Horas más tarde. Alek y Bárbara se encuentran entrelazados en un beso apasionado y desenfrenado mientras caminan hacia la habitación que han reservado en un hotel cercano al bar. A pesar de todo el alcohol que han consumido, ella no puede evitar experimentar una intensa satisfacción al saborear sus labios. Es consciente de cada uno de sus movimientos, disfrutan de la calidez de sus cuerpos, de las caricias y de la forma tan ardiente en que él la toca. A medida que se acercan a la habitación, la anticipación y el deseo crecen en el aire. Una vez que cruzan la puerta y se encuentran dentro, Alek la observa con una intensidad que refleja su profundo deseo, sus sentidos completamente abrumados por el efecto de los tragos que han ingerido. Todo a su alrededor parece desvanecerse, dejando solo

