Capítulo 5

1725 Palabras
- ¡Roberto! ¡Me escuchas! – Es Ale ¿Por qué está buscando a Roberto? Traté de fingir que no estaba, pero escuché el murmullo de varias personas fuera de la puerta ¿Qué hago? - ¡Roberto! ¡No quiero molestarte! ¡Necesitamos preguntarte algo! - ¡Nooo! ¿Por qué ahora? En mí desesperación trataba de mover a Roberto, pero no reacciona, es como si no hubiera dormido en una semana, ¡Tengo que hacer algo! lo moví con toda la fuerza que tengo y le susurraba con desesperación: - Amor, por favor, despierta. – En vez de despertar, se giró y siguió durmiendo mientras que escucho una orden que da Ale. - Sí, trae la llave, debe estar durmiendo y no nos escucha. - ¡No! ¡No! ¡No! Entré en histeria, el pánico esta por gobernarme y ya no puedo pensar, así que actué y le mordí la oreja a Roberto, mi pololo se quejó, se cubrió la oreja y volteo desorientado. - ¿Qué pasa? ¿Por qué me muerdes? - Shhh, amor, no hables muy fuerte, Alejandra y otras personas más estan fuera de tu pieza, fueron a buscar una llave para abrir la puerta, tienes que salir antes de que me vean. – Roberto, con torpeza se levantó de la cama, tomó un pantalón de buzo que estaba tirado en el suelo y me dijo en un susurro: - Escóndete debajo de la cama por un rato, mientras veo qué hueá pasa. – le hice caso, tomé mi ropa y mis zapatillas, me quedé muy quieta mientras él abre la puerta y se enfrenta con las personas que lo esperan del otro lado. - ¿Qué onda? ¿Por qué me despiertan? – escuché la voz de mi hermana algo preocupada. - Roberto, queríamos saber si habías visto a Andrea. - ¿Qué? ¿Esa malcriada volvió? – mi lindo pololo habla con mucho sueño y como si no supiera nada, hasta parece autentica su actuación. - ¡Mocoso de porquería! ¡mi hija llegó hoy! ¡la dejamos por dos horas sola y se va como si nada! ¡Tú debes saber algo! ¡Debiste verla! ¡Las empleadas te vieron llegar hace más de media hora! - ¡Uy! Apuesto que fue Clara la copuchenta, no es capaz de quedarse callada esa mujer. - Señora, no soy la sombra de su hija, tampoco es mi obligación cuidarla. – Alejandra se dio cuenta de la agresividad con la que estaban dialogando mi mamá y mi pololo, así que ella decidió actuar como intermediaria y le preguntó a Roberto de una forma más calmada. - Roberto, solo queríamos saber si la habías visto, Andrea se ha vuelto muy impredecible y no sabemos si salió o está escondida, la verdad, solo queremos saber dónde está. – mi amado pololo, suspiró y le responde: - No, no la he visto, ni siquiera sabía que había llegado, solo entré a mi pieza, me tiré a la cama y me quedé dormido, pero ¿llamaron a su amiga? La… la tal Panchi, a lo mejor ella sabe dónde está. - Mira, mal educado, ya llamamos a esa niñita y no está allá. – no entiendo por qué mi mamá se ensaña con Roberto, si no ha hecho nada. – Si no nos dices donde se fue, yo… - ¡Mamá! ¡Basta! Roberto no está en contra tuya, él tampoco está obligado a cuidar a mi hermana, tal vez solo salió a dar una vuelta. Roberto, disculpa las molestias, puedes seguir durmiendo. - Ah jam. – mi pololo cerró la puerta con llave y suspiró aliviado, se acercó a la cama y me dice: - Princesa, ya puedes salir. Le hice caso a mi lindo Roberto, salí de debajo de la cama y el polvo me hizo estornudar, él me ofrece su mano y con una sonrisa cansada me dice: - Salud. – Sin pensar le di la mano, está siendo muy tierno conmigo. - Gracias. – el bestia de mi pololo, me da un tirón solo para atraerme a sus brazos. - ¡Eres un bruto! ¡Eso me dolió! - Discúlpame, mi reina, me cuesta aguantarme las ganas de abrazarte, apretarte y sentir que eres mía. – ¡Mi tonto mecánico! Aún no sabe cómo debe tratarme. - A mí también me gusta sentirte, pero en este momento no podemos, tienes que ayudarme a salir de tu pieza, o mejor dicho, de la casa. - ¿Por qué quieres salir de la casa? – mi lindo pololo levantó una ceja con una divertida expresión - Porque al parecer todos tienen la idea de que estoy paseando por ahí. – Sé que Roberto está cansado y que todavía sigue aturdido por despertarlo de golpe, pero no pueden saber que pasé toda la tarde encerrada con él, me fue bastante difícil llegar a un acuerdo con mis papás, supuestamente ellos me dejarían tranquila si yo terminaba mi pololeo con el supuesto don nadie, les aseguré que terminaría esa relación, pero la verdad es que… - Bueno, hay una forma de salir de esta casa sin que te vean, pero tienes que ser muy cuidadosa. - ¿Por qué dices eso? - Porque… - Roberto no se ve muy convencido por lo que me va a revelar. – Porque en esta casa son todos unos sapos culiaos. - ¿Qué? ¿A qué te refieres con eso? - Digamos que cuando quería salir a la calle por cualquier motivo, todos me preguntaban a dónde iba, así qué descubrí la forma de salir sin que nadie me viera, hay un punto ciego por la ventana de la pieza de la Clara, llega directo hasta la entrada de los autos, solo tienes que saltar la pared y listo. – Mi pololo sigue dormido, no tengo tanta fuerza en los brazos y soy más baja que él. - Roberto ¿Tú crees que puedo saltar una pared? – Mi tonto pololo me mira con curiosidad y me responde de manera inesperada. - Sonaste como tu mamá. – ¿Qué quiso decir? – Ok, tienes razón, dudo que hayas saltado una pared antes, yo aprendí cuando iba en básica, a veces las clases eran muy fomes, con algunos amigos nos fugábamos y nos dedicábamos a machetear, cuando ya teníamos unas cuantas monedas íbamos al cine o a comer algunos completos por ahí. ¿De qué me está hablando? ¿Machetear? ¿Acaso el asaltaba gente y se quedaba con su plata? - A… Amor ¿Qué quieres decir con Machetear? - Ahm… Pedir plata en la calle ¿Nunca… - se quedó con las palabras en la boca y en vez de continuar cambió el tema. – Olvídalo, no tiene importancia. Déjame pensar. Mientras él pensaba, decidí tomar mi ropa y fui a su baño. Me di una ducha rápida, me sequé con una de las toallas que estaban dobladas encima de un mueble y cuando me estaba poniendo el sostén, Roberto abre la puerta y me dice entusiasmado: - ¡Ya sé cómo! – me quedé mirándolo y él se quedó pegado viéndome. - ¿Amor? – Sacudió la cabeza y volvió a centrarse en el tema. - ¡Ah! ¡Sí! Saldrás por la ventana de la Clara, tendrás que quedarte un rato escondida mientras muevo el auto para que subas, así puedo sacarte de aquí, te dejaría una cuadra más allá de la casa. – Mi pololo es muy inteligente ¡Me encanta! Aunque a veces es muy sinvergüenza, como ahora, que me abraza por detrás y me toca los pechos. - Amor, debo terminar de vestirme y tus manos no me dejan. - Mmm… Solo un ratito más ¡Me encanta tocarte! - ¡Roberto! No tengo tiempo para esto, entre más me demore, mi mamá se vuelve cada vez más loca, quien sabe qué hará si no me encuentra luego. – mi pololo se alejó y me dijo con fastidio. - ¡Aaahg! ¡Sí sé! Bueno, déjame revisar si hay alguien en el pasillo. – Mi lindo mecánico abrió un poco la puerta, miró a ambos lados y me llama con la mano, cuando estoy cerca me dice: - princesa, tu hermana esta con Selenita, de seguro le está dando teta, así que tienes que estar muy cerca de mí, para esconderte de alguna forma si nos ven. Asentí con la cabeza y comenzamos nuestra escapada. Bajamos las escaleras y mi mamá discutía con alguien en el living, Roberto me tomó la mano y me apuró para ir por el pasillo donde está la cocina, el baño, la logia y las habitaciones de las empleadas. De pronto, mi pololo me pone delante de él y me empuja, de la cocina se escucha una voz: - ¡Joven! Ya despertó ¿Quiere tomar once o cenar? - Pues… - Vi que Roberto se apoyó del marco de la puerta con el brazo extendido, esta posición la aprovechó para ocultar su otro brazo e indicarme que siguiera mi camino sola. – Creo que me voy a ir a comprar alguna hueá en la calle, se me antoja comer pizza. - Roberto, a su hermano no le gusta que coma tonteras en la calle. – Roberto me mira de soslayo y con más énfasis mueve la mano para que siga con el plan. - Clara, hoy es viernes, puedo ir a carretear y reventarme tomando si me da la regalada gana. - ¡Por dios! Joven, en las cosas que piensa. – eso fue lo último que alcancé a escuchar porque crucé por la única puerta a la que nunca había entrado antes; en la habitación de las nanas. Apenas crucé esa puerta había otras tres puertas más, tras una de ellas hay un baño y las otras dos son las habitaciones, pero ¿Cuál es la de Clara? Roberto no me dijo nada, las dos está muy ordenadas y las cosas que poseen son muy similares ¿Qué debo hacer? Entré a la primera pieza y encontré cremas, ungüentos, joyas baratas, no hay muchas cosas a la vista. En la siguiente habitación había cosas similares, no hay cartas o algo que me indiqué a quien pertenece este lugar, hasta que miro la pared y veo algo que me causó mucha tristeza…
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