DÍA EN FAMILIA

1950 Palabras
NARRA MELISA Estaba un poco sorprendida por cómo había recibido la noticia Noah, aunque al inicio se portó como todo un patan, ahora está haciendo lo necesario para ganarse el cariño de Wade, si es cierto que Wade ha estado bastante contento con Noah, es como si ambos congeniaran perfectamente, es como si fueran dos gotas de agua. Estábamos en casa y Wade estaba mostrándole todas las figuras de acción que tenía, todos sus carritos y demás juguetes. Me preocupaba que en algún momento tuviera que decirle a Wade que es su padre, se que esta pequeño y no entiende mucho pero Noah es una imagen que apenas está conociendo. Me imagino a Wade diciéndole “papá”. —Mi hijo es todo un caballero igual que su padre —Noah se acerca y toma un vaso con agua. Estoy haciendo la cena para Wade y para mi, no espero que Noah se quede a cenar. Me siento extraña ahora que es mi jefe y el padre de mi hijo, antes podía sobrellevarlo bien porque el no lo sabía pero ahora ¿cómo será todo? —Está criado por mi por si se te olvida. —Tenemos muchas cosas de que hablar, Melisa, por si se te olvida. —Ya lo se, Noah… aunque me pregunto si todo esto va a interferir en la relación laboral que tenemos. Si es así entonces quiero que me lo digas. —Claro que no, tu trabajo seguirá siendo igual que siempre es solo que ahora me gustaría convivir más con mi hijo, quiero que lo lleves a casa cuando yo esté disponible. —Vaya, me saliste muy paternal —bromeé, se sentía bien que un padre quiera hacerse cargo de su hijo. —Estoy tratando de hacer las cosas bien, si tan solo me hubieras dicho todo esto cuando pasó… —Yo no te conocía así que jamás iba a poder dar contigo, aparte ni tu apellido me sabias. —suspiré frustrada—además, ¿que te hace pensar que me ibas a creer? Una noche de pasión con una trabajadora del restaurante que resulta en embarazo, creo que tú pensarías Justo lo que pensaste cuando te diste cuenta de Wade: que no era tu hijo. Noah suspira y roda los ojos. —Eres increíble, Melisa, si es cierto que quizás yo iba a tener mis dudas pero me hubiera hecho una prueba de paternidad y asunto arreglado y no es porque desconfié de ti, Melisa, es solo que han venido muchas mujeres con el mismo cuento siempre y es obvio que tengo que hacer algo. Asentí, entendiendo su punto. —Pues entonces tienes una vida s****l muy activa —murmuro—Aclaremos algo—lo miro—en el horario laboral seguiré actuando como antes, me gusta ser cumplida y responsable en mi trabajo pero después de ese horario seré la madre de tu hijo así que te puedo tratar como yo quiera. —Eso suena muy amenazador —sonríe de lado—Como quieras, Melisa. —¿Vas a cenar con nosotros? Digo, para poner un plato más. —Si me estás invitando…. —Es decisión tuya, Noah. —Si, entonces si. Iré a ver a Wade. Terminé de cocinar la cena y puse los tres platos, se sentía bien, era extraño poner tres platos como si fuéramos una pareja feliz. —Ya está la cena —les digo, Noah estaba cargando a Wade en sus brazos, la imagen me dio algo de ternura. Mi hijo de casi tres años apenas y decía algunas palabras y oraciones. —¡Mami! —Wade estiro los brazos para que lo cargara así que lo hice. Noah y yo quedamos algo cerca, me puse nerviosa en ese momento. —Vamos entonces —me dijo el. Los tres nos fuimos al comedor y cenamos tranquilos. —Esto está muy delicioso. Te felicito, Melisa, eres muy buena cocinera. —Gracias, han sido años y años de práctica. —Si me permites, como mañana es domingo quisiera salir con Wade y llevarlo al parque, claro, tú también estás invitada. —Claro, no iba a dejar a mi hijo solo. Noah se despidió después de la cena diciendo que vendría mañana para pasar el día con Wade. Después de media hora que se fue alguien toca la puerta. Janice. —¿Cómo sigue mi sobrino? —Está mejorando —respondo—ahora se quedó dormido. —Que mal, yo quería saludarlo un momento. Pero esta bien, ¿cómo estás tú? —Bien. Estuve la tarde con Noah. Wade pasó mucho tiempo con su padre. Janice elevó una ceja. —¿Su padre? —Si. Noah. —Wow, ahora te refieres a Noah como “su padre” eso es un avance. —Bueno, es lo que es. Además, no puedo seguir ocultando que es su padre. —Me da gusto saber que has hecho lo correcto, ya era hora de que Wade conociera a su padre. —Estoy un poco indecisa la verdad, no se como terminara esta relación laboral entre Noah y yo, es decir, somos los padres de Wade y es mi jefe… ¿crees que funcione? —Tiene que funcionar, claro que si. Solo ten paciencia y relájate un poco —Janice se pone el bolso. —Ahora me tengo que ir porque he dejado solo a mi esposo por venir rápido. Nos vemos mañana, ¿si? —Mañana Wade saldrá con Noah… bueno, yo también estoy invitada. Janice me sonrió. —Increíble, hermanita. Entonces te deseo mucha suerte. Te llamo luego. Janice salió de casa. Me dirigí a la habitación de Wade y lo vi dormido en su camita. Adilene vendrá tarde hoy así que no puedo esperarla, yo también