CAPÍTULO 25

1489 Palabras
MINJIM . . El despertar a su lado es algo diferente, ayer me quedé con ella conversando, eliminando dudas de su mente y pasamos la noche juntos. Dormir abrasado a la persona que quieres, hace la diferencia al despertar y aunque tengo una resaca importante, me levanto totalmente feliz, sumamente animado. Preparo un par de cafés y unas tostadas mientras ella duerme tranquila, no tengo celular porque lo dejé en casa o lo perdí, ¡no lo sé! Así que tomo el suyo para avisar que está todo bien conmigo. —¡Nena es hora de despertar! ¡Xiomi, vamos, te traje café! —No hay respuesta—. ¿Te encanta dormir, mi reina? —¡Mjm! ¿Por qué molestas? ¿No sabes que hoy es mi día libre? Tienes dos opciones, ¿te unes? O, ¡te retiras! —Tú también las tienes, ¿me uno y corres riesgo? O, ¡te sientas y desayunamos! —Mmm… Entonces únete, yo pago los daños —¿Wtf? No tengo nada que pensar. —¡Oh! Prepara tu tarjeta bebé, vengo cargado de 6 meses de abstinencia. —Me tiro encima y comienzo a besar su cuello—. ¡Estás riquísima! —No fue fácil verte desnudo ayer y dormir con tu erección en mi trasero, mucho menos. —Ok, dormido no cuenta—. Te voy a desayunar… —Cómeme enterito, soy todo tuyo —Al diablo la ropa, ya está descansando en el piso—, ¡me vuelves loco! Comienza el juego de roces entre labios, nariz, manos, piernas, con todo nos acariciamos. Es realmente excitante tenerla debajo de mi cuerpo emanando calor y deseo. Me encargo de dejarle besos en su cara, cuello y unos pequeñitos en sus pechos. Me voy acomodando entre sus piernas y beso el interior de ellas, rozando de vez en cuando su clítoris. Succiono con cuidado el mismo y la siento enloquecer, me lo demuestra con su mano en mi cabeza. Meto dos de mis dedos en busca de su punto y con mi otra mano presiono levemente su vientre bajo, mientras que mi lengua le regala mil caricias. —¡Mmm, Minjim! Aaah… Sus movimientos pélvicos me indican el arribo de su orgasmo, un par de minutos bastan para que ella explote en mi cara. ¡Es maravilloso ver esos espasmos provocados por mí! —¿Te gustó? —pregunto, mientras dejo un par de piquitos en su zona íntima—. A mí me encanta tanto que podría hacerme adicto. —¡Me encantó! —Estoy que exploto, necesito hacerle el amor con urgencia. —¡No te cubras! No es necesario. —Voy subiendo y mientras aparto sus manos del vientre, le voy dejando besos a sus cicatrices. —¡No hagas eso! Son asquerosas. —Shh, déjame, a mí me gustan. Me encuentro con su boca y comienzo un tierno, pero excitante beso, muerdo sus labios para luego buscar el rose de nuestras lenguas, mientras tanto mi pene se encarga de dar calor a su v****a. Susurro en su oído lo mucho que me excita, finalizando con una breve mordida. Ella me acaricia con sus suaves manos mientras besa mi cuello. —Mmm… Mi amor, me vas a enloquecer de placer. —Es lo que quiero, Jim. ¡Me encantas! Nos volteamos en medio de la cama y me siento para que ella, a horcajadas, quede sobre mis piernas. ¡Esto me encanta! Nuestros sexos quedan unidos como si se tratase de una sola persona. La tengo apretada entre mis brazos mientras succiono sus pezones y la enloquece, tanto que mi cabello sufre las consecuencias de mis actos. . . . . XIOMARA . . Tenerlo así, saboreando mis pechos, es una sensación de éxtasis, soy en extremo sensible y cada uno de sus actos, me prende fuego. Me dispongo a empujarlo para que se recueste y así auto penetrarme. ¡Lo necesito, nos necesitamos! Él no me deja, quiere el control absoluto de la situación y por mí, está bien, pero beso cada parte de su cuerpo que esté a mi alcance. Siento cada roce, cada embestida, lentas pero llenas de placer y en aumento. Nuestros cuerpos piden más y las penetraciones se vuelven rápidas, profundas, placenteras y cada caricia o beso que le sumamos es una