Es… ¡Es mi reina! Está sentada en el centro de la cama, debo estar soñando, a lo mejor sigo echado encima de la mesa del colegio. De pronto ella cambia de posición y se arrodilla en la cama, diciéndome ansiosa:
- Amor ¿No me vas a abrazar? – Abre sus brazos y me espera con una hermosa sonrisa. – Te extrañé mucho.
Si esto es un sueño, no quiero despertar.
Sin bacilar, recibí su abrazo, la pegué a mi cuerpo y la besé ansioso ¡No puedo creer que ella esté aquí! ¡La extrañé tanto!
- ¡Princesa! ¡Estás aquí! ¡Me hiciste falta! – volví a tomar su boca, recorrí su cuerpo, es tal como lo recuerdo, apretable, blandito y huele bien.
Mi reina se separó de mí, toma mi cara y me dice preocupada.
- Amor, te ves cansado ¿No dormiste bien? – me gusta cuando se preocupa por mí, eso me confirma que me ama mucho.
- Un poco. – Ella se colgó de mí cuello y me abrazó con fuerza.
- Ya estoy aquí, estoy contigo. – no sé si estoy soñando o estoy tan cansado que alucino, pero ¡No me importa!
- No me importa si estoy soñando ¡Estás aquí! – Andrea se vuelve a alejar de mí y me increpa con el ceño fruncido.
- ¿Me estas diciendo que no sabes si soy real? – Eso me sorprendió, al parecer volví a decir lo que pienso, ante mí cansancio no estoy reaccionando correctamente y es por eso por lo que repetí como hueón:
- ¿Eres real? – Ella se enojó mucho más y comenzó a alzar la voz.
- ¡Roberto! ¿Cómo puedes dudar? ¡Estoy aquí! ¡llegué a medio día! ¡te estuve esperando más de una hora encerrada en tu pieza! Y de las cosas que me puedes decir ¿se te ocurre cuestionar mi existencia? ¿Qué clase de … - La volví a besar, debe ser la real, porque en mis sueños nunca se enoja conmigo, en ese momento siento un fuerte dolor en mi labio inferior.
- ¡Mierda! Eso me dolió. – Andrea me mordió con fuerza y con una sonrisa pícara y llena de satisfacción me dice:
- ¿Ahora crees que soy real? – ¡Esta es mi cuica malcriada!
Guie a mi princesa para que se acostara en la cama, me saqué el chaleco del colegio y me puse encima de ella, continué con mi sesión de besos, mi reina abre las piernas para darme un mejor acceso a su cuerpo ¡Ahg! ¡Sus tetas son tan exquisitas! Me encanta apretarlas, son tan blanditas y sentir sus duros pezones en mis manos me excita. Comencé a tocarla por debajo de la ropa, su cuerpo está tan suave, poco a poco me voy poniendo duro, mientras voy metiendo mi lengua en su boca ¡Quiero desnudarla! Aunque esté cagao de sueño y casi no me da la fuerza del cuerpo, necesito hacerle el amor. Estaba por sacarle la camiseta que lleva puesta cuando me susurra al oído:
- ¿Cerraste la puerta con llave? – ¡Mierda!
- Ahm… ¡La cierro al tiro! – Me levanté rápido, le puse seguro a la puerta y me saqué la ropa de manera torpe, tanto, que al tratar de sacarme los pantalones me saqué la cresta en el suelo. - ¡Por la rechucha!
- ¡Roberto! ¿Estás bien?
- Sí. – tirado en el suelo, a patadas me saqué los pantalones y tiré mis calzoncillos en algún lugar de la pieza, volví a posicionarme entre sus piernas y con ansias me froto sobre mi reina. – Princesa, eres tan rica, te amo tanto.
Andrea empezó a desvestirse, me pone nervioso su lentitud, me pican las manos por hacerle pebre la ropa. En el momento que la vi desnuda, tomé uno de sus pezones con la boca y lo mordí con fuerza.
- ¡Ay! ¡Bruto! ¡No me muerdas! – Andrea me pegó en el pecho y se ve molesta.
- ¡Disculpa, Princesa! No me pude aguantar, una semana sin ti fue una tortura para mí. – Mi linda princesa, se soba su teta y me dice:
- Te perdono, pero tendrás que compensar tu brutalidad haciéndome disfrutar hasta la locura. – Moriré de cansancio, pero debo complacerla.
Mis envestidas son constantes, el sueño me ayuda a aguantar, ya que estoy muy cansado y me cuesta mantenerme despierto, pero no puedo dormirme, tengo que complacer a mi princesa, tengo que… me puse a bostezar y Andrea me dice mirándome con sus lindos ojos cafés:
- Amor, pareces cansado, si quieres duerme. – ¿Hasta aquí llega mi virilidad? ¡No! ¡Debo satisfacerla!
