Zack está dormido en el moisés, con su respiración suave llenando la habitación de un silencio tierno. Hana, acurrucada en el sofá, hojea una revista mientras Travis termina de guardar la pañalera para la cita del día siguiente. El celular de Travis vibra sobre la mesa. Él mira la pantalla. Se queda quieto. —¿Vas a contestar? —pregunta Hana, sin levantar la vista. —Es… mi entrenador —responde él, con un tono que no necesita explicación. Hana levanta la mirada, el ceño fruncido. Travis respira hondo y contesta. —¿Aló? … —Sí, estoy en casa. … —Ahora no es buen momento. … —¿En Nueva York? ¿Cuándo? … —No, espera, eso no estaba en los planes. … —Entrenador, yo… —mira de reojo a Hana, que lo observa con expresión fría—. Lo sé, pero… … —Está bien. Iré. Cuelga. Silencio. Solo e

