Narra Andrea
Tengo mucho sueño, ayer se me cortó la regla y cuando Roberto lo supo, no dudó en entrar a mi habitación a medianoche y me tomó de manera brusca ¡cómo un bestia! ¡Fue muy rico! Mi lindo pololo se pone muy lujurioso si pasa mucho tiempo sin tener sexo ¡Adoro que se así!
Es viernes y me acabo de dar cuenta que ya estamos en mayo, si no fuera por mi pololo, que me invitó al cine y me comentó que quería ver una película que saldrá de cartelera la próxima semana, seguiría pensando que estamos en abril. Dejando de lado mi divagación, me parece bien que vayamos a ver una película, pero había que hablar con mi mamá y eso está algo difícil.
- Entonces ¿Tu vieja no te va a dejar salir a ninguna parte hasta que te cases o qué? – Sé que Roberto está algo cansado de que mi mamá me controlé a este nivel, pero no puedo hacer mucho ante eso.
- Amor, ten paciencia, mis papás están asumiendo muchas cosas, lo que pasó con Javier, el que rechazara a Leonel y escaparme… No es fácil para ellos. – Roberto me mira con el ceño fruncido.
- ¿Y para ti fue fácil aceptar tanta hueá? – a veces pienso que mi pololo no entiende lo que sienten mis papás, aunque en algún punto comprendo lo que me dice, también estoy sufriendo, pero que me lo recuerde no me hace sentir mejor.
- Amor, disculpa, no puedo acompañarte. – en ese momento aparece la Panchi con su pololo Eduardo.
- Ann ¿Qué te hizo este animal que estás tan triste? – miré a mi pololo y él estaba muy sorprendido por lo que le dijo mi amiga, por esa razón él le respondió.
- ¿Por qué chucha siempre crees que yo le hago algo malo a mi princesa? – Roberto y yo estamos sentados en una banca del parque que hay en el colegio y la Panchi está parada con los brazos cruzados.
- Porque siempre está contigo cuando la veo en ese estado. – Mi lindo pololo se deprimió y como no quiero que la Panchi crea que mi hombre me hace sufrir, le respondo:
- No es culpa de Roberto, es mi mamá. – La Panchi se ve preocupada y se agacha frente a mí mostrándose muy receptiva.
- ¿Qué pasó con tu mami ahora? – le conté a la Panchi la situación, estuvo muy atenta a lo que le dije y ella con mucho ánimo me dice: - ¡Ay! ¡Amiga! Eso se puede solucionar.
La Panchi le pidió su celular a Eduardo, mandó un par de mensajes a no sé quién, le devuelve el teléfono a su pololo, estira su mano frente de mi cara y me dice:
- Dame tu teléfono. – Me ordenó
- ¿Para qué?
- ¡Ach! ¡Solo pásamelo! – Le di mi celular y empezó a buscar algo.
- ¿Qué quieres hacer?
- Estoy buscando el número de tu casa.
- Panchi, no…
- Tranquila, yo sé que debo hacer… - Apenas encontró el número de teléfono de mi casa contestó: - ¿Alo? ¿Está la señora Magdalena? ¡Tía! ¡Hola, soy la Panchi!
¡Uy! Va a ser un horror tratar de convencerla, mi mamá no confía en nadie que esté en mi círculo, cree que todos son malas personas, no confía en que sí sé elegir a la gente, pero ella cree que no veo la maldad en las personas, bueno, en eso tal vez tenga razón, tuve que encontrarme con un monstruo para darme cuenta de lo mal que juzgo a la gente, ¡pero no fue lo mismo con Leonel! Él si era una persona indeseable, no necesité de mucho para darme cuenta de ello.
No tengo idea que le estará diciendo mi amiga a mi mamá, ya que se alejó y no escucho lo que dice, está dándome la espalda. Tuve que esperar a que ella terminara de hablar, eso puede llevar un buen rato, fue en ese momento cuando noté que mi amiga se dejó crecer el pelo, lo lleva suelto y al sol, se le ve un lindo color cobrizo. De repente, la Panchi se gira y me levanta el pulgar como señal de aprobación ¿Qué tanto “blablá” tiene mi amiga que logró convencer a mi mamá? Ella se acerca a mí y me entrega el teléfono:
- Tú mamá quiere hablar contigo. - ¡Uff! Esto no suena bien.