- No, quiero hacerlo contigo.
- Podemos hacerlo rápido, mañana podemos hacer algo mas extenso. – me sentí mal, yo puedo.
- Princesa, sí, puedo complacerte, puedo hacerlo. – me estaba frustrando y eso no me ayuda, me quita la inspiración, pero de pronto ella me toma la cara, me besa con pasión y me dice:
- ¡Vamos, mecánico de segunda! ¡Tu sabes como estimular a esta joyita! – pasó sus manos por sus tetas y también las apretó, me estimuló lo suficiente para darle más rápido.
Este momento es muy distinto a otros, no sé si es mi cansancio o siento que hay una conexión especial, podría decirse que es romántico, me sentía muy unido a ella, empecé a sentir como la v****a de Andrea se empieza a mojar, se dilata un poco y cada vez está más caliente por dentro, Andrea empieza a gemir:
- ¡Aaah! ¡Amor, está muy rico! Sigue… ¡Sigue! - No doy más, ella arde, siento que voy a eyacular.
Andrea empezó a mojarme y me fui cortado un poco antes que mi linda cuica, ella encorvó su espalda y botó el aire con satisfacción cuando llegó. De la nada, mi princesa se engancha de mi cuello y me dice con dulzura:
- Fue muy rico, te extrañé tanto. – me besó y se sintió tan bien, siento que me ama con cada beso que me da.
- Yo igual. – Volví a bostezar, ya no daba de cansancio , los ojos se me cierran solos.
- ¿Quieres dormir?
- Sí, pero, quiero estar un rato más contigo, princesa, cuéntame algo que me mantenga despierto, dime como quedaron las cosas para que aceptaras volver.
- Bueno…
Narra Andrea
- … Rex me llevó con mis papás.
- ¿El hueón de mi hermano te escondió? Maricón culiao, le pregunté muchas veces donde estabas y no me quiso decir. Y tú tampoco. – mi hombre me mira algo molesto
- Amor, no teníamos opción, conociéndote me hubieras tomado como un vikingo y me hubieras traído antes de resolver el problema. – mientras que nos acomodábamos en la cama, él se da cuenta de que ese era un buen punto.
- Tienes razón, te hubiera cargado al hombro para que volvieras a la casa conmigo. – nos quedamos de cucharita y continué hablando:
- Bueno, como te decía:
‹‹Rex me llevó a un restaurante, ahí estaba mi papá y mi mamá, se ven muy serios, pero no puedo titubear, debo dejar las cosas claras. Apenas nos sentamos, se formó un silencio incómodo, mi cuñado, para romper el hielo, dijo:
- Bien, Andrea está aquí ¿Qué quieren de ella? – Mis papás sin muchas alternativas comenzaron a hablar y proponer nuevas reglas como “Que me quieran casar sin mi permiso” por ejemplo.
Mi papá, sin rodeos, me habla de las nuevas condiciones y las reglas que debo seguir.
- Pues, Andrea, hemos hablado con tu mamá y decidimos que no te obligaremos a casarte, tienes derecho a elegir al hombre que quieras, mientras tenga el mismo estatus que nosotros, también tienes que avisarnos quienes son tus pololos , hasta que cumplas dieciocho y por último, queremos saber a dónde vas, con quien y siempre debes tener el teléfono prendido ¿Entendiste? . – no quise cuestionarle sus reglas.
- Si, entiendo, pero también quiero que me respeten, sea cual sea mi decisión, si no, prefiero volver a donde estaba. – Mis papás me miraron con rabia, pero aun asi, aceptaron mi única condición.
No entiendo el por qué, Rex nos obligó a firmar un contrato, pero, supongo, que es para mejor, ya que, con esto, podemos acabar con cualquier conflicto de este calibre a futuro.
Al final, Rex y mis papás me dejaron volver hoy y fue así como me quedé mucho tiempo esperando a que llegara mi hombre.››
- Eso pasó, amor, lo bueno de todo esto es que, volví y por fin estamos juntos.
No escuché la respuesta de mi pololo, me giré para hablarle a la cara, pero me encontré a un hombre profundamente dormido, debí imaginarlo, se estaba cayendo del sueño. Comencé a observarlo, es muy guapo, me encanta su despeinado pelo, su piel áspera, los músculos de sus brazos, su abdomen, ahora que lo pienso, ya entiendo porque hay compañeras a las que le gusta Roberto, es un ser salvaje y fornido. También estoy algo cansada, iba a acomodarme otra vez al lado de Roberto cuando escucho que golpean la puerta.
- ¡Roberto! – ¡Uy! ¡No! ¿Quién es?