Armando Después de la asquerosa cena que sirvieron en este lugar, regreso a mi celda donde el viejo ya esta acostado, le saludo por respeto y subo a mi cama. Solo espero poder descansar un rato, estos dos días han sido agotadores, lo único que pido es un poco de paz, siento que he vivido como diez años en tan poco tiempo. – ¿En que piensas muchacho? – En realidad, en nada, solo quiero poder descansar un poco. – Duerme entonces. – Hasta mañana. Cierro los ojos y de inmediato caigo dormido, no tengo idea de por cuanto tiempo, solo sé que al despertar no estaba en mi celda. – Hola güerito. – ¿Quienes son ustedes? – Me encuentro en una silla atado de pies y manos, cuatro tipos están frente mio. – Eso no es importante. – ¿Qué lo es? – Mira nada más, el güero sabe contestar, jaj

