La profe Alvear entró toda seria a la oficina del inspector, mi hermano se levantó para saludarla, aunque ella casi lo mata con la mirada cuando lo saluda dándole la mano.
- Buenas tardes ¿Usted es el apoderado de Roberto Anderson?
- Sí, me imagino que usted es la señorita Sandra Alvear. - ¿Sabe su nombre? Yo con cuea me sé su apellido.
- Ahm... sí, usted está bien informado. – La profe se sentó en la silla del inspector y casi como despreciando a Rex, comienza a hablar sin mirarlo. – Mmm… Señor Rex ¿Verdad? Es muy joven para ser el padre del señor Roberto.
- Soy su hermano.
- ¡Ah! Con razón.
- ¿Con razón qué?
- El comportamiento de su hermano, le faltó una familia bien constituida. – Rex hizo un pequeño gesto con los ojos, parecido al que me hace a mí cuando me mando cagadas.
- Tiene razón, supongo que mis padres podían haber evitado el accidente que les quitó la vida para poder criar bien a mi hermano, tal vez fue su culpa que un borracho los chocara. - ¿Qué? ¿Por qué mierda dijo eso? Nuestros viejos estan vivos.
- Ahm… disculpe.- La profe se puso roja, agitó la cabeza y cambió el tema. - Bueno, lo mandé a llamar porque el señor Roberto ha interrumpido en mi clase de manera insistente.
- ¿Ah? ¿Sí? ¿De qué manera? – La postura de Rex volvió a cambiar, ahora suena y se mueve diferente, algo así como una serpiente que trata de hipnotizar a su presa.
- Ha estado molestando a sus compañeras, juega con su pelo o las toca con objetos reiteradas veces, es un comportamiento muy infantil para un joven que cursa cuarto medio.
- ¿Y esto es recurrente?
- ¿Perdón? – Mi hermano toma una postura de seductor, habla como si quisiera culear a la profe.
- Lo que quiero decir es ¿Sí Roberto siempre es así? – Me siento incómodo, Rex esta vestido con un traje, se soltó la corbata y desabotonó dos botones de su camisa.
- Ahm… n… no, pero no está bien que interrumpa la clase.
- Tiene razón, usted merece respeto, merece que la escuchen y que le tomen toda la atención del mundo. No puedo imaginar todo lo que se puede aprender de una profesora tan joven y dedicada como usted. – Rex arrastra las palabras cuando habla, pasa su mano por el pelo, se sienta de una manera muy dominante en su asiento, tomando control de la conversación.
- Es… es… está tratando de…
- Estoy tratando de apoyarla, es claro que quiere lo mejor para sus estudiantes y los apoderados, como yo, les encanta que una profesora como usted tenga el control. - ¿Qué mierda? ¿Qué quiere conseguir Rex con este coqueteo?
- Su… Supongo que no es un mal estudiante, es la primera vez que pasa esto.
- Entiendo, de todas formas, imagino que le dará un castigo ¿Verdad? Le aseguro que apoyaré cualquier cosa que le imponga a mi hermano... – no estoy seguro si Rex me está defendiendo o me está echando a los leones. - … ya que para mí, sus deseos son mis órdenes.
- Ro… Roberto ¿puedes salir un momento? – no estoy seguro, pero creo que la profe esta roja de rabia.
- Ahm… sí, al tiro. – Miré a Rex antes de salir, él solo dio una sonrisa y la profe daba golpeteos con el lápiz que tiene en la mano, esperando a que yo saliera, cerré la puerta tras de mí y me quedé esperando apoyado en una pared.
Pasaron como quince minutos, me pregunto ¿Qué mierda están haciendo? No creo que Rex se atreva a tener algo con ella ¿verdad? Aunque, por lo que sé, todavía no ha podido tener nada con Ale, será que… Cuando escucho la puerta abrirse, veo salir a la profe con una sonrisa de oreja a oreja y mi hermano detrás con una expresión amable, supongo.
- Entonces, confió en su palabra señor Rex, espero que su hermano se comporte desde ahora.
- Yo cumplo lo que digo, señorita Sandra, le aseguro que Roberto no volverá a molestar en su clase. – Mi profe se ríe como tonta y se despide de mi hermano, mientras que a mí, me ignora y se va, yo tratando de entender que pasó, le pregunto:
- ¿Qué mierda le hiciste a la vieja de Historia?
- Nada ¿Qué podría hacerle?
- ¿Y por qué está tan feliz? – mi hermano puso un gesto fastidiado mientras me respondía.
- Digamos que a algunas mujeres se les puede endulzar con facilidad el oído. Ahora, trata de no hacer hueás en clase, aguántate hasta el recreo o hasta salir del colegio, logré convencerla de que te dejara en el mismo puesto donde estabas, con la condición de que te quedarías quieto y que hicieras un trabajo adicional sobre la industrialización.
- Bueno, podría ser peor, entonces ¿Puedo volver a la sala? – Rex había tomado aire para hablar, pero no alcanzó a decir ni pío, ya que en ese momento llegó la profe jefe, la señorita Rebolledo.
