Solo con escuchar su voz mi alma se tranquilizó, sus pequeñas manos me rodean con cariño y al ver su muñeca con la pulsera que le regalé, me vuelvo loco de amor por ella. Me giré para verla, me sonrió con ternura y a mí, de la nada se me salió decirle:
- ¡Mi reina hermosa! te extrañé. - la tomé entre mis brazos, ¡quiero apretarla tan fuerte!
Quiero entregarle todo mi amor y quiero que sienta como me vuelve loco su sola presencia, así que, la beso con hambre y ansiedad de demostrarle todo lo que siento. Mi princesa se colgó de mi cuello y respondiendo a mi acto, se aferra a nuestra necesidad de amarnos, ¡quiero hacerle el amor! ¡Quiero irme a cualquier lado donde pueda culearla! La abracé más fuerte, pero mi reina alejó su cara de la mía y me dice:
- Roberto, no me abraces tan fuerte, me duele, mis huesos no son de metal. - ¡Oh! Olvido qué ella es delicada como un gatito y no un toro. – ¿Dónde estabas, amor?
Por alguna razón no recordaba que había hecho en las últimas dos horas, ver a mi reina siempre me hace olvidar todo lo malo que me pasa ¡A ver! ¿Todo lo malo? ¡Agh! Ya me acordé.
- Estaba buscando información sobre "N", pero tenías razón, Nadia no es la que escribe las cartas. - Los brillantes ojos de mi princesa se opacaron al escuchar estás palabras, ¿de verdad le importa tanto saber quién es la mina que me escribe?
- Bueno... - mi linda polola suspira. - Supongo que aparecerá sola, al final, si quiere estar contigo, algún día se acercará a ti.
- Mi amor, ninguna mujer en este mundo tomará lo que es tuyo. - ella me mira y puedo observar su tierna cara, me dan ganas de morderla. - tú tienes mi corazón, puedes hacer lo que quieras con él.
Mi reina me sonríe, se acurruca en mi pecho mientras disfruto su cuerpo pegado al mío.
- Eres un tonto. - me responde justo en el momento que suena una canción que pone a todos a gritar y a bailar como locos, mientras que en un susurro, llegaron a mí las dulces palabras de mi cuica hermosa. - tú también tienes mi corazón.
- ¿Nos vamos? - mi reina, feliz, agitó la cabeza para decirme que sí, le tomé la mano y empezamos a caminar mientras me dice:
- Primero tenemos que despedirnos de Nadia, fue a cambiarse de ropa después de que Martina le echó dos cervezas encima, pero no volvió. – Lo que me contó Andrea llamó mi atención, entonces, cuando yo entré a su pieza no estaba en puro calzón y sostén por mí, fue una extraña coincidencia.
- Ahm, no creo que sea importante, nadie nos extrañará en esta fiesta de mierda. - Mi reina me mira como si quisiera golpearme, pero no lo hace y solo suspira para decir:
- Bueno, pero al menos déjame despedirme de...- Siento que alguien me arrebata a Andrea de mi mano.
De soslayo vi que un hueón, la tomó de la cintura y se arrojó con mi polola a una piscina que hay en el patio, estamos casi en invierno y el agua debe estar muy fría, me iba a lanzar a la piscina cuando alguien me agarra del brazo.
- ¡Qué fácil es sacarte la basura de encima! - ¡Martina otra vez! Esta vez no se la aguanto.
Me solté de su agarre, la empujé y cayó al suelo, hasta la música paró cuando vieron eso, ¡Claro! pero a nadie le importó que a mi reina la tomara un hueón y la tirara al agua, pues esta maraca me importa menos que nada, ella ni siquiera es una mujer para mí.
- ¡Roberto! - Martina se paró con intención de acercarse de nuevo a mí, pero ella me importa una mierda. - ¡Nadie me hace esto a mí! tu eres...
No le dije nada, apenas estuvo a medio metro de mí, la volví a empujar y volvió a caer al suelo, esta vez se quedó quieta, mirándome con frustración. Yo no tengo tiempo que perder, así que me saqué la chaqueta, la camiseta y me lancé a la piscina, apenas sé nadar, pero por mi reina aprendería a volar si es necesario. En el momento que logré tocar el fondo de la piscina, noté que el agua me llega un poco más abajo de los hombros, pero Andrea no es tan alta, si no sabe nadar, puede ahogarse.
Cuando pude ver dónde estaba mi reina, me di cuenta de que el hueón que no sé quién es, trataba de darle un beso a mi princesa, ella se negaba y este mierda la hundía, empujaba sus hombros para que quedara debajo del agua, en mi mente todo se volvió rojo, ¡A ese mierda lo reviento!
¡Ni puta idea de donde saqué la habilidad para nadar! ¿Instinto? ¿el odio que me consume en este momento? Apenas alcancé al conche su madre, le puse mi brazo alrededor de su cuello y lo empecé a apretar, sin compasión:
- ¡Suelta a mi polola, maricón culiao! – no vi cuando este mierda soltó a mi reina, solo la escuché toser y eso me sacó de quicio.
Di vuelta a este hueón como pude, lo agarré del cuello de la camisa y empecé a darle combo tras combo, quiero reventarle la cara, le voy a botar cada uno de sus putos dientes, ni con cirugía le van a reponer la dentadura. De pronto siento que varias manos tratan de detenerme, ¡Ni cagando me van a parar! ¡Quiero que este saco de huea aprenda que a las mujeres se les respeta! ¡Quiero que este maraco culiao sepa que mi reina no anda na sola! ¡Andrea me tiene a mí para defenderla!
Ya le revente la nariz y este mierda esta sangrando como si hubieran abierto una llave, ¡ahora voy por tus perlas amarillentas! Estaba en la cúspide de mi ira y ya no me importaba nada, pero unas manos pequeñas me rodean, en mi espalda siento como se pega un cuerpo blandito y apretable que tirita sin parar, fue así como oí entre tanto grito a mi reina:
- ¡Roberto! ¡Vámonos! ¡Llévame a la casa! – su voz tiembla al pronunciar cada palabra
Solté al hueón mal parío y le di una advertencia:
- Vuelve a tocar a mi mina y romperé cada hueso que hay en tus brazos, tendrás que pagarle a una puta para una simple paja. – Me di la vuelta, había como cinco hueones rodeándonos a mi reina y a mí, eso quiere decir que, ¿nadie me podía parar?
Después de dar un vistazo a mi alrededor, miré el hermoso rostro de mi princesa, ¿Estuvo llorando? Aunque puede que me equivoque, estamos en la piscina. Seguí observándola y me di cuenta de que tiene los labios morados y tiemblan, debe tener mucho frío, la besé con ternura, pude sentir lo helada que está, acuné su cara en mis manos para que sintiera el calor que emana de ellas.
- Ven, te sacaré de la piscina. – Nos acercamos a la orilla y con toda la fuerza que me queda la levanté para sentarla en el borde de la piscina, saqué fuerzas de no sé donde para salir del agua, mi cuerpo se siente ultra pesado, pero, aun así, seguí dándolo todo para mantener a mi polola segura.
Me puse de pie con dificultad, todos estaban muy callados hasta que me enderecé, ya que algunos suspiros y susurros rompieron el incómodo silencio. Ayudé a mi reina a ponerse de pie y una mina muy bajita tiene mi ropa, se ve algo sorprendida, me acerqué a ella para reclamar mi chaqueta y mi camiseta, y esta, apenas se movió:
- Puedo… - no tuve que decir mucho, ya que ella me respondió antes de que terminara la oración
- Sí, la cuidé por ti. - ¿Por qué me habla como si estuviera caliente?
- Gracias.
Me alejé, me puse la camiseta y le pasé mi chaqueta a Andrea, ella me mira y en un leve susurro escucho que quiere irse, estoy de acuerdo con ella, yo también quiero salir de esta puta casa, pero no puedo permitir que Andrea vuelva a pasar por esto, así que los amenazaré a todos.
- ¡A todos los hueones y maracas de esta fiesta solo les voy a decir una cosa! ¡Andrea es mi mujer y quien intente meterse con ella lo reventaré a golpes! ¡No me importa quien sea! ¡Le sacaré la cresta! - Tomé a Andrea por los hombros y caminamos lentamente hasta llegar al auto.
Le abrí la puerta del copiloto a mi princesa, cuando se acomodó en su asiento cerré la puerta y fui rápido al lado del conductor. No demoré mucho en ponerme en marcha, estoy muy cansado y lo único que quiero es avanzar todo lo que pueda antes de llegar a una calle segura. Mientras pensaba en la mierda de noche que hemos tenido, me acordé de que Andrea está empapada, apenas paré en un semáforo, encendí el aire acondicionado para que ella recuperara calor y se le secara un poco la ropa; le iba a preguntar si estaba bien el calor que le llegaba cuando ella me hace una pregunta:
- Roberto ¿De verdad le pegarías a mujeres solo por protegerme? - No esperaba esa pregunta, así que, cuando el semáforo se puso en verde, manejé un par de cuadras y me estacioné en una calle con poco tránsito para darle la respuesta.
- Pues…