07

1105 Palabras
Nicole Los días antes de la entrega del anillo y la oficialización de nuestro compromiso los descontaba con una tortuosa lentitud, a sabiendas de que era solo una forma de herirme más porque tarde o temprano ocurriría y punto. Pero cuando finalmente ocurrió, alcanzandome y dando vuelta mi vida con la fuerza de una bofetada de realidad, las horas pasaban como si los segundos se quemaran. La vida continuó para los demás. A Vincenzo casi no solía verlo, era cierto lo que me había dicho, como futuro consigliere de la Cosa Nostra ya tenía una vida bastante ajetreada al parecer. Su padre y el mío evidentemente estaban más que satisfechos con lo que ocurría, ya que habían sido amigos y socios durante tantos años, y ahora serían familia. Una familia muy, muy poderosa. Y mamá parecía genuinamente contenta de poder ocupar su tiempo con la planificación de la boda junto a una mujer que había contratado para que la ayudara a encargarse de todo. Mientras tanto yo me sentía como si todo a mi alrededor se moviera y yo fuera la única en estática, viendo cómo todo eso pasaba y no pudiendo hacer nada al respecto. Era asfixiante y jodidamente frustrante. Para dar a conocer la noticia al mundo y a las familias aliadas de la Cosa Nostra, nos tomamos una fotografía todos juntos donde mostré el anillo y fingí lo mejor que pude mi felicidad al respecto, se encargaron de divulgar la noticia y la única cosa en la que podía pensar era: ¿Qué estaría pensando Madden al respecto? El alemán ya no me había enviado más mensajes y supuse que le había caído como un balde de agua fría, es decir, ¿follarte a la hija de tu socio? eso es una cosa pero, ¿follarte a la prometida de un mafioso? Ni siquiera quería saber qué estaría pensando sobre mí, y ponía las manos en el fuego a que si tuviera la oportunidad de hacer todo otra vez, no lo haría, y era entendible, lo que hizo sin saber era poner en riesgo su propia integridad. Y joder me arrepentía tanto de haber solo pensado en mí y no haber si quiera considerado lo que podría haberle ocurrido a él, es decir, era la maldita mafia. Pero por más arrepentida que estuviera, ya lo había hecho, y el destino me haría pagar las consecuencias al respecto. Pero descubrí de la peor forma que no me jodería a mí… sino a él. Me encontraba en mi habitación, ya que por suerte no tendría que dormir con Vincenzo hasta después de la boda, me había duchado así que estaba descalza y en bata peinándome el cabello para prepararme para dormir, cuando escuché las camionetas cruzar el jardín principal llegando más temprano de lo que usualmente lo hacían. Continué en lo mío hasta que la puerta se abrió abruptamente y dí un pequeño salto de la sorpresa, era Vincenzo, su semblante estaba serio, su mandíbula tensa y sus cejas ligeramente fruncidas, era suficiente para deducir que estaba enfadado y eso me hizo ponerme de pie despacio, observandolo con cierta cautela, notando como sus dedos rodeaban la manija de la puerta con tal fuerza que sus nudillos estaban blancos. ¿Qué habría pasado? Vincenzo cerró la puerta detrás suyo y mi corazón comenzó a latir con fuerza, sentí el color abandonando mi rostro cuando comenzó a avanzar en mi dirección luciendo completamente cabreado, haciéndome retroceder con cierto temor pero entonces choqué contra la pared. —¿Qué mierda es esto, Nicole? Entonces sacó algo de su bolsillo trasero y me lo tiró al pecho, haciéndome dar otro salto en mi sitio, y al llevar mis ojos hacia el suelo podía distinguir las fotografías. Esas fotografías. Pasé saliva nerviosamente, deseando con todas mis fuerzas que solo se tratara de una maldita pesadilla. Pero no. —P-puedo explicarlo, yo… —balbuceé sin saber realmente qué decir, ¿existía posibilidad alguna de mentir sobre eso y que él me creyera? Lo dudaba. —Creer que podrías ocultarme esto es el peor error que has cometido, Nicole —su tono de voz fué aterrador y amenazante—, y si no fuera por todo lo que está en juego entre mi padre y Rafael, créeme que estarías muy, muy jodida. Él retrocedió unos pasos pero yo no me moví. —¿Qué vas a decir al respecto, ah? ¿vas a negar que estuviste por ahí acostándote con cualquiera como una maldita…? No lo dejé terminar, cuando mi mano impactó contra su mejilla y tanto la rabia como el temor se mezclaron en mi interior, pero no pensaba retroceder. El silencio que invadió la habitación estaba envenenado por una filosa tensión. En un movimiento me encontraba contra la pared, con los dedos de Vincenzo alrededor de mi cuello, presionando con firmeza, no lo suficiente para cortarme le paso del oxigeno pero sí para desesperarme, pero aún así traté de mostrarme valiente, con la frente en alto, furiosa. —Si no fueras la hija de Rafael en este mismo momento te mostraría lo que le ocurre a quienes se atreven a tocar a un m*****o de la mafia. Mis dedos se clavaron en su muñeca pero él no retrocedió. Joder, tenía miedo, en el fondo sabía que no eran palabras vacías y que yo realmente no conocía las cosas que él había hecho, las que podría hacerme, pero no supliqué… él no me dañaría, y si trataba de hacerlo pelearía con uñas y dientes. Dios mío, ¿con qué monstruo me había comprometido mi padre? —Estoy tratando de ser amable contigo, Nicole, ¿y apareces con esta mierda? Hay algo muy grande en juego, niña, pero te prometo que si veo mi reputación o la de mi padre en peligro por tus malditas estupideces, me desharé de tí sin dudarlo, ¿entiendes? —no respondí, solo le sostuve la mirada hasta que me soltó y tomé aire profundamente por la boca, mirándolo con odio. ¿Qué había pasado con ese Vincenzo de la entrega del anillo? Era el mismo, Nicole, pero con una máscara, porque no es más que un monstruo. ¿Eso me esperaba por el resto de mi vida? Avanzó hacia la puerta y me dió una última mirada antes de salir de mi habitación, dejándome con la rabia ardiendo bajo mi piel. Maldito imbécil. Tomé las fotografías, pestañeando varias veces para despejar mi mirada vidriosa del enojo, observando esos momentos que se volvieron cenizas tan rápido como se encendieron, sabiendo que quizás haya sido y sería el único buen recuerdo por el resto de mi vida.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR