—Trabajo hermanita. —Respondió con eludo Any. Pero Rebecca miro la mesa.
—Pero sin papeles, ni carpetas que extraño trabajo.
—Muy Extraño —Replico el Callado Patrick. Any agarro la copa de champaña temblando, evitaba mirar a Carlos y su cara estaba pálida.
Carlos usando su inteligencia saco su teléfono, fingiendo que le habían llamado. —¿Que Me escucha, porque no me has traído mi laptop? Estamos esperando a por ti. Discúlpenme debo salir a buscar algo, mi secretaria viene en camino.—Dijo a los invitados, —Any lo miro, Carlos le guiño el ojo.— Vengo en un momento señores. El abogado salió del restaurante con paso firme. Con una sonrisa de oreja a oreja.
>pensaba cansada del temor, que la apresaba en esa situación mítica. No sabía que se traía Carlos entre manos pero debía ser rápido porque si no lo iban a marcar como supuesto pretendiente.
—¿Se está tardando mucho no crees hermana? —Miro el reloj de mano— No será que estas saliendo con ese tipo —Frunció el ceño— Hermana —Afinco con ironía. Any trago saliva y sin mirar a los ojos de su hermana, negó con la cabeza. —Juiciosa hermanita querida, qué pensaría nuestro padre —Se golpeó el pecho— si supiera de esto. Pudo notar que le estaba dando un sermón, Patrick no dijo ni una sola palabra, pero negando lentamente con la cabeza causaba una indignación gigante en la mente de la licenciada.
—Llegue —Dijo Carlos— ¿Estaban hablando de mi verdad?
—No como cree Señor Carlos. Yo sería incapaz. Siéntese que no va a crecer más. —Bromeo con él, para cortar el hielo. Any volvió a respirar con seguridad
—Traje la laptop jefa —Mostro el computador— Alexandra mi novia se tardaba mucho.
—Pero tiene novia el señor. Que sorpresa. —Ella exclamo con alegría— Y yo que pensaba que estaba saliendo con mi hermanita. —Cuando Carlos dijo esas palabras a Any le causo una revuelta en el estómago.
—No como crees, Yo sería incapaz. Además ella es mi jefa, como puedo enamorarme de mi jefa. —Any rio en silencio— Pero aquí entre nos. Ella es la persona mas bella que he conocido en mucho tiempo —Carlos miro a Any y ella se sonrojo llenando de rubor sus pómulos.
—No digas eso Carlos, me da algo de vergüenza. —El sonrío con malicia.
—Dígame Carlos ¿Cuánto lleva trabajando con mi hermana?
—Tres meses, y me parece buena jefa.
—Y cuanto lleva con su novia.
—Dos años, trabajamos juntos ahora en el bufete, y la patrona acepto nuestra relación. Eso me parece mejor.
Carlos esquivo las preguntas de Rebecca pero no solo ella tenía derecho a hacer un interrogatorio. Por su parte el abogado sabía que era una guerra, y el que bajara la guardia perdía. Pero el se mantenía tranquilo tecleando la computadora para disimular el trabajo retrasado que tenían.
Any por otra parte veía la valentía de Carlos, al estar con una mujer tan peligrosa del bajo mundo de china, pero no dudaba ni retrocedía ni un momento. Sabía que el peligro que ella significaba para él, era significativo pero no le dio miedo ni la indómita hermana ni su marido, que de seguro había matado a muchos hombres en su larga carrera como mafioso, le gusto como había resuelto el problema. Como no vacilaba ante el miedo, y como sabia guardar las apariencias, en fin, todo lo contrario a Ella.
Todo iba bien, la cena estaba ganada, si otro comentario nacía, él lo iba a resolver todo, Any podía confiar en Carlos cosa que en nadie había podido desarrollar desde hacía tiempo. —Pero Rebecca has hablado toda la noche, déjame preguntarte un par de cositas. —El abogado lucia confiado.
Any quedo en blanco tras haber oído esas palabras —Any soltó lo copa— a la pobre abogada casi le daba un soponcio, y el calor le empezaba a pegar, a pesar que el aire acondicionado estaba en su máximo nivel. Su hermana corrió a ver que le pasaba echándole aire con una servilleta de tela. Carlos reía un poco, mientras que ella se recuperaba —Jefa que le pasa se siente bien— Carlos vio que ella se calmaba un poco más, y sin ningún tipo de miedo. Any deseaba que Carlos callara su boca, y un miedo le invadió en el cuerpo, tanto que le sudaban las manos, y su voz era quebradiza, hasta un pequeño mador resurgió de su maquillaje.
