—¿Señor está hablando de Noah Way, el vocalista? —dijo mi amiga temblando.
—Así es, pero sé que es mentira, sé que no las conoce. Él siempre ayuda a fans a entrar, lo hace sentirse el héroe o que se yo. Así es él.
—Puedo morir en este segundo. ¡Noah acaba de ayudarnos a entrar al concierto! ¡Noah sabe quién soy!
Noah, solo podía pensar en ese Noah que había entrado por mi ventana, que había dormido en mi cama. Que se la había pasado viendo Barbie Mariposa junto a mí. No, imposible. Hay millones de Noahs en el mundo y estaba claro que el que yo conocía no era un cantante.
Una cámara ya estaba documentándolo todo, la emoción de mi amiga. Yo estaba en shock. Mire vino corriendo a abrazarme y después corrió hacia Michael, el vip que nos ayudó.
—No lo conozco, pero lo amo —lo apachurró y nadie pudo evitar reír. La vergüenza que me daría vernos en ese documental Dios mío.
—Bueno chicas, adelante. Vayan antes de que comience.
Nos ayudaron a salir de aquel lugar y nuevamente por algunos pasadizos medio secretos llegamos a donde estaban las butacas y el escenario.