—¿Qué te pasa? —le preguntó Héctor, a Samuel, mientras conducía por la calle —Que ya casi se cumplen ocho días desde que ese infeliz atacó y no hemos avanzado nada en la investigación… pensé que acortaría el tiempo y atacaría a los cuatro días, sólo que, al parecer volvió a su tiempo de una semana. —Tal vez porque ya se dio cuenta que ahora vamos más en serio sobre de él. —Ese es el otro asunto que me inquieta, no tengo idea de quién es el “topo” que le pasa la información… debe ser alguien muy cercano al departamento, sólo que, no logro identificarlo, y eso que los he estudiado a fondo. No hay nadie que se destaque, para que sospechemos de él, nadie que gaste más de lo normal en su vida diaria, nadie que se vea cercano a Manuel, ni hombre ni mujer, nadie que pudiera ser señalado como

