Dan después de hacer sus declaraciones en el hospital, y abriéndose en ayuda de Any con la situación de Carlos —De salud más que todo— Decidió como cuidar a su sobrina adoptiva Vanessa que la consideraba como a una hija, mientras que Any descansaba un poco más antes de la alta. Muy temprano era en la mañana. Cuando en su sedan nuevo de color n***o cruzaba las calles de la ciudad causando alboroto y robando la morada de las personas. Acompañado de dos buenos amigos unos llamado Will. Y el otro llamado Xhian pusieron rumbo a la casa de la canguro que cuidaba a la chica.
Dejo su carro estacionado en un parking y de los negocios dejo encargado a Will. El se llevó en la parte interior de su traje una pistola por si alguna emergencia tocaba la puerta. Llego a la casa de la canguro, toco tres veces con los nudillos, tras dos segundos de tardanza y un —Voy—entre bambalinas la chica salió. Un chica joven, con la cara recién lavada, parecía levantad de la cama. Muy blanca de cabello rubio con puntas teñidas de platino. Dejaban ver una figura esbelta y bonita a la chica, con un mini short y una franelilla super fina con escote revelador —aunque dan llevaba unos lentes no pudo resistir ver la brecha de sus pechos— por primera vez en mucho tiempo el chico que había matado y degollado gente estaba sintiendo un mariposeo en el estómago.
> se dijo para si muchas veces en la mente mientras trataba de quitar la mirada de la linda chica. Dan absorto en la situación escruto a la chica de pies a cabeza, sin dejar ni un lado sin analizar y contemplar, llegando a la conclusión de que tal vez… era la chica más bella de toda china. Aunque venia de Shangai había visto un centenar de mujeres, más bonitas, más desarrolladas, más mujeres. Pero ella daba un aire fresco, algo nuevo. Algo que no sentía desde la secundaria. > se preguntaba anonadado.
—¿En qué le puedo ayudar? Le dijo ella sacándolo del trance y fantasías en la que estaba volando Dan giro la cabeza bruscamente para Salir del trance.
—Buenas… Soy Dan Jun. Vengo aquí por mi sobrina Vanessa, aquí está la autorización —Dan dio el papel firmado un día antes por Any a la chica—Es la firma de mi hermana… su madre adoptiva. Con eso creo que basta. Ella afirmo con la cabeza.
—Pasa esta es mi casa, siéntete cómodo. Dijo la canguro. El chico dudo varias veces el entrar a la casa, cruzaron miradas cómplices, algo como diciendo que entrara en los ojos de la chica, y se armó de valentía y paso a tomar asiento.
—¿Quieres algo? ¿Un café? ¿Pan? ¿Desayuno? La canguro ponía cada vez un tono mas sarcástico en plan jugueteo mesclado con ansias de coquetear. Entro y lo primero que vio fue una mesilla de sala llena de revistas de moda, algo desordenado. También habían telarañas y unas que otras cosas regadas por el piso, sin mencionar los juguetes de la niña. El tomo asiento en un mueble que estaba al lado de una ventana, ya que el interior de la casa estaba muy oscuro —algo que no le gradaba—
—No tranquila. Ahora la pregunta que percutía en la cabeza del mafioso eran los años de edad que tenía la joven. Porque el treintañero no podía darse el lujo de tener a una chica tan joven, como le llamarían sus colegas un abusador. O simplemente un enfermo mental.
La chica dio un giro en sus talones, dando una sensual vuelta —Lo hizo como apropósito— Dan la miraba con mucha atención mientras fingía ver el sol que entraba por la ventana. Fue a buscar a Vanessa que dormía en una habitación. Ella regreso casi al instante, cargando a la pesada niña con su bolso a un lado de ella.
—Ven para ayudarte. Dijo el hombre saliendo como un rayo a coger la niña entre sus fornidos brazos. Acto seguido tomo a la niña sin problemas quedando a centímetros de los labios de la canguro. Las respiraciones se cruzaban y ellos se veían a los ojos directamente. Y en sus corazones retumbaba una clara sinfonía como si fuera un tambor de guerra.