- ¡Rex! ¡Estás aquí! Estás aquí. – mi profe cada vez que ve a mi hermano, se pone como loca y se comporta como si tuviera quince años. – Supe que te habían citado porque Roberto no se portó bien.
Rex le sonrió algo incómodo a mi profe y le dice con amabilidad
- Sí, no fue nada importante, ya está solucionado.
- Oh, entiendo. – la señorita Rebolledo empezó a jugar con su pelo y trata de continuar la conversación. – Sabes, no tengo clases hasta en una hora más ¿Te gustaría tomar un café?
Rex se ve algo ansioso, como si quisiera salir corriendo, pero en vez de hacerlo, le respondió con una sonrisa cautivadora:
- Tengo que volver al trabajo, tal vez en otra ocasión.
- Sí, cuando quieras, y si vuelve a pasarle algo a Roberto ¡Me avisas! Puedo solucionarlo con solo una llamada tuya.
- Ahm, gracias. – de repente suena el celular de Rex y él contesta. - ¿Alo? ¡Preciosa! ¿Pasó algo?
Mi profe miró con desprecio este acto y me pregunta en un susurro:
- Roberto, tú que vives con los Dossmar ¿Has visto algo raro entre Rex y Alejandra? Quiero decir ¿Se llevan bien? – Creo que mi profe le falta salir con hombres, no puedo creer que solo se fije en mi hermano.
- Aaah, sí, ellos se quieren mucho. – Ahora la profe me mira con odio.
- ¡Bien! Creo que… - Rex cortó la llamada antes de que la señorita Rebolledo continuara hablándome.
- Tengo que irme, nos vemos más rato. – ¿Habrá pasado algo?
La señorita Rebolledo se dio la media vuelta y caminó hacia la sala de profesores, a diferencia mía, que salí corriendo detrás de Rex para preguntar que pasaba:
- ¡Oye! ¿Pasó algo grave?
- No
- Entonces ¿Cuál es la urgencia? – Rex sonrió de manera pícara y me dice:
- Bueno, digamos que mi mujer fue al ginecólogo hoy.
- ¿Y? – Sonrió mucho más y casi carcajeándose me responde:
- ¿Qué crees tú? – ¡Ah! ¡Claro! Se la va a culear.
No dije nada más y me fui para la sala, pero creo que estoy destinado a no tener clases normales hoy, alguien me agarró del ala y me tironeo hacia un rincón estrecho, al principio, estaba por agarrar a esa persona a chuchadas, pero al ver su rostro, quedé algo confundido:
- ¿Victoria? ¿Qué mierda quieres?
- Nada muy especial, es muy simple, quiero que te alejes de la puta de Martina.
- ¿Quién es Martina?- ¿Por qué todos insisten en hablarme de gente que no conozco?
- Hablo de la mina con la que te sentaste, la que te estaba acosando. - ¿Qué?
- ¿Te diste cuenta?
- ¡Dah! ¡Pos Obvio! Martina está muy loca, mis contactos hablan de ella como si fuera la misma Quintrala, tortura a sus parejas hasta volverlas sumisas, es toda una perra.
- ¿Y eso que tiene que ver conmigo?
- Roberto, he escuchado un rumor en el circulo donde me muevo, hay unos tipos que llegaron hace poco y empezaron a hablar de un Club s****l, es muy exclusivo y solo puedes entrar si alguien te invita o con una clave, según lo que escuché, “La Quintrala” busca a gente nueva para el club y no a cualquiera, le gusta esclavizar hombres indomables, y utiliza métodos muy salvajes, el rumor tiene que ver contigo.
- ¿Conmigo?
- Sí, no te nombra como tal, pero suele destacar tu personalidad y el color de tus ojos, también destaca como piensa esclavizarte, es algo aterrador. - ¿Qué mierda? ¿En qué momento empecé a atraer gente enferma?
- Ok, así que Marta quiere tenerme como un puto personal, pero ni siquiera la conozco.
- Martina, Roberto, su nombre es Martina, no puedes olvidar como se llama.
- Ah jam.
- Roberto, esto es serio, Martina es rara, está enferma y no está dispuesta a perder. – Quería decirle que no sé preocupara, pero justo sonó el timbre para salir a recreo y Victoria se fue tan rápido que apenas alcancé a verla.
¡Agh! ¿Cómo chucha llegué a esto?
Narra Andrea
Roberto no volvió a la sala después de que hablé con él, Victoria salió al baño y Martina no entró a la clase de matemáticas, tengo el presentimiento de que algo está pasando, pero no sé qué es. Estoy buscando a mi pololo, pero no sé dónde se metió, a lo mejor está con el equipo de basquetbol.
Cuando llegué al patio donde juegan, no había nadie, me apoyé en una pared algo frustrada ¿Amor dónde estás? Mientras me perdía en mis pensamiento escuché un susurro que me dice:
- Te estaba buscando…