—¿En que trabajas Rebecca? —Hablo Con tono cortante —Pues —Ella Divago— Tengo una empresa. —Carlos la miro fijamente a los ojos, haciendo que ella se pusiera incomoda.
—¿De qué es la empresa Moda? —Pregunto el curioso —No es una Agencias de viajes. —O que bien y ¿tu esposo?—Señalo a Patrick. —Él es… —Lo miro y sin más el callado esposo entro en la caliente conversa.
—Soy productor musical, he producido algunas bandas famosas de rock. Digamos que soy su representante. —Muy bien. Ahora que somos amigos podemos disfrutar de la cena.
El camarero entro con dos bandejas llenas de sushi, y otra botella de champaña mientras que la cena estaba movida, y las bandejas quedaban vacías. Con gran apetito el hombre de la mafia, casi vacío las dos bandejas él solo, dejando un silencio efímero, con el cruce de miradas entre Any y Carlos.
El hombre pudo notar ese tono burlón en la mirada del abogado, así que le hizo una señal a su esposa, ella no la comprendía, por eso le susurro en mandarín algunas palabras, después de esto Rebecca se levantó de la mesa, y despidió de su hermana con un beso en la mejilla, y de Carlos solo le tomo la mano, lo mismo hizo el hombre. —Nos tenemos que ir, nos vemos hermana, cuídate —Ella hizo una reverencia— También nos vemos abogado. Pero tenga en cuenta algo —Se acercó a su oído fingiendo darle un beso en la mejilla— Le voy a estar vigilando. El esposo de Rebecca, le dio un fuerte apretón de mano, a Carlo y se Fueron por entre las mesas, pasando por entre una multitud de gente y alejándose cada vez más. Any miro a Carlos, —Carlos hizo lo mismo— Y solo pudieron echarse una carcajada.
—Diablos casi me mata del susto con esas preguntas, oye y como supiste lo de la laptop.
—Jefa, desde que me dijo, que estuviera atento, ando mas que preparado, para cualquier contra tiempo. Lo único es que tendremos que invitar a mi pobre novia después de esta cena.
—¿Novia? —Ella inclino la cabeza.
—Claro Alexandra —confirmo con ironía— ¡ja! No me digas, que te entraron celos con eso de que Alexandra es mi novia.
—No claro que no —Dijo con orgullo y en su posición mas rígida.— Solo que no me gusta que le digas novia a Alexandra, me molesto un poco.
— Entonces a quien le digo novia, ¿a ti?
Ella solo se quedó sentada, mientras miraba con una sonrisa de diversión a la pared, justamente donde estaba el candelabro. —Creo que aún no nos podemos decir, así. Pero —Ella lo miro— En un futuro si podría ser.
Carlos en silencio contemplaba el rose de miradas entre ella y su jefa, sentimientos pintados en un lienzo, que escondía los ojos claros de la aludida, enamorada y muy fluctuante Any, una armonía de sentimientos, bailaba al compás del violín de orquesta, el miedo era el anfitrión de la velada, y carcajadas de gozo y jubilo al poder esquivar a su canónica hermana, solo traía un mejor paisaje pintado de color, ante tanto peligro, para el abogado, Any era la manzana del edén, que en un falso movimiento, el pecaría.
Pero era un riesgo que iba a tomar vacilando los diversos peligros, mientras que ser tentado por ella, tal vez era lo más entretenido que había hecho en su vida. Y que el destello de sentimientos que había en su corazón ninguna otra mujer lo podía causar. Amor prohibido, desesperación y amor pasional, una historia de Dos que se cuenta entre Tres.
Carlos llevo a la Patrona a su hogar, y con un pequeño roce de labios, se despidieron, sus pupila se dilataron, y la chica reacciono con otro beso, un poco más a la izquierda de los antojosos labios de abogado. Y despidiéndola se fue a su casa. Ella espero a que él se fuera en el elevador, con una sonrisa y sentimientos en el pecho, se fue a la cama, dando patadas de felicidad, y como el día había sido largo no tardó mucho en cerrar los ojos y caer en un profundo sueño.