Capítulo 23

1947 Palabras
‹‹ Dalia se queda callada mirando hacia otro lado y yo le insisto aguantándola ira que me carcome por dentro. - Dalia, responde. – suspiró y me dijo de mala gana. - No sé, es difícil saber quién es quién, algunos llevan máscaras y las maracas están tan maquilladas que no podría decir que edad tienen. – me tomé el puente de la nariz, ahora debo hacer un nuevo plan ante esto. - ¿Y sabes algo sobre los novatos? - Bueno, un poco, los novatos se ven bien pendejos cuando llegan, incluso me da la impresión de que ni siquiera saben el por qué están ahí, pero no me sorprende, hay tipos bien raros en ese grupo, no dudaría que hay cabritas chicas que no superan los quince años. Entonces, es muy probable que la mina que acosa a Rob haya sido iniciada desde muy joven en este tipo de club, hasta podría presumir que fue engañada y abusada sin que ella lo sintiera así. Esto me crea muchas dudas, ¿por qué eligió a Rob? No tiene lógica, es más sencillo convencer a alguien tímido y vulnerable para que entre a este tipo de grupos, pero ¿A Roberto? Siempre ha hecho lo que quiere, es completamente incontrolable, independiente, seguir órdenes o ser sumiso no es una opción para él, a menos que... Una idea escalofriante pasó por mi cabeza, pero suena muy acertada, tal vez esta cabra chica no lo quiere porque sea un desafío para ella, de verdad lo quiere castigar, puede ser que mi hermano tenga las características de su Primer Dominador o tal vez era algo más brutal, era su Amo, por lo cual, hay una posibilidad de que esté hueón la haya torturado al punto de dejarla traumada y ahora quiere vengarse de los hombres con la personalidad de Roberto. - ¡Oye! ¿Qué te pasa? - La voz de Dalia me devolvió a la realidad. - Nada, solo pensaba. - observé algo desconcertado, no puedo negar que la mujer que tengo enfrente es muy rica, a pesar de que ella tiene treinta y dos años, aún conserva una jovial belleza y sin dudar la buscarían para darle como caja de todas las formas posibles. - ¿Terminaste con tus preguntas hueonas? Me cansé de ver tu cara de poto. - bueno, es bella y con una gran boca de hincha de la garra blanca. - Dalia, te tengo un trabajo, te pagaré por hora. - ella me miró con malicia y me dice: - Si quieres culear, eso te lo puedo dar gratis y todas las veces que quieras. - suspiré e ignoré su comentario. - Necesito que seas astuta, que indagues cuando estés allá. - ¡Tsss! ¿Alguna otra hueaita quiere el rey? - tengo claro que ella está siendo sarcástica, pero si ella quiere avivarme la cueca, yo no me voy a negar. - Sí, quiero que me ayudes a entrar a este lugar sin que me ofrezcan nada, algo así como una visita guiada de cortesía. - Dalia empezó a dar una gran carcajada. - ¡Ja, ja, ja! ¡Qué chistosa la hueá! ¡No puedes entrar si no te cazan, mi amor! - No puede ser esa la única forma, debe haber alguien con mayor estatus que me permita el paso. - ¡Dalia! ¿Sabes quién inició este club? - a esta mina le dio un ataque de risa, de la mesa tomó un pañuelo desechable para secarse las lágrimas y me dice: - Lo he visto, pero es alguien que no tiene mucho contacto con los demás, puede elegir a sus putas al azar y encerrarse por horas en una mazmorra s****l con cinco o seis personas, casi todos visten como oficinistas de plata. - ¿Serán ejecutivos reales o solo es una pantalla para ocultar quienes son realmente? necesito más información, puede que haya una forma, pero como Dalia es exclusiva de un cliente, no ha averiguado más. - ¿Cuántas horas pasas en ese lugar? - Ella me miró algo confundida, pero respondió a mi pregunta sin dudar. - Unas cuatro a cinco horas. - me sorprendió, el cliente de Dalia puede durar cinco horas, debe tomar algo para no parar de culear. - ¿No te cansas de putear con el mismo hueón por tantas horas? - Dalia me mira y me dice con una sonrisa de satisfacción. - Bueno, él no dura cinco horas, dentro de sus fetiches está amamantar con una cerda, una vaca y una gallina, eso me da tiempo para beber y comer algunas excentricidades. - No sé qué pensar de lo que me acaba de decir, pero si su cliente le gusta vestirse de animal, supongo que está hablando de otras personas que se disfrazan de esa forma. - Bien, te ofrezco un millón por las cinco horas, si te pasas de eso, te pago extra, pero necesito que encuentres la forma para que yo entre. - Se sorprendió tanto por mi propuesta que me dijo. - ¿Y lo dices así? ¿Cómo si cagaras plata? - Después de su llamativa expresión de asombro, me miró con más detalle, levanté una ceja tratando de adivinar su pensamiento, pero ella habló antes. - ¡Agh! Olvidé con que hueón estoy hablando. Se cruzó de brazos y piernas, nuevamente, yo me recosté en el sillón, puse mis brazos sobre el respaldo y comencé a jugar con el encendedor, supongo que le debo dar tiempo para pensar. Mientras esperaba, veía como las chispas en el mechero del encendedor y la llama aparecía como un fantasma en la oscuridad, de pronto se me cruzó una idea por la cabeza, como una añoranza de las cosas que no fueron, cómo Bárbara, me enamoré cómo un hueón de ella, fue mi primera mujer y estaba dispuesto a todo, pero ella se acostó conmigo porque es una puta pedófila, como era primerizo me manejaba a su gusto y gana. En algún momento pensé en Dalia como una pareja, quería sacarla de esta mierda de vida, pero nunca sentí amor por ella, más bien era cariño, hasta que está maraca me dice en mi estado de somnolencia: " Te haré olvidar a Bárbara, ahora serás mi juguete, es una suerte que hayas ganado tanto poder antes de que ese viejo de mierda se muriera, pero no te preocupes, yo controlaré todo, tanto el Refugio como todo lo demás. Solo debo tener un hijo tuyo y seré la mujer más poderosa de Chile." Ella nunca quiso ser mi amiga, ella sabía lo que yo había adquirido, aunque no logró embarazarse de mí; no sé si tuve suerte o ella no puede tener hijos, ya que de las veces que hice el amor con Ale, solo una vez me olvidé del condón y ella quedó embarazada. - Bien, puede que acepte si además cogemos como conejos. - Ella juega con su pelo esperando mi respuesta. - Creo que tú sabes cuál es mi respuesta para eso. - Dalia pone mala cara y me dice: - ¡Qué lástima! no tengo otra condición. - Aún tengo una carta bajó la manga y puede que la acepte sin chistar. - Te ofrezco tres joyas, enviadas por Andrée Cheverria. - Los ojos de Dalia cambiaron, como si le hubiera hablado de un maravilloso paraíso. - ¿Regalos del señor Cheverria? ¿Sabes cuánto subiría mi prestigio si tengo joyas del gran dueño y empresario Andrée Cheverria? ¡Cobraré más caro! ¡Seré exclusiva para los supermillonarios! - se puso de rodillas en el sillón y empezó a saltar como una niña chica. - Bueno, es una buena oferta, pero en vez de tres joyas que sean cinco y repartidas durante el año, así las pendejas que se suben por el chorro van a saber quién soy yo, me van a respetar las maracas, voy a ser la puta reina de esta hueá de casa. ¿Eso quiere? ¿Ese es su prospecto de vida? - También puedo ofrecerte un departamento, para que vivas tranquila el resto de tu vida, hasta a lo mejor encuentras a un hombre que te ame. - es la primera vez que la veo poner un rostro melancólico, sin mirarme me contesta. - ¿Amor? ¡Tsss! Eso no existe, solo sirve para que la mujer se ponga hueona y pierda su identidad por otra persona, esa mierda intangible no tiene ningún valor en este mundo, lo único que te da algo en esta puta vida es la plata, si tienes algo para vender y sabes cómo ofrecerlo tendrás ganancias. - recuerdo cuando conocí a Dalia y ella me decía que se arrepentía de no haberme conocido antes, pero ahora... - ¿No te arrepientes de ser prostituta? - Dalia me mira con malicia y me dice: - No, no me arrepiento de nada de lo que he hecho en esta mierda de profesión, yo me lo busqué, me cabrea la pobreza, el no tener lo que me merezco. Y si dios me dio tetas, culo y cara bonita fue por algo ¿Me das un pucho? - Saqué la cajetilla de cigarros y le ofrecí uno. -Dame fuego. Saqué el encendedor, Dalia se acercó mucho a mí, quedando muslo con muslo. Dio la primera inhalada se puso muy cerca de mi cara y me escupió el humo. - Y para que te quedé bien clarito, hueón, tampoco me arrepiento haber culeado contigo. - me levanté de mi asiento y con la mierda hirviendo, la miré con desprecio y le dije: - Has tú pega y tendrás lo que pediste. - Volvió inhalar, saqué de mis documentos una tarjeta de presentación y la dejé en la mesa que hay ahí. - cuando consigas lo que quiero, llama a este número. -Chao, corazón. - botó el humo y se quedó en esa sala privada, mientras yo me dirigía a la salida.›› No pasó mucho tiempo para que Dalia me contactara y me ayudara a entrar al lugar, fue asquerosa mi estadía ahí, pero las fotos que tengo me ayudarán a denunciar a estos mierdas, aunque no pude saber quién era el hueón que manejaba el club. - ¿Amor? - Ale despertó y se sentó en la orilla de la cama, al parecer ya está acostumbrada a despertar a esta hora -¿Pasa algo, preciosa? - ¿Mi niña aún sigue despierta? - No, se durmió hace un rato. - mi mujer suspiró aliviada, se acostó de espaldas en la cama haciendo relucir toda su silueta Es muy difícil para mí ignorar sus curvas, sus pechos grandes y su culo me tienen tenso, y más aún cuando lo que está usando de pijama es una de mis camisas, puedo observar sus piernas ¡Agh! ¡Qué ganas de abrir esos ricos muslos! Mmm... Estoy más caliente que la cresta, pensé que después de que mi hija naciera, las cosas serían diferentes, podríamos escaparnos a algún lugar y darnos como caja, pero mi niña se ha llevado toda la atención de mi mujer y me ha ignorado por varios días. - ¿En qué estás pensando? - creo que esta es mi oportunidad de disfrutar de ese cuerpo que me llama con cada movimiento que hace. - En qué tengo mucha hambre. - mi mujer me mira con malicia y me dice: - ¡No podemos! ¡La niña puede despertar! - Seremos silenciosos. -hice un recorrido de besos por el cuello de Ale, me saqué mi camiseta para sentir sus manos recorriendo mi espalda y, aunque ella intente evadirme, está noche quiero hacer el amor con ella.
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