✦Capítulo 12: "The End"

1938 Palabras
—¿Me permite hacerle una serie de preguntas a su hijo?, luego sigue usted, señor Lee —me informa uno de los polícias que había llegado ya a la casa. Posteriormente a haber acordonado el lugar con una cinta amarilla, criminalistas y distintos péritos se encontraban immersos en la zona del homicidio, tomando fotos de los indicios, tomando médidas métricas, investicando las huellas que tuvieran relación con el cadaver y la posición de este. —Sí, no hay problema —respondo con total tranquilidad mientras observaba por fuera la situación que yo mismo que había creado. Aunque por sentido común en ningún momento me preocupé en lo absoluto, todo lo tenía bajo mi poder. Mientras mi hijo estaba siendo interrogado sin ser capaz de escucharlo sabía que haría bien su trabajo, pues su vida estaba en juego después de todo. —Hemos terminado, sígame —me pide el hombre que anteriormente interrogó brevemente a Seongki. Acato y lo sigo. Parece que lo hizo bien. —Dígame, ¿qué fue lo que presenció? —No estaba en la casa, fue después de fallar en la captura de una persona que volví más temprano, estaba la puerta abierta, ví a mi hijo abrazando a mi esposa ya muerta...N-no pude hacer nada. —Entiendo ¿A qué hora volvió? —pregunta el sujeto, continuando con el interrogatorio —Alrededor de las 3 p.m —respondo. Era mentira, había vuelto a la 1 p.m, Era necesario darme el lujo de hablar con mi hijo para hacer las cosas bien luego de cometer el asesinato de mi mujer. No lo tenía planeado en lo absoluto y sé que fue en respuesta a uno de mis ataques de ira que a este punto no veía extraño tener. No estaba en mis planes asesinarla, sin embargo sólo sucedió. Estuve cegado por la ira durante mucho tiempo y mentiría si dijera que me mostraba arrepentido. Sabía que de una forma u otra, a largo plazo acabaría con ella. Cuando la conocí era una mujer completamente diferente; hermosa, con piel de porcelana y ojos brillantes. Con el tiempo simplemente se esfumó su belleza y con ello tuvo a mi hijo, cumpliendo su único proposito por el cuál decidí casarme con ella. Ya no me era útil, no servía para nada importante y no muchas veces no acató mis ordenes como debió, por lo que terminé de destrozar su ya arruinado rostro. Cabo su propio destino y finalmente estaría siendo enterrada por él. Todo transcurrió más rápido de lo que pensé. Familiares tanto míos como de Sun, amigos y conocidos junto a nuestro hijo se despedían de ella entre tristeza y llanto en este gran cementerio. Podía escuchar susurros de algunas personas detrás de mí, hablaban de lo buena que era y de lo mucho que la querían, mismas personas que en vida luego de que le prohibiera verse con familia y amigos siquiera la buscaron preguntando el porqué. Hipócritas. Pero ¿Quién era yo para reprochar algo?, después de todo había sido yo quien la mató con sus propias manos y estaba en esta situación, llorando y recibiendo mi más sentido pesame de las personas que alguna vez la conocieron, como el gran esposo que todo el mundo creía que era. —Hola Lee, lamento lo que sucedió —dice la voz proveniente de un hombre mayor que yo. Era mi jefe. No estaba esperando su presencia tan temprana, todo había ocurrido apenas ayer y tenía que hablarle a fondo del caso. —Muchas gracias, Donghwan —le digo y él me da un corto abrazo. —Sólo vine a darte mis condolencias. Tienes tres días libres para volver, luego continuaremos con el caso —me comenta para luego palmear mi espalda suavemente dos veces e irse. Siempre tan considerado, como si hiciera falta actuar de esa manera delante de una persona que había llegado a tal rango a base de consideraciones. El momento del entierro terminó siendo el más agobiante de todos. Miles de palabras falsas hacia mí, una multitud llorando y mi hijo incapaz de despegarse del frío ataúd. Sería la última vez que la vería. Tengo problemas más grandes que resolver ahora pero, no siento presión. Debo pensarlo todo perfectamente y seguir actuando con inteligencia y cautela justo como lo había hecho al lograr despojarme de ser el principal sospechoso del homicidio, no porque no fuera evidente, si no porque movía mis cartas por lo bajo. —¿Sí? —la voz de una mujer me responde el teléfono al llegar a casa. —Hola, Songyeon ¿Estás fuera? —Sí señor —Bien, ya sabes que hacer con todo, ¿cierto? —Todos los resultados indicaron que usted es el culpable del crímen, los cambiaré en cuanto Jun me traiga los documentos —Cambia el informe y mis huellas por las de la ventana del auto que tocó —me detengo— Kim Dakho...Kim