NOVIO IMAGINARIO.

2776 Palabras
CAPÍTULO 8 CAMILE Nos encontramos tan solos unos días de la fiesta familiar con la cual mi madre había fastidiado durante casi un año: La boda de oro de mis abuelos. Sin embargo, había un gran problema; requidos ir acompañada. Por supuesto no era un requisito, pero estuve asegurando que así sería por un largo tiempo. Ahora, eso ya no era ni sería posible, por lo menos, no con Sean. Cualquier persona diría "simplemente no vayas acompañada" y listo, pero no podría hacer eso. Mi prima Elizabeth era peor que un dolor de muerte, y acababa de recibir una llamada de ella. Siempre hablando para humillarme, y esta vez no sería la excepción. No la soportaba, por el simple hecho de que siempre quería competir contra mí. Esta vez, alardeó sobre la gran y poderosa familia de la venía su nuevo prometido. Genial, pero eso no fue lo peor. Mi error, mi error fatídico e inmaduro, fue decirle que yo llevaría pareja a la fiesta. ¡Yo no tenía pareja !, carajo. Y ahora me permitiré en un gran aprieto, pues mi orgullo no permitiría que ella volviese a humillarme. —En verdad te acompañaría, Cami; pero ese día cumple años mi madre e iremos a cenar —Dijo Oscar bastante apenado. Suspiré con pesadez. - No te preocupes Oscar, lo entiendo. ¿Tien algún otro plan? -Ni idea. Le preguntaré a Tina si conoce a alguien que me pueda acompañar. Mi mente encontró de buscar algún prospecto, pero parecía estar en blanco. ¿Qué tal Mouque? —Cuestionó tan de repente, qué tal vez ni siquiera lo podemos bien. ¿Brian? Estás loco ¿Por qué? Él es guapo, adinerado, con facilidad de habla y ese toque misterioso sensual. Justo lo que necesitas, opacarás a tu prima. Sonrió en un gran gesto de burla. No quiero ni necesito opacarla. Sólo quiero tener pareja y no quedarme como una mentirosa. Se me está acabando el tiempo. Está tan decidida a humillarme, que pasará por mi mañana. —Creo que está loca —Aclaró. —Un poco quizás. Pero yo también, por tonta —Bufé. ¿Y si solo dices que no pudo asistir? —Aconsejó mientras se encogía de hombros. —Todos ellos saben que mi relación con Sean terminó. Si no llevo a alguien, se burlará de mí toda la noche, y no me gustaría darle la bienvenida. Estoy harta de eso, cada vez que nos vemos, es igual. No quiero seguir siendo una don nadie a su lado. --¿Por qué es así? —Preguntó confundido. --I don't know. Creo que me detesta desde siempre —Spiré— Compite conmigo desde que jugábamos a las muñecas. --Que lastima. —Un poco —Torcí mi boca y llegamos a la entrada del aeropuerto— ¿Nos vemos mañana? —Hasta mañana, Cami. Descansa —Oscar depositó un beso sobre mi mejilla y desapareció. Comencé a caminar por el sendero de siempre, pero esta vez decidí llamarle a Tina. Ella ya estaba en su casa, su ronda había terminado varias horas antes. —Hola, amiga del alma —Saludé— Necesito un favor. —Ya vamos yo, jamás eres tan amorosa. Reí - Necesito conseguir pareja para el sábado. ¿Quiénes somos? ¿Para qué? —Es una larga historia, solo necesito que me digas si conoces a alguien que esté dispuesto a ser mi novio por una noche. Ella comenzó a reír. - ¿Por una noche? —Uh. Su burla continuaba, incesante. - Tengo al candidato perfecto. ¿En serio? —La emoción grabó cada parte de mi ser, yo sentí feliz y aliviada. —Claro, y tú lo conoces bastante bien. --¿Yó?, ¿Quién es? —Cuestioné ahora confundida, frunciendo el ceño. —Brian Mouque —Soltó entre risas. —Oh, ¡Vamos, Tina!, ¡Esto es en serio! - Hablo en