Capítulo 37

1707 Palabras
La amplia sonrisa de mi mamá me daba muy mala espina, creo que ella se formó una idea errada de lo que está pasando entre Efraín y yo, tampoco fue de gran ayuda el que trajera un enorme ramo de Azucenas. - Mira, mi niña, el joven te trajo un hermoso ramo de flores ¿Qué te parece? – titubeé al recibirlas, no quiero que Efraín se confunda. - Amh… - No pude decir nada, con mi mamá hablando por mí es difícil expresarse. - ¡Ya pues! ¡hija! ¡Recíbele el regalo! – Mi mamá nos observa como si fuéramos a casarnos. - Eh… gracias… Efraín, son lindas. Efraín me ve algo confundido, tal vez se siente tan incómodo como yo. - Bueno ¿Y a dónde van a ir? – el hombre que tengo al frente iba a hablar cuando mi mamá me dice hiperventilada. – ¡Andrea! ¡Qué horror! ¿Así vas a ir? Me miré con cuidado, llevaba puesto un jeans azul, una camiseta de manga larga, zapatillas y un bonito chaleco rosa con botones, no entiendo que es lo que está mal, si solo vamos a salir a hablar. - Efraín, por favor, siéntate un rato mientras mi hija termina de arreglarse. - ¡Pero, mamá! – me tomó por los hombros y me obligó a subir las escaleras. Cuando llegamos al segundo piso, Ale y mi cuñado iban saliendo de su pieza; Rex llevaba a Selenita en los brazos mientras que mi hermana cargaba un bolso para las cosas de mi sobrina y le tomaba la mano a Ricky. En ese momento mi sobrino comienza a contar, muy animado, que él corre tan rápido como su tío ¡Uy! ¡Roberto! Acordarme de mi pololo solo me frustra, no sé donde se escapó y ni siquiera se ha comunicado conmigo. No sé cómo, pero, de pronto mi mamá nos está llevando a mí y a mi hermana de un ala a mi pieza, no me di cuenta cuando agarró a Ale del brazo. - ¡Mamá! ¿Qué pasa? - ¡Es una emergencia! – después que ya estábamos en mi habitación y mi mamá cerro la puerta, le dijo muy alterada a mi hermana. – ¡Alejandra, hija! ¡Necesito que ayudes a tu hermana! ¡Saldrá con un chico muy guapo! ¡Es un empresario muy prometedor y se ve buena persona! ¡Creo que pronto tendré otro yerno! Ale me miró con sorpresa, ella sabe sobre mi relación con Roberto, por lo cual, me hace gestos tratando de entender que sucede. - Amh… mamá ¿Para eso me trajiste arrastrando hasta acá? – Mi mamá esta mucho más interesada que yo en salir ¡Qué pena que ella no es yo! - No, no, quiero que me ayudes a vestir a Andrea, tú sabes más de los gustos juveniles que yo, tiene que verse muy linda. - Ok… Mamá, ¿puedes traerme las revistas que dejé en el living? Necesito ver algunas ideas para que pueda lucir mejor. - ¡Sí, mi niña! ¡Voy a buscarlas al tiro! – Mi mamá salió casi corriendo, cerrando la puerta tras de ella. - ¡Ann! ¿Qué está pasando? – me pregunta Ale molesta. - ¡Uy! ¡No es mi culpa! Lo que pasa es que Efraín me invitó a salir y yo acepté. – le dije con voz arrepentida. - ¿Ya no sales con Roberto? - ¡Sí! ¡Es mi pololo! – Ale me miró frunciendo las cejas. - ¿Sales con otro mientras estás con Roberto? - ¡Uy! ¿Por qué lo dice así? Me hace sonar como una cualquiera. - ¡No! ¡Uy! Lo que pasa es que yo conocía a Efraín hace mucho tiempo, cuando yo iba en octavo, fue una coincidencia encontrarnos de nuevo y quería hablar conmigo, sin que Roberto lo estuviera mirando con cara de asesino, también era una buena cuartada, así mi mamá me va a dejar tranquila un rato, pero me arrepentí, traté de llamar a Efraín para decirle que ya no quería juntarme con él, pero ya estaba aquí siendo atendido por la mamá. - ¡Ay! ¡Andrea! ¡Metiste las patas hasta el fondo! - ¡Sí sé! ¡Agh! ¿Crees que estoy mal vestida? – Ale me mira con atención y me dice: - La verdad, no. Estás como para salir con un amigo. - Pero mi mamá quiere que me vea como si fuera a salir a una “cita” y no estoy de acuerdo, se supone que solo voy a ir a hablar con un amigo que no veo hace años. - ¡Uff! ¡Qué horror! – Alejandra puso sus manos en las caderas, luego se levantó las mangas y tomando fuerza comentó: - Ok, veamos que tienes en tu closet. Ale fue muy rápida al elegir la ropa, tomó un “jumper” color café chocolate, una camiseta “palo rosa” y unas pantis de color similar, tomó unos botines de taco bajo y me dio una gabardina de color beige. Justo en ese momento mi mamá entró con algunas revistas y al ver la elección de Ale se decepcionó. - Alejandra, hija, ¿estás segura de que ese tipo de vestimenta está a la moda? - Sí, mamá, es perfecto para salir, en especial cuando es una ocasión especial. – Mi mamá, disconforme, aceptó la ropa. Me fui a cambiar al baño y cuando volví, mi mamá parece insatisfecha, pero no podíamos dejar a Efraín esperando toda la tarde, así que, bajé y con una sonrisa forzada, me di el ánimo para salir con ese hombre. Apenas crucé el umbral hacia el living, vi a Rex arrodillado frente al sillón donde está Ricky, le ayuda a sostener a su hermanita, Efraín estaba muy absorto viendo la escena, hasta que hablé: - Ya estoy lista. – La mirada de Efraín cambió de confusión a alegría, con una sonrisa se acerca a mí y me dice de manera muy amable: - ¡Estás muy guapa! – me siento muy incómoda, le sonreí por compromiso. - ¿Nos vamos? Agité la cabeza para asentir y antes de dar la media vuelta, mi mamá me dice muy ansiosa: - Hija, pásala muy bien y joven, espero que vuelva de visita todas las veces que quiera. - Claro. – dijo mi amigo mientras Rex me miraba algo desconfiado. - ¡Ya! ¡Vamos! – Ale me pasó una cartera con algunas cosas importantes y me susurra. - No te preocupes, estás linda como para una salida entre amigos. – Así que por eso no me pasó mi ropa más glamurosa, trató de bajarle el perfil a mi forma de vestir. Le dije “gracias” en voz baja. En el momento que salimos a la calle, Efraín se adelanta para abrir la puerta de un lindo auto gris, me ayuda a subir, entra al lado del piloto y se pone en marcha. No tardamos mucho en llegar a un restaurante muy reconocido de Providencia, apenas nos sentamos en la mesa reservada por Efraín, pedí algo ligero para comer, ya que no tengo hambre, tengo el estómago apretado y a cada rato estoy viendo mi teléfono por si recibo una llamada de mi pololo, pero al parecer aún no ha llegado a la casa. - ¿Andrea? - ¿Qué? - Te estaba preguntando si estás esperando la llamada de alguien. - Sí, digo, no… bueno, no importa ¿De qué me estabas hablando? - Estábamos hablando de si tienes novio. - Amh… - la voz me tembló, no sabía que decir, de pronto me llega un mensaje al celular y lo reviso desesperada. - ¡Ouh! - ¿Es algo importante? - No, es un mensaje de una de mis amigas. - ¿Y esperas el mensaje de alguien más? - ¡Sí! ¡El de Roberto! – gemí, las palabras se me salieron solas de la boca. - ¡Uy! - ¿Ese tal Roberto te molesta mucho? – frunció el ceño y lo vi empuñar su mano esperando mi respuesta. - No, no me molesta. - Entonces ¿Por qué te preocupas por él? Es solo tu concuñado. - me siento muy mal en este momento, sé que no estoy haciendo nada malo, pero la culpa me carcome por dentro. - ¡Ay! ¡Efraín! Discúlpame, pero Roberto es mi pololo, mi novio, él está muy enojado porque salí contigo, se le quedo el celular en la casa y no me ha llamado ni nada, quiero hablar con él. - Entiendo, tu mamá no parece aceptar tu relación con Roberto. - Es que ella no sabe. – me reí con nerviosismo. – La verdad es que ella espera que tú seas mi novio. Efraín abrió los ojos muy grandes, se ve muy sorprendido y me pregunta confundido: - ¿Por qué no le has dicho? ¿Y por qué cree que voy a ser tú novio sin tu consentimiento? - Traté de decirle a mi mamá que ya tenía un pololo, que no es prestigioso, que no viene de una familia importante o es millonario y su respuesta no fue muy alentadora, prácticamente me aisló del mundo, me tiene ultra controlada, no puedo salir a ninguna parte sin el permiso de ella, incluso mi pololo se frustra al saber que todo lo que hacemos es a escondidas, pero si le digo a mi mamá que es Roberto mi pololo, no dudara en alejarme de él. - Ya veo. – se ve decepcionado, pero pronto cambia su actitud a una más carismática y me dice: – siempre supe que eras muy especial, que no estarías sola por mucho tiempo y ese Roberto tiene mucha suerte de tenerte. ¿A qué viene este extraño discurso? - Gracias. - De todas formas me puedes considerar un buen amigo, si necesitas ayuda con tu novio, no dudare en darte una mano. - ¿A qué te refieres? - Primero come, después hablaremos de eso. – Ahora que me doy cuenta , Efraín es muy extraño, tanto como Rex ¿Acaso los empresarios más exitosos son así de misteriosos?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR