragón de la torre antes que el príncipe.
Llegué a casa exhausto, Alexis parecía muy relajada con mi madre e inconscientemente es algo que agradecía, las veo adentrarse a la casa mientras que a mí me dejaron de pie junto al auto abarrotado de bolsas de compras, bufo y me dedico a sacar sus compras, supongo que me lo gane.