No sé si es el ambiente o el cansancio el que nos embarga, pero esta noche es algo diferente a otras, por lo general, nuestros encuentros son muy apasionados, rebosan de lujuria, es cómo si nuestros cuerpos necesitaran estar juntos, muy diferente a los que estoy viviendo ahora, lo que hacemos es tener una conexión distinta, más íntima, es como si estuviéramos sincronizados y nuestras almas se amaran.
- Te amo. - las palabras de mi pololo las sella con un beso y haciendo un camino de estos hasta mi cuello me repite una y otra vez lo mucho que me ama.
Casi como si fuera un libro de Jane Austen, escucho casi las mismas palabras que el señor Darcy le dice a Lizzy, pero en la boca de mi hombre:
- Te amo... te amo... te amo tanto que no sé cómo entregarte todo lo que siento, mi reina... Eres tan linda... tan suave...eres tan perfecta para mí. - Roberto no solo conquista mi cuerpo con su ritmo armónico, también conquista mi corazón y mi mente, ya que sus palabras calan hondo y solo quiero escucharlo una y otra vez el repetir su amor por mí.
- También te amo... Te amo mucho, me vuelves loca de amor, eres todo lo que nunca pensé que quería.
Mi amado pololo me besa, me recorre con sus ásperas manos, toma uno de mis pechos apretándolo con suavidad, suelta mis labios para tomar mi seno libre con la boca, ¡esto es tan rico! Desesperada me agarro de sus brazos, encorvo la espalda y echo la cabeza hacia atrás, ¡ya no aguanto! Estoy en la cúspide de mi orgasmo cuando siento que algo cambia dentro de mí, puede que lo esté imaginando, pero creo que el pene de Roberto se siente más grande y eso roza mi punto G, así que como un acto reflejo, mi pololo y yo nos abrazamos de tal modo que se sentía como si nuestros cuerpos se fundieran en nuestro amor, fue en ese momento que llegué al clímax, escuchando dentro de un gruñido las dulces palabras de mi amado Roberto:
- Te amo, Andrea. - Posó su frente sobre la mía, respira agitado, yo cerré los ojos y abracé su torso.
- Yo también te amo y mucho. - nos quedamos un rato en esa posición, creo que ni él ni yo queremos que esto se acabe, estaría en esta posición toda la noche si pudiera, pero ya son casi las una de la mañana y Roberto es pesado para mi cuerpo. - Amor, me gusta estar contigo, pero es mejor que vayamos a la casa, hace frío, nuestra ropa está mojada y nos podemos enfermar
Un suspiro desganado quebró el momento y me dijo a regañadientes:
-Tienes razón, además debo manejar antes de que me baje el sueño.
Nos vestimos muy rápido y mi pololo antes de echar a andar el auto se golpeó muy fuerte la cara y en un susurro dijo, "ok, vamos"
El viaje hasta la casa fue corto, había pasado media hora cuando el auto ya estaba cruzando la entrada vehicular, apenas se detuvo el vehículo, Roberto bajo rápido, se puso al lado de mi puerta para abrirla y ayudarme a bajar, él me sonríe ofreciéndome su mano, puede que parezca algo cursi que mi pololo haga estás cosas, ya que él es algo bruto y siempre imaginé que era un salvaje sin modales, pero es tan detallista conmigo que me parece un sueño que él haga estás cosas por mí, aunque esto es lo único que pueda hacer mientras estemos en los alrededores de la casa, ya que las cámaras de seguridad graban todo lo que hacemos.
Roberto camina muy cerca de mí, aunque me encantaría tomarle la mano o abrazarlo, no puedo hacerlo, eso me pone triste. De pronto Roberto se adelanta y abre la puerta para dejarme pasar, estos pequeños actos hacen que me enamore cada vez más de él, me pregunto si, ¿podré dormir a su lado lo que queda de la noche?
Caminábamos hacia la escalera cuando del living se escucha una voz.
- ¿Y ustedes? ¿Qué hacen aquí tan temprano? Son recién las una y cuarto. - al girar vimos a mi cuñado con mi linda sobrina en brazos, aún está despierta, a la vez, Roberto, sin titubear le responde a su hermano:
- ¡Agh! ¡El carrete era una mierda! ¡Los hueones son unos pendejos conche su madres! Ojalá los pacos culiaos lleguen a esa cagá de casa y se los lleven a todos por andar jalando. – Rex nos mira de pies a cabeza y vuelve a preguntar.
- ¿Y hay alguna razón para qué tengan la ropa mojada? – Roberto bostezó y dijo con algo de desprecio.
- Un maraco culiao tiro a Andrea a la piscina y yo la saqué.
- Entiendo. – dijo mi cuñado, mientras mi sobrinita bostezaba.
En ese momento, Roberto me toma la mano para irnos a acostar, supongo, pero mi cuñado, mirando a Selenita, dice:
- Rob, ¿Te puedes quedar un rato? – Mi pololo me apretó la mano, tomó aire con fuerza y lo bota con desgano.
- Sí. – Roberto me mira, me da un tierno beso y me dice con una linda sonrisa: -Princesa, anda a dormir, mañana te secuestro y te voy a llevar a un lugar bakán.
Asentí con la cabeza, lentamente nos soltamos de las manos hasta que puse un pie en la escalera y comencé a subir, un cansancio abrumador me embargó cuando llegué al segundo piso, creo que estaba más cansada de lo que imaginé, tal vez cuando me acueste, pondré la cabeza en la almohada y no despertaré en una semana, de verdad esta noche fue horrible, espero que al dormir se me olviden todas las cosas feas que me pasaron esta noche, aún no puedo superar el que me tiraran a la piscina y que es estúpido que me tenía arrinconada intentara ahogarme, me da escalofríos solo con recordarlo ¡No, olvídalo! Solo recuerda lo que pasó en el auto, la perfecta noche que pasé con mi Roberto, sí, dormiré bien mientras recuerde nuestra noche de amor, siempre duermo bien cuando sueño con él.
Narra Roberto
Después de que Andrea subió las escaleras, me senté en uno de los sillones y le pregunté a mi hermano algo chato.
- ¿Qué mierda pasa? – Rex estaba parado, mientras acunaba a mi sobrina en sus brazos para hacerla dormir.
- Estuve averiguando sobre lo que me preguntaste el otro día. - ¿Yo le pregunté algo?
- ¿Sobre qué hueá?
- Sobre si había algún club de sexo clandestino.
- ¿En serio? – no creí que se lo iba a tomar tan enserio, yo solo pregunté si existían esas mierdas.
- Sí, me costó mucho llegar a esa información, ya que no es un club como tal, no tiene un lugar físico, más bien tienen encuentros ocasionales en distintos lugares, sus actos son bastante turbios, ya que ellos eligen a una persona “x”, la convencen de entrar al grupo o las drogan de alguna forma para abusar de ella, según mi informante, en el momento que entras al club no hay forma de salir, ya que le lavan de tal forma el cerebro a estas personas que las hacen pensar que esto era lo que necesitaban en su vida y si no se adaptan los mantienen drogados.
- ¿Qué chucha? ¿Esa gente está enferma?
- Bastante y es muy difícil tratar de atraparlos, nadie sabe quién es el líder del club y que se trasladen como nómades no ayuda. Tampoco es normal lo que hacen con los prospectos de sumisos, es preocupante, su adoctrinamiento es de tal modo que logran convencer a la familia de la víctima que hay una relación sana y normal entre ellos, incluso, los que viven drogados, tienen parejas muy manipuladoras y le hacen creer, a la familia del adicto, que ella es su terapeuta, que él sumiso está en un tratamiento de desintoxicación, todo lo tienen planeado para controlar, buscan convertir a personas autónomas y muy dominantes en esclavos, y eso me estresa. Rob, ¿qué hiciste para qué esta mina se obsesionara tanto contigo? - ¿Qué? ¿esto es mi culpa?
- Nada. – la verdad no he hecho nada.
- Algo debiste haber hecho, algo debió cambiar para que esta mina se fijara en ti. – me quedé pensativo, me agarré el mentón mientras me acomodaba en el asiento, traté de recordar que cosa tan increíble pude hacer para que esta mina loca se enganchara de mí, pero no hubo nada especial.
- No hice nada, de mi parte sigo igual. – seguía meditando y sin querer se me salió de la boca esta frase. – lo único diferente y que me repiten a cada rato es que soy hermano tuyo y que mi polola es una Dossmar.
Rex me miró con sorpresa y preocupación, como si hubiera dicho algo malo en esa oración.
- Eso es lo que cambió. – Rex miró a mi sobrina que ya está dormida, parece enojado, ya que tiene el ceño fruncido.
- ¡Oye! ¿En qué mierda piensas?
- En nada importante. – cambió la expresión de su rostro y con una sonrisa amable me dice: - anda a cambiarte de ropa, no te vayas a enfermar por estar con todo eso mojado.
- Lo hubiera hecho antes, pero a ti se te ocurrió hablar. – de pronto escucho la voz de mi sobrina y Rex le sisea para que no despierte.
- No hables tan fuerte, es difícil hacer dormir a Selenita, tiene el sueño cambiado, Ale y yo estamos tratando de que tenga otra rutina, ya que necesitamos dormir en la noche.
- ¿Tú duermes? – Rex aguanto la risa y me dice:
- ¡Anda a dormir! Pareces mapache con las ojeras que tienes. – Quería decirle al hueón de mi hermano que por culpa de él estoy así, pero estoy cansado y solo quiero ir a dormir, hoy fue una noche de mierda y solo quiero acostarme, para no seguir pensando en hueás.