Capítulo 12, Preciso instante

1267 Palabras
Daniel permaneció sentado en el piso frente a la puerta, quien al sentir que se abrió se colocó de pie muy rápido y y dijo. — ¿Cómo está ella? Daniel pregunto a la Nana quería saber cómo seguía Lía. — Ya se durmió.  Nana siguió caminando estaba molesta por cómo se había comportado el joven. — La escuché llorar, ¿! Seguro que está bien!?. Insistía en saber Daniel. — ¿Ahora sí quieres saber si está bien? después de todo lo que le dijo, estoy molesta con usted, así que voy a descansar, yo también estoy muy cansada. La nana siguió caminando a su habitación dejando a Daniel parado a mitad del largo pasillo. Daniel Retrocedió, sabía que había sido muy ofensivo y duro con Lía , pero ella también lo fue, así que no tendría por qué disculparse ni sentirse tan mal, se fue a su habitación se duchó y acostó, sabía que no iba a dormir porque en su cabeza bailaban las palabras que le había dicho Lía "Me das asco, eres horrible", estas palabras habían llegado a lo más profundo de su corazón. Se sentía un hombre inseguro por su apariencia, aunque la cicatriz que tenía en su rostro no era tan fea, era solo eso una cicatriz. El no se había casado porque ninguna mujer lo quería con ese aspecto y más por su forma de ser, tan exigente y arrogante en algunas ocasiones. Justamente a las 3:00 horas Lía inquieta en la cama escucha que están tocando la puerta, ella se sienta en la cama ve la hora y somnolienta se levanta y camina lentamente a la puerta para abrirla, pero está cerrada, vuelve a escuchar que tocan la puerta, esta vez la golpean con mucha fuerza, se asusta por los golpes, se detiene e intenta retroceder, pero la puerta se abre de golpe , un hombre está de pie y salta sobre ella, empujándola y tumbándola al piso haciendo que se golpee en la cabeza, ella grita e intenta defenderse, pero el hombre tiene mucha fuerza, ella comienza a decirse— esto es una pesadilla despierta Lía , despierta, despierta, despierta ¡ya!, cuando abre los ojos está tirada en el piso, la luz estaba tenue y todo parecía estar normal, se había caído de la cama, mira la hora de su reloj y eran las 5:00 Horas. — ¿Cuándo será el día que no tenga esa horrible pesadilla?— se preguntaba ella misma mientras se estrujaba los ojos, se levanta y va al baño se mira en el espejo y no le agrada lo que ve. —Que horrible me veo, mi cara, mis cejas, mi cabello todo es un asco—se miraba con decepción en el espejo—pero esto se acaba en este preciso instante, manos a la obra Lía Thiago, a ponerte hermosa como siempre. Se metió en la ducha con agua muy fría, lavó su cabello, luego se realizó un skin care, su rostro mejoro notablemente, se veía fresco y terso, luego se dirigió al clóset y comenzó a sacar ropa acorde para ir a trabajar que no fuera muy ostentoso o extravagante y por supuesto colores sobrios eso si es algo que la caracteriza le gustan los colores fríos, cálidos, sobrios y ropas elegantes, pero para nada ostentosas. Escogio unos tres trajes, pero no sé podía decidir por ninguno aún porque le quedaban grandes, esos meses encerrada en su dolor, sin comer bien hizo que perdiera mucho peso, decidio maquillarse y peinarse, para luego decidir que colocarse de ropa y no estresarme antes, terminó de maquillarse un poquito cargado para taparse las ojeras y lo hinchado que aún estaban sus ojos por tanto llorar, en su cabello hizo unas ondas dando un look muy sencillo pero elegante. Mientras estaba terminando de peinarse frente al espejo recordaba la discusión con Daniel, al principio le molestó tanto que entrara al cuarto y la sacara de la cama y más de la manera que lo hizo, no me esperaba eso, pero luego que lo vio de frente, sintió algo extraño. Y pensaba que el hombre era extremadamente guapo, mejor en persona que en la foto que había visto. —¡Pero que estoy diciendo, parezco pendeja y estúpida!, que guapo va a ser ese cromañón, aunque sus ojos si son hermosos la verdad, eso no lo voy a negar son tan verdes, un verde intenso, profundo, hermosos, su piel es dorada, bronceada si esa es la descripción más real es bronceada, pero igual sigue siendo un imbécil y el más grande que he conocido, hasta que no se disculpe no le hablaré. Lía estaba determinada a seguir con su vida, pero estaba dispuesta a no tolerar los malos tratos de Daniel. —Ni crea el que me voy a doblegar, o acatar lo que él dice ja, no me conoce el bobo. La puerta sonó y ella sabía que la única para llegar a esa hora y tocar era Adela. —¡Adelante! —Grito, sabía que esa la Nana, es la única que tiene autorización para ir a esa habitación. — Buenos días, Señora como amaneció... ¡waooooo! pero ya veo que está muy bien, esta muy hermosa señora. — Gracias nana, bueno aún falta la ropa, pero nada me queda, perdí tanto peso que todo se me cae, no sé que hacer—agarrando los trajes y viéndolos uno a uno para ver por cuál se decidia. — Ah no hay problema, dígame cuál le gusta y lo arreglamos ahorita mismo— La nana se veía emocionada y Lía sonreía — Quiero este es sencillo y fresco, además muy bonito, pero...¿tú eres costurera? Pregunto por qué no quiero que dañen mi ropa, porque algo que cuido con mi vida son mis cosas y amo la ropa y zapatos. —¡Yo no! no se como es una aguja, pero Livi si coce muy bonito y arregla ropa, pásamelo ya vengo. — Ok, nana aquí espero. La nana salio de la habitación y Lía solo suspiro y se quedo esperando a que ella regresara, pensaba que Daniel tenía razón con todo lo que le dijo, mientras ella estaba encerrada sufriendo sola creyendo que los demás no sufren, o que su dolor es más grande que el de los demás, reconocía que era una desconsiderada y egoísta que habia descuidado la empresa que con tanto esfuerzo levantaron sus padres y cuando ellos no estuvieron el abuelo se esforzó al máximo, la verdad no podia dejar que su empresa quebrara o peor aún que quedará en manos de otras personas. — Listo mi niña a ver pruébeselo.  Dice la nana entrando con rapidez, ella parece una avispita, que se mueve rápido por todos lados, Lía sonriente toma el traje y se lo comienza a colocar, quedo sorprendida con el resultado, me queda muy lindo busco sus tacones y quedó lista, llamo a su asistente y la preparo para su retorno, le pidió que llamara a su chófer de confianza, el es un señor muy responsable que ha trabajado toda su vida con la familia Thiago. — ¡¡Señora!!La razón que tenían cuando decían que usted es un bombón, es muy, muy hermosa. —Ja, ja, ja nana ¿quién dice que soy bombón?— Le preguntó con Intriga. — Ah bueno le voy a decir, pero no vaya a decir nada, el abogado del Señor siempre que habla de usted le dice "la bombón Thiago", no vaya a decir nada, por que sino, no le cuento más—Hizo una mueca cómica.
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