—¿Cómo está la madre de la niña? Pregunto la chica preocupada por Any.
—Está mejor… gracias por preguntar. Ahora soy yo quien me haga cargo de ella.
—Qué pena se me va Vanessa, es una chica muy inteligente y bella hay que cuidarla muy bien. —El afirmo con la cabeza— Sabes mi meta en la vida después de sacar la carrera que estoy estudiando, es tener hijos —quito un mechón de pelo que le estorbaba a la dormida Vanessa—pero nunca he podido. Dijo ella con una voz tierna.
—Ya llegara su tiempo chica, no te apures, del apuro solo llega el cansancio.
Dan no podía reaccionar estaba sumido en aquella paredes, y en esa vista espectacular que estaba viendo. Una chica recién levantada de la cama, que agritos pedían que la pegaran contra la pared. Sus mechones de pelo lacio cayendo por la cuerva de su cintura, entre lazados en los hombros y sobrantes en el pecho.
Quería hacerle el amor miles de veces en aquel pequeño departamento. Cosa que debía controlar. Sus rodillas rojas y largas y estiradas piernas, un short corto para Dan el paraíso vuelto vida. El hombre volvió del trance, y hasta la chica se dio cuenta.
—Perdón estaba distraído, me voy a llevar a Vanessa.
—Quiera jugar con ella un poco mas. Agrego con melancolía amorosa.
—Sofía… Sofía… Dijo entre ronquidos la pequeña Vanessa.
Dan preguntaba en su mente quien era Sofía aunque tampoco dudo en preguntarlo.
—¿Quién es Sofía?
—Soy yo. Respondió la canguro.
—Pero Any me dijo que te llamabas Ali… ¿no es así?
—Bueno es que mi segundo nombre es Soria —se cuadro— Me llamo Alison Sofía.
EL chico elevo las manos al nivel de los codos, y estrecho con delicadeza la mano de la chica —un placer conocerte— agrego con disimulo a la conversa ocultando las ganas que tenia de comérsela a besos.
—Espero que nos volvamos a ver algún día.
—Bueno está bien —Carlos dio dos pasos para regresar a la puerta— Espera… —El chico volteo inmediatamente— Aquí tienes mi numero por si acaso necesitas que cuide a Vanessa por ti. La chica le dio un pequeño papelito. Pero como Dan estaba con las manos llenas solo le toco, meter la nota en el bolsillo del pecho del traje. Acariciando el pecho fornido del mafioso.
Dos minutos después de que Dan saliera por la puerta, el celular de Sofía sonó. Un mensaje había llegado… Sofía se preguntaba quién era… Abrió sin dilaciones el mensaje este decía: “Soy yo Dan Este es mi numero guárdalo, te llamare si necesito algo para Vanessa” la canguro salto de la alegría en que el chico si le había escrito, aunque un poco antes de lo esperado. También ella sentía el extraño mariposeo en la barriga cuando estaba cerca de Dan. La chica guardo el numero en sus contactos y después le devolvió el mensaje: “Ok ya está guardado, que pases buenas tardes, estamos en contacto S.” Dan recibió el mensaje con éxito, los compañeros del auto no sabían que pasaba, cuando su serio jefe empezó a sonreír más—Cuando más es el propio sonreír— de lo común.
Ya habían pasado algunos días desde que Dan había visto A Alison o como le gustaba decirle —Sofí— Vanessa estaba quedándose con su tío y se divertía mucho más de lo normal. Como una chica del campo pudo robarle el corazón, se lo preguntaba a diario en su balcón mirando en dirección al horizonte, lanzando múltiples suspiros de melancolía pura.
—¿Tío estás enamorado? Pregunto Vanessa con toda la inocencia del mundo.
—No… además ¿Quién te enseño eso de “enamorado”?
—Mi mami.
—Diablos tu mami, ¿no tiene nada que hacer verdad?
—Si… afirmo ella con delicadeza.
—¿Y qué es?
—Salir a darse besos con mi papi. Dan casi sufre de un infarto con la respuesta de Vanessa.
—¿Y eso quien te lo enseño? Pregunto el con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
—Alexandra una comadre mía. Respondió la niña con confianza
—Ve a tu cuarto y mejor lee un libro.
—Si voy a leer este… Dan miro la portada “Cincuentas sombras de Gray”
La pequeña Vanessa haciendo caso a su tío, se fue de la habitación de Dan a jugar a la suya. Amor era lo que tal vez sentía, pero alguien que puede degollar y mata por diversión y trabajo tampoco puede sentirlo no era hipócrita como su hermana Rebecca. Además era un mafioso no tenía opción para sentir amor, ese precio no lo había pagado o tan siquiera así lo vivía el.
Los mensajes entre Sofía y Dan eran más frecuentes, adornando sus saludos y despedidas con adjetivos calificativos melosos. Cada vez con más cosas que contar y sin nada que guardarse, la confianza empezó a calibrarse poco a poco, como al mejoría de Carlos. Al que ahora casi no visitaba Dan pues estaba ocupado cuidando a su hija. Dan ceno un par de veces con Alison y la velada fue extraordinaria, que bella aventura tenía el mafioso afuera de la ciudad. Entre los cabellos rubios de la dulce chica y entre su pequeña Vanessa.
Este día no iba a ser diferente… parado desde muy temprano y con ganas de conquistar el mundo. Dan envió un mensaje a Sofía. Donde le escribió haciéndole saber que necesitaba la ayuda de sus manos para algo que iba a hacerle a Vanessa se vistió con la ropa más elegante que tenía. Un jeans n***o ajustado, un saco de color azul oscuro y una camiseta negra por debajo, acompañado de varias cadenas al cuello. Un reloj de oro y un anillo de plata.
La chica acepto con un mensaje y quedarían en una heladería del pueblo. Preparo a Vanessa y puso dirección a la casa de Sofía. Ella esperaba en si casa. El auto se paro abajo del edificio. Y Dan dio instrucciones a Vanessa para que no hiciera nada inadecuado.
—Ya sabes Vanessa, nada de juegos tienes que portarte bien, me vas a ayudar con Sofía.
—¿Te quieres tirar a Sofía tío?
Dan miro a niña haciéndola que se encogiera de hombros.
—¿Cómo dijiste Will que conducía el bólido. Apretando los dientes para no pegarle un coscorrón a la pequeña Y regresando la mirada a la niña clavo sus ojos con firmeza a los de la pequeña no escuche pequeña Vanessa?
—Que si quieres Hacer el amor con Sofía. La canguro.
—Deja ese vocabulario niña, que dirán los demás si ven tu comportamiento. Dándose golpecillos en la cabeza.
La niña asustada por la rudeza del tío hiso caso, Dan salió del carro y subió las escaleras como loco. —Aquí estoy Sofía sal— Grito dan aun estando en la escalera del piso correspondiente. Ella se estaba terminado de retocar y poner algo de maquillaje, después de una bonanza de pensamientos la chica cogió su bolso y como pudo después un brinco, se fue a la puerta a recibir a Dan. —Ya estoy lista— Dejo verse en la puerta. Un top de color azul, una mini falda, y unos aretes gigantescos colgando de sus orejas. Su piel más blanca de lo común, y su rostro fresco como una brisa de verano.
Dan se fijó en las piernas de infarto que ponían sus nervios de punta —y no solo sus nervios— los efectos de Alison Sofía, en su mente estaban causando estrambóticos estruendos. —Vámonos princesa— Dijo él con un tono pícaro en su lengua. Alzo sus brazos y ella lo agarro de los bíceps. Y bajaron al auto al auto.
Poniendo rumbo pasaron por varias tiendas. Paseando de aquí para allá. Como una pareja feliz y estable, con un matiz de color rojizo o una verde graduación de hipocresía llena de sentimientos acordes con la balada de mentiras que sonaban en la pista. La chica lo miraba y se reía, pasaba igual con el chico, y teniendo en cuenta que no estaba allí por trabajo, sino por placer. Este era el día —Después de mucho tiempo— en que Alison se había divertido tanto.
Más tarde todos se encontraban comiendo un helado —incluso Will— pero la pareja se alejó de los murmureos incesantes de la ciudad. Quedándose en un pequeño parque, con muchos árboles pero escasas hojas, —el otoño ya las había hecho caer— la brisa se encontraba algo fría. —Ella iba muy descubierta— estaban sentados en una de las bancas. El cielo estaba teñido de amarillo. El sol se iba para la otra parte del mundo. Y Vanessa jugueteaba con Will en los columpios. El chico miraba con fijeza, y encontraba entretenido el como la chica comía su helado con aquella pasión. Mirando esos suculentos labios, color rojo reforzado por el labial. De repente una ráfaga de viento llego, haciendo que Sofía temblara del frio. El muy hábil, con la rapidez de una bala —de las muchas que disparaba— y se quitó su saco, poniéndoselo a ella sobre su espalda.
El corazón de la chica palpitaba a millón, mariposas en el estómago era algo pequeño para lo que ella sentía. El hombre de sus sueños estaba allí, enfrente de ella. Postrado de rodillas con sus ojos clavados a ella. Sus labios más cerca de lo normal y sus ásperas y calorosas manos encima de sus hombros. —Estaba más que excitada— la cuchara con la que se comía el helado, se cayó al suelo y los saco del trance.
—¡Perdón! Replico Dan al instante mientras se alejaba de la chica.
—Gracias… Dijo la chica
—De nada… Él estaba encendido en lujuria y si no fuera porque se conocían de hacía semanas, no se hubiera escapado de pegarle un beso y hacerla suya.
—Dime Dan, ¿a qué te dedicas?
—Soy empresario.
—Bien… ¿Estudiaste mucho? Preguntaba la chica mientras se arreglaba el cabello.
—No, en realidad lo herede todo de mis padres. —Se rasco la cabeza— Pero si me hubieran dado la oportunidad de superarme, hubiera sido ingeniero informático. Me gusta la tecnología. Por primera Vez Sofía vio como el hombre sonrió con total sinceridad, y con la mirada decía que estaba más que feliz.
—¿Dan tienes esposa? Pregunto ella ahincando su voz en la última palabra, mientras jugaba con la frambuesa del helado.
—No mi trabajo nunca me la ha permitido. Hijos menos, aunque Vanessa es para mí como una hija. Con una sonrisa el unió su mirada con la de la chica. Sus ojos castaños se fundieron con los ojos grises de la chica. Ella sintió como la estaba mirando con pasión y la lujuria incontrolable a cada palabra que emanaba de sus lenguas. Ella parpadeo un par de veces, y miro para otro lado. Volvió a mirar y ahí estaba la mirada súpita otra vez, esa mirada la volvía loca.
Pero el misterio tampoco faltaba en la cena, ella se preguntaba en como un chico tan guapo, tan noble, educado, elegante. Estaba solo en la vida. Había algo mas no creía eso que le decía al cien. Pero tampoco iba a arruinar su velada por sus paranoias. Si estaba clara que debía escrutar un poco la vida de dan, que se iba a poner a analizar hasta el último solido de aire que respiraba para ver lo que se ocultaba tras esa piel clara y ojos Castaños. Aquí había gato encerrado, y no le daría miedo Hurgar entre las cosas más oscuras de su pasado.
—Dan —llamo ella al hombre que estaba de espaldas— ¿Que dices de tener una relación? El hombre aludido trago saliva. No sabía cómo eludir esa pregunta, pensaba en que había descubierto que le gustaba. Hizo algo mal, para que lo descubrieran tan rápido. >preguntaba el mientras miraba casi absorto en el bello cuerpo de su interlocutora. Sabiendo que era una de las pocas chicas que le hacían sentir cosas, y que hacían que su corazón palpitara como el motor de un auto. Para esa cosa, centrada en su pecho, que pensaba que estaba echo de piedra tras haber matado a miles de personas. Pero que con su dulzura hizo que pasara sangre por sus venas.
Él no era santo de mi devoción ni mucho más, pero también tenía sus sentimientos. Estaban guardados. Muy adentro, escondidos como una isla inexplorada y que Alison había encontrado y puesto su bandera, marcándola como suya.
—El amor es amor, no está ligado con la suerte. Las relaciones son lindas. Le guiño el ojo. Ella se hecho una risa y se acercó dos pasos, quedando enfrente de él.
—Gracias por la velada.
—De nada… Susurro el mientras metía sus manos entre la frondosa cabellera de la chica. Ella lo abrazo apasionada mente. Haciendo que sus deseos subieran a lo máximo de la montaña de emociones que sentía. Un susurro que el viento se llevó: Puro Amor.
Dan sagaz en la escena, beso con agilidad la boca de Sofía, al principio ella se negó. Y entre sus palabras se escuchaba un > que quedo completamente borrado por la estructura de las lenguas compartiendo saliva. Dan meti mano entre las curvas del cuerpo de la chica, posando la izquierda entre la espalda y la cintura, y la otra pegada al cuello de la fémina. Un hermoso beso matizado al contraste de uno de los mejores atardeceres de china.
La chica se separó de los labios del mafioso. Estaba roja como un tomate, e intento decir palabras, pero al final nada salió de su boca, mientras un profundo silencio invadía el ambiente. Mas Dan volvió a abrazar a Sofía, esta vez con más pasión, pasando sus manos con delicadeza por su espalda —estaba cálida y agradable— masajeándola un poco. Ella se sentía segura entre los brazo del hombre mientras sentía el calor de su cuerpo y la fuerza de su respiración.
—No tienes que decir nada. Solo déjalo fluir.
Ella solo cerro los ojos confiada en el destino, confiada en que pasaría lo que tendría que pasar, dejándose llevar por sus sentimientos el paraje de la expedición: incierto, todo una aventura, ninguna recomendación, mas su corazón palpitaba al mil, y hasta se sincronizaban, subían y bajaban al compás, sus pechos pegados a los de él, un abrazo eterno, sentimientos encontrados y revelados, un sinfín de palabras que nunca se dijeron y que solo se dirán en una discusión, sus ojos matizándose con el cuerpo del otro y la inclinación perfecta de las amplias raíces que genera placer… Para que el resto de la noche, Will cuidara a Vanessa, mientras Sofía y Dan descubrían en su oscura habitación, —usando el calor de sus cuerpos, viendo a las estrellas y haciendo fatigantes movimientos — lo que era una pequeña muestra del éxtasis perfecto, convertido verdadero Amor, encontrado en cada una de sus entrepiernas.
Capítulo 15: Dar un paso más…
Carlos despertó del largo sueño de tres días, por la infección de su pierna izquierda, la pobre pierna se había roto, por la acción de la rama, pero se recuperaba con mucha rapidez, la verdad estaba gustoso de que Any estuviera allí con él, pese a que Dan los había descubierto y que el plan había sido un fracaso, él se mantenía calmado, Any ya le había contado todo lo que paso mientras él estaba en descanso. La habitación del cuarto estaba en total silencio, mientras que Carlos Miraba con pasión a Any, quien estaba algo entretenida en el celular. Hablando con Alexandra sobre el bufete.
—¿Qué haces amor? Pregunto el chico con interrogo.
—Nada Cariño, le digo que hacer a Alexandra. El estiro la mano en dirección de la suya, ella al verle la tomo y la acaricio un poco, entre leves apretones de cariños.
—Te recuerdas que hace meses, cuando nos conocimos yo te cuidaba en aquel hospital de Shangai —ella rio un poco— Ahora tú haces lo mismo, Gracias.
—Deja lo tontito, sabes que lo haría y más por ti.