serio. Ese hombre es especial para eso de "sólo por esta noche" ¿Cómo lo sabes? —Recriminado. —Me han contado algunas cosas. —Si no me vas a ayudar, temo que tendré que colgar. —Vamos, Camile, ¿Por qué ese humor? —Estás jugando, y yo estoy hablando en serio. No seas pesada, amiga. Sólo es un pequeño juego. Mira, hagamos esto; mañana que nos veamos, te digo si te conseguí a alguien, ¿Vale? —Está bien —Solté en medio de un suspiro— Gracias. —De nada, cariño. Hasta mañana y deshazte de ese genio, que no te queda para nada. Un beso, te quiero. La llamada terminada. Continúa mi camino pero al mismo tiempo mi mente comenzó a mostrar un universo lleno de posibilidades ... Quizá, pedirle ese favor a Brian no era tan mala idea; después de todo, ya hasta había dormido en su casa. Aunque admito, prefería no recordar aquel vergonzoso momento. Iug Sin más, re direccioné mi andar y ahora me dirigía hacia su casa. Hemos memorizado su dirección desde aquella vez. Subí hasta el piso en el que se encuentra el pent-house, y toqué la puerta solo tres veces. Él personalmente atendió. —¿Camile? —Cuestionó confundido, logrando la mirada justa entre medio del marco de la entrada. —Hola, Brian —sonreí tímidamente. Aún recogía las fuerzas necesarias para abordarlo. No quiero escucharme grosero, pero ¿Qué haces aquí? y ... ¿Cómo sabes en dónde vivo? ¿Recuerdas que dormí aquí la semana pasada? —Respondí con otra pregunta, mientras sobaba mi nuca. No estaba muy orgullosa de la referencia. —Cuando te traje no estabas en buen estado —Aclaró. —Lo sé —Mis mejillas cobraron color al instante y bajé la mirada— Pero cuando fui yo sí. Él me detectó por un momento, mientras que la seriedad le afloraba sobre cada centímetro de su piel, obvio. Me preguntaba con la mirada qué quería, lo que podía sentir, casi como si leyera su mente. —Yo solo, vengo a ... —Me estuve mentalizando todo el camino para esto, pero él conocía la manera perfecta para ponerme nerviosa. --¿Vienes a ...? - Soltó curioso, invitándome a continuar. —Vina un pedirte un favor gigantesco ... —estaba a punto de soltarlo, casi salía, ya estaba en la punta de la lengua ... pero mis esperanzas se vieron aplastadas como el jamón en el sándwich, pues en ese momento, logré ver a una chica a sus espaldas; llevó puesta una de sus camisas. Carajo Comencé a negar. - ¿Sabes? Olvídalo —Centré mi mirada en él y sonreí— No debí haber venido. Perdón por molestar. Salí casi corriendo del enorme edificio en cuestión de segundos. No abrí paso alguno a que él pronunciara palabra alguna, de nuevo, me cambió como una tonta a su lado, otra vez había cometido una imprudencia frente a él. Simplemente, no escarmentaba. La mañana siguiente de trabajo fue cruel. Intenté no mirarle, no verle, no nada; evitarlo a toda costa. Sin embargo, en la segunda conexión del vuelo, fue inevitable no toparme con él. —Buen día, Camile. —Hola, Brian —Respondí sin hacer contacto visual. Solo, no podrías. --¿Te puedo preguntar algo? —Cuestionó con su típica seriedad. ¡Ah! Me daban ganas de gritar y jalar mis cabellos. —Supongo. --¿Por ...? --No pudo siquiera empezar, pues en ese momento, llegó Oscar. Bastante oportuno salvando mi pellejo avergonzado. ¡Gracias! —Camile, ¡Tienes que ver esto! —Soltó emocionado, y miró a Brian, quien miró de vuelta con esa mirada donde casi le sacaba el interior a cuchilladas— Lo siento, ¿Interrumpí algo? —Para nada —Respondí con una amplia sonrisa, repleta de alivio— ¿Qué debo ver? Y de esta manera, no me topé con Brian nuevamente; por lo menos durante la jornada de trabajo. Cuando llegamos al aeropuerto de Los Ángeles, tomo mis cosas e intento salir corriendo lo antes posible. Elizabeth se había aferrado a pasar por mí. No quería que nadie se topara con ella, y si corría con suerte, yo tampoco. Qué lío. Qué vergüenza Qué inmadurez con todo. ¡Demonios, rayos y centellas! La miré, se convirtió sumergida en la pantalla del celular. Suspiré, pensando en acercarme a ella, pero una profunda y penetrante voz interrumpió mi destino. —¡Camila! —Exclamó Brian, como si hubiera buscado por mil caminos y por encontrado. Me giré hacia él, soltando un pequeño suspiro repleto de nerviosismo— ¿Si? —Puedo saber ¿qué hacías anoche en mi casa? —Preguntó sin rodeos, una vez que se encontró cerca. —Yo ... —Suspiré— Nada, Brian. Fue tan solo una equivocación. —Dime la verdad —Exigió. —En verdad, no era nada —Respondí apenada— le des mucha importancia. No pudiste ir solo a decir hola, Camile. —Ya lo sé, pero ... —Mi mente trabajaba duro para inventar alguna excusa creíble y cuerda, pero Elizabeth se adelantó e interrumpió mi complicada charla con Mouque. —Hola ... —Su tono sexy fue acompañado de una amplia sonrisa, específicamente a Brian de pies a cabeza. Él la miró con confusión. BRIAN Normalmente no le tomaría importancia, pero la inoportuna visita a mi departamento de Camile una noche antes, realmente tenía intrigado. Nunca nadie había hecho algo así. ¿ÉL es tu novio? —Preguntó aquella chica que de la nada nos abordó. No paraba de mírame de pies a cabeza, acción que detestaba con todas mis fuerzas. Me quedó solo fruncir el ceño. Alterné la mirada entre ella y Camile, intentando pedir una explicación, pero ella tan solo encendió su rostro. Vaya, esta niña me sacaba de quicio. —La familia se muere por conocerlo, prima. Acá entre nos, todos detestamos a Sean —Esbozó una enorme sonrisa— Un placer conocerte, cariño. Con su permiso, iré al tocador antes de irnos, tu casa queda bastante lejos —Dicho esto, desapareció. —Ah, yo ... —Comenzó a tartamudear, como muchas veces antes. ¿Tenéis novio? —Pregunté, levantando una de mis cejas. No era algo que pareciera ser. Ella sospechó. - Según toda mi familia, tengo novio— Bajó la mirada e hizo una corta pausa— Pero, en realidad no existe —Terminó sonriendo incómodamente. —Oh, ya veo —Respondí y asentí una y otra vez— Suerte entonces con tu novio imaginario. Su sonrisa se borró al instante y yo, fui. No tenía ninguna otra razón para estar ahí, incluido mi intriga se esfumó. Tuvimos la ligera sospecha de haber encontrado la respuesta que busqué en un inicio. *** Llegué a casa con gran pesadez, estaba tan cansado. Me relajé sobre el sofá y prendí la televisión. No había nada de mi interés, siempre era la misma historia. Seguía sin saber por qué pagaba la cuenta del cable si nadie hacía uso de él. Uno de los comerciales me grabó a Camile, en realidad, no tenía relación alguna con ella, pero su imagen se visualizaba claramente en mi mente. Grabar también su absurdo problema. Tomé mi celular y dudé varios segundos, pero al final me decidí por enviar un mensaje de burla. Lo merecía Hola camile ¿Cómo va la noche con tu novio? Esperé tan solo un par de minutos a su respuesta llegara. Que gracioso eres, Mouque. Al leer el mensaje, una pequeña sonrisa apareció en mi rostro. Decidí no responder y dejé mi celular por un lado, dispuesto a leer una vieja revista que estaba sobre la mesa de descanso. Tres minutos más tarde, mi celular sonó de nuevo mientras la pantalla se iluminaba. Le miré de reojo y pude ver el contenido del mensaje en la pre visualización. Desbloqueé el celular. En realidad, ¡No es para nada gracioso! Esto me va a costar demasiado. Suspiré, pero esta vez decidí contestar. Es tu problema, jamás debiste haber mentido. Porque ... supongo que mentiste, ¿no? Supones bien, pero tengo mis motivos. ¿Cuáles son ?, ¿prefieres tener un novio imaginario a uno real? ... en realidad, no prefiero nada. Fui completamente tonta al mentir así. Concuerdo contigo, querida Camile. Buenas noches, creo que debo descansar. Mañana será un día bastante largo. Descansa . Nuestra conversación dio fin ahí. Camile era una niña bastante extraña. Creo que alguna vez había conocido a alguien como ella, pero ... igual me agradaba. Tanto, qué me puede afectar mal por cualquier motivo que sea que sean las consecuencias de la absurda tontería que se inventó. ¿Quién inventa un novio? Sólo a ella se le podría perder. CAMILE Me dijeron lista para la fiesta, aquella en la que tenía otro motivo para mi prima Elizabeth me deja en ridículo frente a todo el mundo. Por eso, opte por no llegar a tiempo a la ceremonia en la iglesia, y tomé el asiento justo en la última de las bancas. Amiga, ¿En dónde estás? Era un mensaje de Tina, lo respondo. Era la ventaja del último asiento, pues nadie tenía ni juzgaba el uso del celular. Terminó la ceremonia, y salí complicadamente corriendo. Me dirijo hacia el salón en el que realizamos la celebración, el cual se encuentra solo a un lado, cruzando una estrecha callecilla de piedra. —Hola, ¿Madrugaste? —Me pidió uno de los meseros, intentando socializar. —Algo así —Alcé mis cejas en una mueca. ¿Está familiarizado con la pareja? —Cuestionó. —Si, hijo mis abuelos —Mi mirada se fija fija sobre la entrada. —Acaba de terminar la ceremonia, aún faltan las fotos de recuerdo que se toman en la capilla —Aclaró. ¡Las fotos! Demonios Mi única opción fue regresar. —¡Prima! —Exclamó Elizabeth modelando una amplia sonrisa sobre su perfecto y maquillado rostro— ¿Dónde establece? —Fui a ver si todo estaba en orden en el salón —Mintiendo de nuevo, bien, Camile. —Te presento a mi novio, Kai Tenor —El orgullo en su voz era genuino, quizás por ser él el primer buen partido que lograba conquistar en su vida. Sonreí y extendí mi mano: Un gusto, Camile. —El gusto es mío —Respondió él amablemente. —Y, mm ... —Soltó, mientras observaba todo a mi alrededor— ¿Y tú novio? —Él ... tuvo un percance —Sonreí— Llegará más tarde. —Genial - Aclaró con emoción— Por cierto, la abuela te está buscando, quiere su foto. Después de las fotos, entramos al salón y la fiesta dio inicio. Todo pudo ser muy agradable, si tan solo se ignora el hecho de que Elizabeth no paraba de preguntar por mi pareja; ya habían pasado dos horas y la presión que tenían era súbita. Ni la comida había tenido que disfrutar, y eso sí que dolía. ¿Por qué tu chico no llega? —Cuestionó según ella con gran preocupación, pero solo afilaba sus largas y ansiosas uñas, estaban listas para terminar conmigo. —Sí, cariño. Es verdad, muero por conocerlo —Dijo ahora mi madre. —Ya no debe de tarde —Agache levemente la mirada, esto no estaba bien. —Yo también quiero conocer y sentenciar a ese muchacho —Exclamó mi abuelo, quien venía llegando. Sonreí aterrada, apenada y arrepentida. Al parecer, mi novio –inexistente– estaba en boca de todos. —Ya restó puntos, abuelo —Dijo Elizabeth— ¿Ya viste la hora? La pobre de Camile no ha podido ni siquiera bailar por su culpa. —Muy cierto —Aclaró mi abuelo. Una hora más se agregó a la cuenta, y todo comenzó a volverse peor. Era como estar en un examen con valor de 100% y sin idea de una sola respuesta, ¡ni siquiera el nombre! —Linda, tu novio no vendrá, ¿Cierto? —Cuestionó y aseguró mi madre, a ella ya no podría mentirle más. —¡Claro que vendrá, tía! —Soltó Elizabeth, entrometándose en nuestra charla privada— No le puede quedar mal. —Sean ya había llegado —Comentó mamá. Su cariño y preferencia por él siempre salían a flote. —Paciencia, las calles están muy transitadas en sábado, quizás eso también le afecte —Opinó una de mis lindas tías. —Yo digo que ya te dejó plantada —Articuló Fernanda, hermana de Elizabeth. Claro, el dúo vibórico estrella. —Corazón, deberías llamarle —Se agregó la abuela, quien apenas llegaba con nosotros. ¡¡Rayos !! ¿Alguien más deseaba unirse? —Yo no creo que eso sea ... posible —Solté casi derrotada, ver todas esas personas ser partícipes de una absurda e inmadura mentira, comenzando una repugnarme. ¿Por qué? —Preguntó Elizabeth rápidamente— A menos de que no existe, claro —Terminó burlándose en los brazos de su novio. Ya había llegado la hora de su estrellato. Por fin se burlaría de mí ... otra vez. No dije nada, y mamá lo notó. Se acercó a mí. --No tienes novio, ¿Verdad? —Susurró en mi oído, intentando mantenerlo solo entre ella y yo. —Ah, mamá, yo ... —¡Ya llegó! —Exclamó Elizabeth con una amplia sonrisa, que se borró al instante, dejando a relucir una cara de confusión— ¿Llegó? —Pronunció por lo bajo. Supongamos que era una de sus bromas, pero su genuina sorpresa, me obligó a voltear en aquella dirección. Dirigí la mirada hacia la entrada, esperando encontrarme con algún sujeto extraño del cual Elizabeth podría hacer burla, pero justo en su lugar, podría ser perfecto, elegante, el genuino Brian Mouque, apuesto y distinguido. Su mirada ya me había encontrado. ¿Qué carajos hizo él ahí? ¿Era real? O lo estaba imaginando. Tuve que parpadear repetidas veces hasta confirmarlo. Todos nos encontramos sorprendidos ante su llegada, pues la mayoría comenzó a dudar de la existencia de mi "novio", y bueno, era de esperarse. Identifique ese efecto de cámara lenta que suele filtrarse en la escena de "los guardianes de la bahía", ¿No es así? Pues justo ese efecto era el que Brian Mouque adoptó al caminar hacia nosotros. A paso firme y seguro, con esa seriedad tan característica de él, mantenido un perfil intrigante. Simplemente no lo tengo creer, y mi rostro no se molestó en ocultarlo. Llegó a mi lado, y yo tomé por la cintura. ¡Ayuda!, ¿¿¿Qué pasaba ??? Me envió un desfallecer en el momento justo que sus manos hicieron contacto conmigo. Todas las miradas se centraron en mí simultáneamente, para después, ser llevadas a él, observándolo de pies a cabeza. —Buenas noches —Pronunció con aquella seriedad que lo caracterizaba. Aquella con la que había entrado, aquella que siempre utilizaba. Los saludos efusivos se hicieron presentes y por ello se separaron un poco, pero en cuanto terminaron siendo aferrados a mí. Yo tan solo le miraba con incredulidad, asombro ... y tal vez algo más. Esto era una perfecta locura. —Si no quitas esa cara, sabrán que tu novio es imaginario —Me advirtió en susurro.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR