Después de sodomizarla, el enfermo sujeto, se sintió mal del estómago y confiado en que había sometido a su posible víctima, fue al baño, dejándola sola.
Ella vio la oportunidad única de escapar y no lo dudó un solo instante, se vistió lo más de prisa que pudo, poniéndose la falda y la blusa solamente, además de los zapatos y salió del cuarto del hotel casi corriendo.
Cuando llegó a la calle, comenzó a alejarse, temiendo que ese maldito la alcanzara, fue cuando se encontró con Samuel. El agente la escuchó con paciencia y al ver que terminaba su café pidió la cuenta y decidió llevarla al hotel.
Ella iba muy temerosa y casi temblando del miedo que sentía al volver a aquel lugar, Ugalde, le mostró su placa al encargado y este no dudó en apoyarlo.
Con el arma en la mano, Samuel, esperó que el encargado le abriera la puerta del cuarto que ella le señalara y cuando entraron, ya no había nadie, el asesino había huido, seguramente al notar la ausencia de la muchacha.
Sólo la ropa interior de ella estaba en el suelo, tal y como el asesino la había dejado al momento de despojarla de ella, la muchacha la levantó y la guardó con cierta pena.
Sin desesperarse, Samuel, le habló por teléfono a su pareja y le dio instrucciones para que detuviera al cantante de una de las cantinas de plaza Garibaldi, que tiene por nombre Fidel Aguirre, fueron los datos que ella le había proporcionado.
Héctor, acompañado de dos uniformados fueron por el cantante, quién se encontraba en pleno show, no fue difícil que lo detuvieran ya que no opuso resistencia, por el contrario, sonreía con cinismo mientras le ponían las esposas, para conducirlo a la fiscalía especializada en delitos sexuales.
Una vez en la fiscalía, la mujer que escapara con vida de aquel cuarto de hotel, lo señaló como su agresor, al parecer, lo habían conseguido, tenían al asesino del hotel, ese infeliz era el responsable directo de la muerte y violación de cuando menos cinco mujeres, de las que dejaba sus cuerpos sin vida, en los cuartos de hoteles de paso, ya habían logrado parar su desbocada carrera.
No hizo falta que lo amenazaran o lo presionaran con gritos o golpes, desde los primeros interrogatorios, Fidel, aceptó haber matado a una mujer en el hotel de la colonia Obrera, así mismo confeso haber intentado victimar a la mujer que ahora lo acusaba, declaró no saber nada de los demás crímenes.
Hasta ahí todo parecía normal y el acusado fue remitido a los separos en espera de su traslado al reclusorio, donde se le iniciaría un juicio por el homicidio de cinco mujeres, Samuel y Héctor, se sentía satisfechos, por fin lo habían atrapado.
decidieron irse a descansar a sus hogares, para continuar con los interrogatorios al día siguiente, Ugalde, se ofreció llevar, a la mujer que se había salvado de morir, a su casa, en donde la dejó y le aseguró que la llamaría si era necesario su presencia, ya que ella ya había declarado ante la fiscalía.
Ninguno se esperaba lo que sucedió al día siguiente, por un lado, eficaz y oportuno como siempre, Manuel Márquez, se había enterado de la detención y publicaba la nota a ocho columnas, presentando los hechos como algo fortuito, ni siquiera mencionó la ardua investigación que se había realizado.
Después, el cantante, cambió su confesión y se dijo inocente de todo cuanto le imputaban, retractándose por completo de lo que había declarado de manera voluntaria, sólo que, no contaba con que, los agentes poseían elementos que lo inculpaban plenamente.
No solo era la confesión detallada de la mesera que se había salvado de sus garras y que ahora lo reconocía amplia y completamente, como su agresor, y estaba dispuesta a llevar su acusación hasta sus últimas consecuencias.
También en los expedientes de las investigaciones se contaba con los retratos hablados que tenían cierta semejanza con el detenido y presunto responsable.
Y por si todo si eso fuera poco, los peritos realizaron estudios con cabellos, sangre y líquido seminal, mismo que tomaron de la mujer que se le escapara, con el ADN del detenido para compararlo con todo lo que había sido encontrado en las escenas de los homicidios y principalmente en las víctimas.
Los resultados fueron positivos y contundentes, se tenían todos los elementos para consignarlo, por lo que fue enviado al Reclusorio en donde se le seguiría el debido proceso que determinaría su culpabilidad o inocencia.
De acuerdo a las primeras declaraciones ante el juez que llevaba su caso, el cantante maniático, quién, por las noches, también se dedicaba a meserear en algunos bares, o a llevar serenatas con los mariachis, en la popular y temida plaza de Garibaldi, donde se movía como pez en el agua y nadie sospechaba de él.
Fue ahí donde Fidel, conoció a sus víctimas, a las que, les ofreció desde grandes sumas de dinero a cambio de sus favores sexuales, hasta relaciones de noviazgo y de amor eterno, sin olvidar ayudarlas a encontrar un mejor empleo.
No le era difícil convencerlas para llevarlas a un hotel en donde podrían disfrutar toda la noche de su pasión, ellas, por las circunstancias que fueran, veían en la proposición buenas oportunidades y aceptaban irse con el cantante, en el que confiaban y tal vez hasta se sentían atraídas por él.
La verdad era que, nunca se imaginaron el infierno que les esperaba al cruzar la miserable puerta del cuarto de aquellos hoteles de paso, esos apartados espacios en donde se puede dar rienda suelta a la pasión y la lujuria.
Esos refugios para el deseo, en donde impera un ambiente deprimente y vulgar, que espera paciente, entre esas cuatro paredes sucias, descarapeladas y con huellas de chinches o cucarachas, en donde los muebles viejos y bastante gastados, tienen pintados sobre el barniz los nombres de algunos visitantes que ahí han querido dejar su recuerdo del momento de placer s****l que vivieron.
La cama, muchas veces pandeada, con el colchón desgastado, producto de horas y horas de intensos combates de amor, algunos reales, sinceros, de muchachas que enamoradas acuden a esos deprimentes sitios en compañía del muchacho o vividor que ha logrado seducirlas y las lleva a la sublime entrega de amor donde para muchas es la entrada al infierno que van a vivir.
Muchas son las que han perdido su inocencia en aquellas asquerosas camas, para después volver a entregarse en ellas a desconocidos que les pagan por el momento de amor fingido que venden, siempre adiestradas y aconsejadas por el vividor que las sedujo y envició para que la prostitución resultara más llevadera.
Otras más han visto morir sus sueños en aquellos cuartos repulsivos, en donde sobre los buros se encuentran también pintados nombres de parejas que quisieron dejar su huella al pasar por aquellos camastros, la cabecera de la cama también presenta estos grabados con nombres y nombres, además de leyendas diversas, algunas veces inmorales otras veces curiosas y las más de las veces simpáticas y ocurrentes, pero todos con la intención de dejar un recuerdo de su estancia en aquel sitio —así lo analizaba Samuel, al momento de rendir su informe por escrito.
—Es clásico encontrar en esos cuartuchos, dos toallas bastante desgastadas por lo usadas y lavadas, sobre un mueble que le llaman tocador y que ya debiera estar en la basura; sobre las toallas dos pastillas de jabón oloroso y sebudo, y al lado de este paquete de higiene, que no siempre utilizan los clientes y pirujas el típico e infalible rollo de papel higiénico, que por lo regular siempre es de tercera clase y del que hay que tomar bastante para que no se deshaga en las manos —seguía analizando Ugalde
Esas mujeres no se imaginaban que, en aquella antesala del infierno, tan familiar para ellas, se iban a encontrar con un ser degenerado y sádico, como el cantante, asesino, que primero las obligaba a cometer las peores aberraciones sexuales, para más tarde golpearlas e insultarlas, hasta que finalmente las dejaba sin vida y con odio intenso hacía ellas, les destrozaba la tráquea con sus propias manos.
Como si todo ese cuadro macabro y lleno de sadismo demencial, no hubiera sido sino otro de sus placeres, Fidel Aguirre, de tan solo veinticuatro años de edad, abandonaba el lugar con toda tranquilidad.
Dejaba pasar un tiempo, primero tres, luego dos semanas, una, y al final unos días y volvía a realizar el mismo ritual macabro e impresionante, con otra mujer, que engañada, aceptaba gustosa irse con él a cambio de lo que él le ofrecía para “pasar el rato, amándose”, como les aseguraba.
Lo repitió por lo menos en seis ocasiones, desde cuando fue localizado el primer cuerpo de una desconocida en un cuarto de hotel en la colonia Obrera, cuando comenzó la cadena de crímenes que lo llevarían a cometer el error garrafal de permitir que una de sus víctimas se escapara con vida.
Y aunque ahora negaba ser el culpable de esos horrendos asesinatos, que el juez calificó como feminicidios, los expertos estaban listos para demostrar su culpabilidad, y hay una consigna que confirma una vieja ley policiaca, la cual dice: “El culpable siempre vuelve al lugar del crimen”.
Y así había sido, el cantante, cumplió con esta vieja regla, tres de los crímenes se cometieron en un hotel de la colonia Obrera, y los otros dos en hoteles de la colonia Transito, incluso, el último ataque cuando su víctima pudo escapar de la muerte fue en la colonia Transito, donde sería el fin de su carrera homicida.
En estos delitos había coincidencias determinantes, primero, que todos los hoteles se encuentran en las cercanías de la plaza de Garibaldi, segundo, que todas las mujeres fueron violadas por la vía rectal, lo cual daba muestra de una marcada fijación psicológica, todas ellas fueron ahorcadas mientras tenían relaciones sexuales, por último, las cinco fueron golpeadas y humilladas antes de darles muerte.
Y para un buen final, se agregó otro punto importante, la esposa del cantante, sí, porque también resultó que estaba casado, bueno pues, la señora aseguro que él, es un hombre de costumbres raras, y la obligaba a tener sexo anal aún en contra de su voluntad, además, la tenía alojada en un cuarto del hotel “Cancún”, en la colonia Obrera, además de que, durante tres meses, prácticamente, estuvo enclaustrada y de vez en cuando Fidel, la visitaba, esto se compaginaba con el periodo durante el cual se cometieron los ataques sexuales y los homicidios.
Los agentes continuaron con las investigaciones y esperando los resultados periciales, para comprobar la culpabilidad del presunto asesino, incluso pidieron reportes e informes de los estados cercanos a la Ciudad de México, para saber si tienen homicidios parecidos a los que el cantante cometió en la capital.
Fidel Aguirre, fue puesto a disposición del juez correspondiente, por lo que se esperaba que otras personas que hubieran sido víctimas de ese maniático y que aún estuvieran con vida, se pudieran presentar a identificarlo, lo cual aportaría mayores datos al proceso penal que se le sigue.
Así había sido la última investigación que el grupo llevara y Samuel, esperaba contar con la pericia suficiente para encontrar una pista que lo condujera al asesino de la rosa, ya que este criminal estaba demostrando ser más sádico que otros.
Si bien el cantante mataba por el placer que experimentaba al hacerlo mientras tenía relaciones sexuales, el asesino de la rosa, mata por el placer de hacerlo, ya que no había evidencia de ataques sexuales a las víctimas, sino un odio profundo y arraigado en contra de las mujeres.
Sin dejar de pensar en todos los detalles que recordaba de los homicidios del asesino de la rosa, llegó hasta su casa y entró sin hacer mucho ruido, no quería inquieta a su esposa, Susana, su compañera desde hacía cinco años y de la que estaba enamorado desde el momento mismo en que la conociera.