Capítulo 22 Punto de vista de Adrián Trabajar juntos. La frase se repetía en mi mente como una sentencia. Harris, con esa sonrisa de viejo zorro, lo había orquestado perfectamente. No solo había humillado el trabajo de un año de mi equipo, sino que me había forzado a darle espacio a Gabriella, la persona más peligrosa y distrayente que jamás había cruzado las puertas de Lombardi Enterprises. Le había ordenado a mi asistente, Clara, que despejara la mesa de conferencias y la preparara para una reunión a primera hora. También le pedí que dejara el contrato preliminar de Harris en mi escritorio, pero mi mano dudó al tomar el bolígrafo. Si firmaba, me comprometía a considerar seriamente el proyecto de Gabriella. Si no lo hacía, Harris podría molestarse, y en este negocio, un Harris molesto