muestra más de cariño y deseo. El morbo de sentir el aplauso que provocan nuestros cuerpos con cada embestida es aún más excitante. —Minjim, me encanta… Dame más mmmm, mmmm… —Bebé, no puedo más, ahhh… No lo retengas, dámelo todo… ¡Ohhh, por dios! Se mezclan las palpitaciones de nuestros sexos e inducen a un ansiado y hermoso orgasmo; agitado, transpirado, desbordado de placer, él se deja caer sobre mi pecho para permanecer abrazados. —¡Te quiero, nena! —¡También yo! . . Despierto nuevamente, mi cuerpo me pide a gritos una ducha, le hago caso y salgo corriendo antes que despierte el intruso en mi cama. Para mí no es fácil dejar que vea mi cuerpo desnudo, es algo con lo que aún me cuesta lidiar. Mientras el agua corre por mi piel, veo como Minjim entra en el baño, lo único que hago es girarme dándole la espalda. —¿Vas a seguir escondiendo lo que ya conozco? —Levanta la tapa del inodoro para hacer pis, ¡desvergonzado!—. Me voy a meter contigo en la ducha. —No, ve y espera a que me cubra, ¡por favor! —No me hace caso y se mete—. Minjim, entiende que no me gusta que las veas. —A ver, ¿notaste que Suk tiene una cicatriz en la mejilla? —Sí, ¿qué tiene que ver eso? —pregunto confundida. —Crees que alguna de las millones que babean por él, ¿lo rechazaría por eso? —Encojo mis hombros en respuesta—. ¡No! Yo creo que hasta les excita que la tenga. —¡No hay punto de comparación! —Capaz que no —Nos reímos—, lo que quiero decir es que cada cuerpo viene diferente y estas marcas que tanto odias, no te quitan lo hermosa que eres. ¿Sabes cuántas mujeres matarían por tener tu abdomen tonificado? —Pasa la mano por el lugar mencionado—. Además de esta cintura pequeña y estas caderas hermosamente pronunciadas —Las recorre en forma de caricia—, y estos pechos firmes y besables. —Suelta una risita mientras los toma—. Ni hablemos de estas dos nalgas paraditas que se robaron mis ojos. —Las aprieta para luego darme una suave nalgada. —¡Ya, tonto! Te estás aprovechando. —Sobo mi nalga mientras río. —¡Es que esos cachetes me invitan a azotarlos! ¡Te jodes! ¿Quién te manda a cargar con semejante cuerpo? —¡Tonto! Voy a salir de la ducha, tú termina de bañarte y no me mires, ¿ok? —¡Ya, vete! Que Jimmy está despertando. —¿Quién? —Lo miro confundida ya envuelta en la toalla—. ¿Jimmy? —¡Ajá! Jimmy, el que te hace gozar —Ríe perverso tomando su m*****o—, ¿¡te lo presento!? —¡PERVERTIDO! Y yo encima te presto atención, ¡Dios! Las carcajadas de él son lo único que escucho mientras tomo algo de ropa, me visto rápido y el timbre suena. Justo a tiempo, llega la chica de la lavandería con la ropa de Minjim. —Llegó tu ropa. —Entro al dormitorio y ahí está desnudo—. ¡Te gusta ser exhibicionista! ¡Vístete, paliducho! Oye, ¿crees que podamos ir a tu casa? —Sí, no hay problema. Olvidé decirte, en la mañana te agarré el celular para avisar que estaba todo bien. —Mira su reloj—. En casa no hay nadie a esta hora, están todos en la agencia. ¿Es por los chicos que quieres ir? —Asiento con algo de pena—. Ok, termino de vestirme y salimos. —Bien, de camino cómpranos unos cafés, ¡muero por uno! —Me sorprende con un besito—. ¿Crees que me disculpen? —¡Ellos te adoran! . . Ya casi estamos llegando a la agencia. Casi nos tomamos un taxi pensando que Minjim había perdido las llaves del auto, pero el muy tonto las dejo puestas. Así que estuvo abierto toda la noche y pronto para que se lo lleven. Pasamos por un Mc’Donalds y compramos un café para él y a mí se me antoja un cappuccino frappé, aprovechamos y llevamos para todos. Entramos en la sala de ensayo y allí están todos mirándonos. Minjim me saca la bolsa con las bebidas y de un momento a otro se me tiran seis cuerpos encima en un abrazo, los adoro. —¡Perdón! ¡LOS QUIERO!
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR