capítulo 9, Cara a cara

1329 Palabras
A la mansión Blanchard llegó Joel Reyes empresario, socio y mano derecha de Daniel y quien servía de intermediario en las negociaciones de la empresa. — Traigo buenas y malas noticias ¿cuál quieres saber primero? — A ver las malas— Dijo Daniel colocándose las manos en sus sienes. — La empresa Thiago está yendo en picada, es urgente que Lía se ponga al día porque si no la van a perder. — No se que hacer Joel, esa mujer se quiere morir, no ha salido de esa habitación por tres meses, no quiere, comer, no quiere dormir, no quiere hablar con nadie, dime ¿que hago? ¿la saco a la fuerza?, estoy harto de esta situación y he sido muy paciente con ella pero esta noticia termina con toda mi paciencia. — De alguna manera debes hacerle saber lo que está ocurriendo en la empresa, debes hacerla entrar en razón y que se ponga al frente. Por qué de nada servirá todo el dinero que inyectaste. — Adela es la única que entra a esa habitación, le mandaré recado con ella, y ¿cuál es la buena noticia?. — Que en todos los medios después de señalarte como el feo y asesino esposo, ahora eres el adorable y tierno esposo que consuela y ayuda a su esposa que pasa por un mal momento como la pérdida de sus seres queridos, es genial y ya tengo varias ofertas. — Perfecto eso era lo que quería, sonriendo con picardía, Daniel salió a buscar a Adela, habla con ella y le explica la situación y ella sube de inmediato para hablar con Lía . — Bueno mi niña hoy tiene mejor semblante y gracias a Dios comiste ¿te gustaría algo especial para cenar?. —Esa sopa deliciosa ¿podría traer más?. — Por su puesto mi niña, quiere ir al jardín, el día está muy lindo— Insistía Adela para tratar de relajarla antes de hablarle de la empresa. — Tal vez más tarde salga un rato—Dijo esto acostándose nuevamente en la cama. — Sabes mi niña, el señor Blanchard te envió un recado. — No quiero saber nada de él Adela ni escuchar su nombre. — Es algo de la empresa mi señora, es muy importante. — No sé va a caer eso puede esperar Adela — Creo que no señora, él me dijo algo que va en picada y si en los próximos meses no te pones al día podrían perder la empresa. — Eso no va a ocurrir, solo pido unos días más para recuperarme—Colocándose la sábana para cubrir su cuerpo. La nana fue a decirle la respuesta de Lía a Daniel. — Quiere unos días más para recuperarse, dijo la señora. — ¡Mierda es que no entiende que no hay más tiempo!, debe reaccionar, porque si no la empresa desaparecerá. — Hijo solo dale unos días más, hoy se volvió a desmayar, el Dr le colocó hidratación y le habló fuerte y ella ha recapacitado un poco, comió y estaba de pie frente a la ventana aunque no quiso salir. — Y ¿hasta cuándo vamos a seguir molestando a Antonio para que venga a hidratarla y revisarla?, es quitarle tiempo a él y a su familia para que venga a verla a ella, la caprichosa niña malcriada. — Hijo, ella no está así por capricho sabes lo que dijo el psiquiatra, Depresión enmascarada o "somatizada"los síntomas afectivos o emocionales no se expresan espontáneamente— le recordó lo que dijo el psiquiatra. — Nana llevo tres meses teniendo paciencia, pero ya se me está acabando, ya no soporto seguir con este juego, por favor ve y dile que necesito que se ponga al día con la empresa mañana mismo, si no me veré obligado a usar medidas extremas, dónde ella no saldrá bien — Está bien hijo se lo haré saber. La nana subió y entró nuevamente por las escaleras, por qué le daba miedo usar el ascensor, en la habitación de Lía y le habló. — Mi señora el Sr Daniel quiere que se ponga al día mañana mismo, que ya no puede esperar más. — Nana dile a ese ser humano que no quiero saber de él, ni que me mande recados contigo, te prohibió que me hables de él, yo sé lo que tengo que hacer, pero no será mañana punto, será cuando yo quiera. Nana vuelve a bajar y le dice textualmente lo que pidió Lía, esto hace que sus orejas se ponen Rojas y apriete sus mandíbulas de la molestia que le causaba la malcriadez de Lia — Nana dile que, yo soy su esposo, quiera o no quiera saber de mí me da igual y debe acatar lo que yo le pido en favor de la empresa, ni siquiera es por mi, es por su propia empresa. La nana suspira y vuelve a subir pero esta vez ya le faltaba mucho el aire y vuelve a hablar con Lía. — Señora el Señor dice que debe acatar lo que él dice por ser su esposo y... La pobre nana estaba exhausta, le costaba respirar e hizo una pausa para recuperarse, se tocaba el pecho para tratar de calmar su respiración y poder continuar, pero Lía no la dejó. —Dile que él a mi no me manda, yo no tengo que acatar lo que él dice, que vaya a comer mierda y que me deje vivir mi luto en paz, esa empresa no se va caer así por así. la nana estaba cansada solo dijo ok, y bajó nuevamente, al llegar al estudio estaba Daniel, ansioso por la respuesta, ella toma una bocanada de aire y dice. — Ella no se va a dejar mandar por usted, que ella sabe lo que tiene que hacer y qué no acatar lo que usted pida y que puede comer mi... La nana hizo silencio, pero Daniel se quedó mirándola, y preguntó. — ¿¡Que!?—exclamó Daniel molesto, sus orejas se tornaron Rojas y su mirada estaba sombría. —Bueno, bueno hijo...ehh tu me entiendes. Adela se sentía avergonzada y no quería repetir lo que dijo Lía. — ¿Qué coma qué? Nana, ¿qué dijo ella?. —Yo no voy a repetir eso que ella dijo—Adela se negaba a seguir hablando. — Adela Pérez, dímelo, por que si no me molestaré contigo, no te hablaré más, y no comeré más tu comida. Era algo muy importante para ella así que decidió hablar y decir el recado. — ¡Ay bueno ella dijo que... Bueno que usted vaya y coma Mierda!, ya lo dije y no lo repetiré, que vergüenza hijo, ella sabe lo que tiene que hacer y regresará a la empresa cuando ella quiera. Adela se sentía avergonzada de haber dicho eso a su jefe, era como su hijo pero igual lo respetaba demasiado como para decirle esas palabras. El semblante de Daniel cambió por completo al escuchar esto, apretó su mandíbula, y dio un golpe en el escritorio, como es posible que una mujer supuestamente muy educada y profesional, una de las mejores empresarias se exprese de esta manera ya la ¡gota rebasó el vaso! salió del estudio, subió las escaleras tan rápido que prácticamente en tres pasos llegó arriba y se dirigió a la habitación de Lía, al fin estarian cara a cara. La pobre nana trataba de correr tras de él, pero obviamente no pudo alcanzarlo, ella quería evitar que hubiera una pelea entre dos titanes, sabía que Lía era de armas tomar y Daniel estaba más que molesto y no iba a ser la persona más agradable del mundo con ella. — Hijo, ¡por favor! no—gritaba la nana para evitar que entrara a la habitación, pero un estruendo llegó a sus oídos y supo que era demasiado tarde, la puerta de la habitación sonó del golpe, dejándola abierta de par en par.
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