—Eres la mejor. Cuando este bien de la pierna regresaremos a la muralla.
—No creo que sea buena idea otra vez ir a la muralla—Ella toco la pierna del hombre— además creo que hay que dar un paso más adelante en nuestra relación. Cariño. El hombre no sabía a qué se refería la chica con “Dar un paso más” en su relación.
—Como así jefa explícamelo, ya no te he demostrado que mi querer es de verdad.
—Sí, —Volteo los ojos de manera sutil— pero lo que quiero decir es que debes conocer a mis padres.
—¡ja! ¿Me quieres matar verdad? Sabes que si tu hermana nos buscó por toda china solo para atraparnos, por haberle pegado a Patrick. Tus padres al saber que estamos juntos mínimo, me crucifican.
—No te lo aseguro, además Dan nos ayudara un poco con todo. Ella haciendo uso de sus dotes naturales, con delicadeza acaricio las manos del chico y lentamente se acercó a su pecho, recostándose con algo de delicadeza. Y con las manos empezó a seducir al hombre, Carlos sintiendo el cosquilleo en el pecho y en el cuello, y aquellas manos hábiles de la chica, hicieron que la bestia cayera en picada por los encantos de la bestia.
—Bueno, pero que tu hermano me proteja de cualquier ataque.
—Ay ¿es que no quieres estar con migo? Dijo la chica haciendo un puchero en sus labios rojos como un tomate.
—Claro que quiero estar contigo —El levanto la barbilla de la chica— Te amo. la chica pudo ver la verdad reflejada en los ojos del abogado, ella sin previo aviso como un chocolate se derritió fugazmente antes las brazadas de calor, lanzadas con las palabras del hombre. Y abrazo el torso del mismo cayendo casi en picada en el juego del abogado, el por otra parte empezó a meter sus manos en la camiseta de Any masajeando poco a poco su espalda desnuda.
—¿Qué acto inmoral, están haciendo? Pregunto Dan mientras entraba por la puerta con la pequeña Vanessa.
—Ves te lo dije tío, estaban dándose besos. Dan movió la cabeza de derecha a izquierda negando lentamente.
Any se despegó de Carlos a la velocidad de un meteorito y se sentó en la silla acomodándose la camiseta, estaba roja como un tomate y conteniendo la risa al ver a su hermano Dan.
—¿Es que no puedo dejarlos un minuto solos por que empiezan a hacer cosas sucias?
—Calma cuñado… —Dijo Carlos algo fiado de Dan— solo me estaba dando algo de ayuda con la pierna.
—¿Pero tu pierna queda donde en tus brazos?
—Algo así. Carlos Giño el ojo, con una sonrisa en la cara y Any rio un poco.
—Ya Dan deja lo amargado, solo estábamos jugando un poco. Dan miro con rabia a Any, pero rabia fraternal.
—Traje a Vanessa si ya están mejores para hacer esas cosas, pueden cuidarla, además tengo que ir a ver unos asuntos. Con la mano el chico entrego a Vanessa, y la pequeña fue corriendo a los brazos de su madre, quien la recibió con gran cariño dándole un abrazo.
—No mientas tío, Vas a tirar con Sofí. Dan con ojos de matón miro a la pequeña, Vanessa estaba muy asustada.
—No voy a tirar con nadie.
—Ay ¿entonces has quedado con alguien hermanito? ¿Cómo es la chica?
—Que no he quedado con nadie, son negocios.
—Cuñado —Dijo Carlos en tono serio haciendo que Dan lo mirara en ese mismo instante— Somos ladrones en igualdad de condiciones.
—Que no… Dijo Dan con firmeza.
—Bueno hermanito si te tienes que ir hazlo. Cuídate.
El mafioso salió de la habitación despidiéndose con algo de furia entre sus dientes, a él no le gustaba que fuera el centro de atracción. Estaba muy rojo de bravura, nunca había sido el objeto de burla pues siempre fue el jefe y hermano mayor, pero ahora estaba más que humillado y su orgullo por el suelo.