muero de sueño. • Era de mañana y Adi me interceptó cuando iba al baño. —¿Por qué no me dijiste que saldrías con Noah hoy? Tenía planes para nosotros —hizo puchero. —Lo siento, ayer viniste muy tarde pero… ¿cómo te enteraste? —Janice llamo hace rato y me contó. —Bueno, Noah quiere pasar tiempo con su hijo. —¿Y tu quieres pasar tiempo con el? Podrías dejar que Wade se vaya solo con el. —No puedo hacer eso, Adi, me da mucho miedo dejarlos solos. —¿Acaso piensas que se va a robar al niño? Es su padre. —No, pero Wade no lo conoce bien y necesito estar con el para poder relajarlo con su presencia. —Creo que quieres estar con ellos como una unida familia feliz —me dice—Así son algunas mujeres que quieren volver a estar con el padre de sus hijos, siempre presentes en la visita que les hacen a ellos… ¿te gusta Noah? —Claro que no, Adi, ¿por qué me dices esto? —Yo creo que si. Noah es un hombre muy atractivo y guapo… y millonario. —A mi no me importa eso, lo único que me importa es que sea un buen padre para Wade. Adi suspiró profundo. —Está bien, Meli, tú sabrás lo que haces. Solo no quiero verte sufrir por Noah como sufriste por Cooper alguna vez. Eres mi mejor amiga, casi como mi hermana… ¿entiendes? —Si, entiendo. Gracias por preocuparte pero te aseguro que no es nada de eso. ¿Ya desayunaste? —No, a eso iba cuando Janice me habló. —Entonces vamos. Preparé el desayuno para los tres, Wade se despertó después asi que le di de comer y después se puso a jugar con sus juguetes que les trajo su padre. Lo bañé y le puse su ropita. Noah vendría en cualquier momento. Me sentía algo nerviosa y no sabía por qué. Me bañé también y cuando iba saliendo del baño alguien toca la puerta. Es muy temprano para que sea Noah así que imagino que es Adi. Me dirigí a abrir y me agarre la toalla en cuanto vi a Noah de pie allí. —¿Por que no me avisas cuando vas a venir? —Porque ya sabias que iba a venir —responde. —Pasa y espésame en la sala, tengo que vestirme. Wade está viendo tele. —Claro… —Noah me mira de pies a cabeza y luego pasa. Cerré y me fui rápido a la habitación. Sentí calor en ese momento. Me puse unos pantalones holgados y un top pequeño. Amarre mi cabello en una coleta algo y me perfume un poco. Cuando salí con mi bolso en el hombro Noah y Wade estaban riendo de algo. —Estoy lista, podemos irnos —le dije. Noah me miró y sonrió de lado. —Estás muy guapa, eh. Rodé los ojos y cargué a Wade. —Vamos, deja los halagos para después. Los tres salimos y nos montamos al flamante coche de Noah. El manejo hacia el parque y se detuvo cuando llegamos. —Traje algunas cosas si no te molesta —me dice—Una manta, algo de comida… juguetes. —Es tu tarde con Wade, tu sabrás. Lo ayude a bajar las cosas estilo picnic y nos sentamos bajo un árbol para la sombra. Trajo algunos bocadillos que se veían que eran súper caros, los conocía, eran de los restaurantes más prestigiosos del país. —Compre una cometa —le dice a Wade. Los dos se pusieron a armar la cometa y lanzarla al aire. Wade se veía bastante feliz y eso me gustaba. Noah vino hacia mi y se sentó a mi lado cuando Wade se quedó jugando con un carro. —Vine por algo de comer… —Creo que Wade también tiene hambre —le hice saber—¡Wade, cariño, ven acá! Wade corrió hacia mi. —¿Tienes hambre? —Si, mami. —Entonces vamos a comer. Empecé a darle de comer y Noah solo se nos quedaba viendo embobado. —Jamás pensé sentir esto —dice—el amor de un padre hacia su hijo. —Eso es bueno. Luego de comer le dará sueño y se quedará dormido en mis brazos. —Es una lástima que no haya estado con el cuando dio sus primeros pasos o cuando dijo su primera palabra. —Bueno, eso es cierto pero estás aquí ahora y eso es lo que importa. El asintió. Cuando Wade se quedó dormido se lo pasé a Noah para que lo cargara. Noah se acarició el pelito y le dio un beso en su frente. —Gracias —me dice de repente. —¿Por que? —Por darme esto. —responde—es el mejor regalo. Asentí. Luego de pasar toda la tarde juntos nos fuimos a casa, Noah se quedó a cenar obviamente. Wade se había vuelto inseparable de Noah y eso me gustaba, pronto podría decirle que era su padre. —Me tengo que ir, mañana tengo que trabajar y usted también, señorita Carter. —Está bien, señor Richie. Pase buenas noches. Noah se fue y al fin pude respirar tranquila. Acosté a Wade en su cama y me quedé observándolo y pensando sobre todo lo que había pasado hoy. —¿Se puede? Es Adi. —Claro, pasa pero shhh. —Está bien. Quería saber cómo te fue con Noah. —Pues estuvo muy bien, la verdad. Se portó súper. Creo que Noah está apto para ser padre. —Me alegra escuchar eso, y tú estabas aterrada por cómo actuara. —Al inicio fue todo muy malo, si. Dudo de mi. —Es normal, Meli, eres una desconocida en su vida y que de repente le digas que tienes un hijo de él… hasta yo dudaría. Claro, si fuera hombre. Asentí, porque quizás tenía razón.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR