CAPITULO 51

1082 Palabras

Los días siguientes fueron una descarga brutal de exigencia física, mental y emocional. Entrenamientos a las 6 a.m. sin falta. Ejercicios de resistencia, técnica, gimnasio y simulacros de partido. Nada de excusas. Aquí nadie lloraba. Nadie se quejaba. Y si lo hacías, te ibas. Travis lo entendió desde el primer día. —¡MUÉVETE BLAKE, ESTO NO ES LA UNIVERSIDAD! —gritaba uno de los entrenadores mientras el sudor le empapaba la camiseta. —¡Vamos! —resoplaba Travis, apretando los dientes, empujando su cuerpo más allá del límite. Las noches eran silenciosas. A veces miraba las luces desde la ventana de su habitación, preguntándose si todo esto valdría la pena. Había algo diferente aquí: la soledad. Esa que te muerde los talones cuando nadie grita tu nombre en las gradas. Cuando no hay un “ma

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