Me alejé y traté de hablar despacio para que no me escucharan, en ese momento oigo la voz de mi mamá:
- Hija ¿Vas a ir al cine?
- Sí, mamá.
- ¿A cuál? – Mmm… supongo que debo ser cuidadosa con lo que vaya a decir:
- Al Apumanque.
- ¿A qué hora vuelves?
- No sé, mamá.
- ¿Y qué película van a ver? – Debí preguntarle a mi pololo esos detalles, ahora no tengo respuesta para lo que mi mamá me pregunta.
- Tampoco lo sé, es Roberto quien tuvo la idea de ir a ver una película.
- ¿Roberto? ¿Estamos hablando del niñito que es hermano de Rex? - ¿Por qué me pregunta eso?
- Sí.
- Pensé que te caía mal, no sabía que también te juntabas con él. - ¡Ay! ¡No! ¡Lo olvidé! Tengo que pensar en algo.
- Cla… claro que me cae mal, es la persona más detestable de este mundo, pero el pololo de la Panchi es el mejor amigo de ese mecánico de cuarta y mi amiga no quiere ir sola.
- ¿Y por eso ella hizo un grupo tan grande?
- Amh. - ¡Uy! ¿Qué le dijo la Panchi a mí mamá? No sé qué contestarle. – Sí, por eso formó un grupo grande, a ella le encanta compartir con muchas personas.
- Entiendo. Entonces ¿El niño ese llevó el auto? – No me gusta que mi mamá trate de esa manera tan despectiva a mí pololo, pero qué más da, no le puedo hablar de mi relación, por lo cual no me queda más que fingir.
- Sí, vino en auto al colegio.
- ¿Cómo lo sabes? – ok, esta pregunta es muy tonta, ya que mi mamá si sabe que Roberto me lleva al colegio.
- Mamá, ese mecanucho me trae todos los días a clases, recuerda que los choferes están en la casa en caso de emergencia, por lo que pasó la última vez con Ale.
- Cierto, cierto. Pues, si el niñito ese tiene el auto, no me debo preocupar, llegarás a la casa sin desviarte a ninguna parte.
- Ah ja – Ya me estaba irritando esta llamada, lo único que quiero es que corte.
- Bueno, quiero que llames cuando termine la película, para saber dónde estás, hablamos más tarde, chao, hija.
- Chao, mamá. – Por fin, colgó.
Es increíble pensar que mi amiga logró que me dieran permiso, ya me sentía como una monja de claustro, encerrada en cuatro paredes y solo puede salir cuando el Padre Lo diga, ahora debo aprovechar estas horas de libertad ya que, para el lunes tendré que pasar por el mismo tormento que he pasado todo este mes.
Al final el grupo que formó la Panchi es de siete personas, somos nosotros cuatro más la Josefa, la Sofía y el Luis; este último es un compañero que acaba de empezar a pololear con la Sofí, es un chico que hace rugby, es grande y musculoso, le encanta el deporte y es de lo que más habla, al punto que llega a aburrir, aunque lo único importante es como este mastodonte trata a nuestra amiga, y por lo que sabemos, él es tierno con ella, de verdad la trata como si fuera de cristal. Al principio, pensamos que quería jugar con ella porque la Sofi es rellenita y no es del gusto de ese tipo de hombre, pero Luis, con mucha ternura en su voz le dice que es una mujer con curvas y con una linda carita, se nota que él la quiere mucho y eso me hace sentir muy feliz por los dos.
Cambiando de tema, fue un desafió entrar en el auto, en especial porque en los asientos del pasajero se tuvieron que acomodar el Eduardo y el Luis, ellos decidieron llevarse a sus pololas en las piernas y la que iba más incómoda era la Josefa, ya que quedó en medio y todos la aplastaban, es una escena cómica, en especial porque le cuesta mucho moverse y no sabe cómo poner sus brazos.
Llegamos al cine y Roberto indicó que quería ver Scream tres, yo no he visto ni la uno, pero al parecer la Panchi conoce muy bien la película, ya que ella también se emocionó mucho al ver que estaba aún en cartelera ¿Qué tipo de historia será que La Panchi y mi pololo la comentan como si fueran amigos de toda la vida? Bueno, lo único que espero es que no sea de terror.