Dakho será quien cometió el homicidio de Mun Sun —Entendido, señor —Cuanto esté todo listo lo dejas en mi oficina, yo haré mi parte. Nos encontramos el 17 en Busan, donde siempre, hablaremos de un cambio de planes ahora —Perfecto, hasta luego —contesta y cuelgo el télefono. Todo parece ir bien. Desde el comienzo tuve la confianza y seguridad en mi jugada pues, tengo todo lo necesario; varios compañeros de trabajo pertenecientes a diferentes departamentos y con rangos de diferentes tipos cubren mi espalda desde que entré a Zhetta para salvar a mi padre sin saber que no saldría más. Entré para quedarme no sólo porque era imposible también si no porque además, terminó por gustarme mancharme las manos. Soy un infiltrado, un corrupto más del montón dentro de APSN. La corrupción se volvió lo más habitual y común en la organización y en el gobierno principalmente y si bien no todos pertenecemos al mismo lugar, nadie se escapa de ensuciarse las manos de alguna manera. En ambos lugares sufrí interminablemente y mis ojos vieron cosas que jamás se borrarían de mi mente. Irónico que una organización enfocada en hacer el bien haya terminado conmigo de esta forma, provocando que todo el respeto que sentía por estar nación se esfumara por completo. Lo cierto es que todo lo que me importaba antes ya no lo hace ni en un 1%. Perdí mis capacidades como ser humano. Y una vez más abuso del puesto por el que alguna vez luché tanto por alcanzar, tal y como merezco. Observo con detenimiento los documentos y archivos por los que pedí hace tan sólo unas horas antes, tomo asiento en mi escritorio y leo con atención. "Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur. Departamento de Investigación Informe N° 078 - Posible vínculación con el caso ya archivo N° 508 del año 1996 Hecho ocurrido el día 02 de mayo del año 2030, aproximadamente a las 15.00 p.m horas. Songhyeon-Dong, Daegu, Corea del Sur. Idéntidades involucradas: Kim Dakho, Mun Sun, Min Seongki y Min Lee. Asunto: Resultados de las investigaciones relacionadas al délito de homicidio doloso hacia Mun Sun. Presunto autor: El sujeto identificado como Kim Dakho, "The End". Encargado/a de la investigación: Lee Songyeon. Información sobre antecedentes Se abre el caso en el que el hijo de la víctima es el único testigo del crímen a manos del mencionado Kim Dakho, conocido como "The End", en actual búsqueda y captura por antecendentes de homicidio de diferentes tipos, robo agravado y vandalismo. Dicho sujeto habría huído del lugar de residencia de la familia Min tras agredir a Min Seongki de 8 años de edad, hijo de la víctima y posteriormente asesinarla a ella. El cónyuge, Min Lee actual inspector jefe del Departamento General de Daegu, quien da cuenta de lo acontecido, sería el primero en enterarse de los hechos tras llegar a la escena del crímen. Contatándose que, efectivamente a las 15:00 p.m aprox. se hayaba el cuerpo sin vida de Mun Sun de 38 años de edad junto a su hijo también violentado en el lugar. Investigaciones •Seis heridas en el pecho, brazo y una última superficial en el cuello, todas realizadas por un vidrio proveniente de una botella de litro de cerveza, usado como arma para apuñalarle. •Diferentes hematomas en la zona de la cara realizados con los puños •Laceraciones en el labio y en el interior de la boca. •Lesión ocular severa en el globo derecho. Pruebas de Laboratorio -Causa de muerte: Pérdida de sangre severa y pérdida de funcion de órganos esenciales. -Huellas dáctilares detectadas pertenecientes al sujeto Kim Dakho. No se encontró rastro de sangre de una segunda persona. Testimonios Min Seongki (hijo): Presentó la apariencia exacta del autor del crímen. Min Lee (cónyuge): Presentó pruebas de amenazas hacia él y su familia. Ambos testimonios coinciden entre sí y con los de terceras personas." ... Buen trabajo, no, excelente. Todo funcionó justamente como quería, sin embargo, faltaba la prueba final para mí, algo que costaría más que cualquiera de las cosas que había hecho para salvar mi carne de algo que claramente había hecho; encontrar a "The End", ese criminal en potencia al que había intentado capturar durante años no sólo para hundirlo en la cárcel por sus crímenes, si no por mi propio beneficio, o más bien para el beneficio de Zhetta, ya que, aquel hombre estuvo continuos años arruinando nuestros planes importantes, poniéndonos el doble de trabajo. Si lograba capturarlo, por una parte concluiría su caso en mis manos, deshaciéndome de él haciéndolo pudrirse en la cárcel y, por la otra parte, consiguiría que dejara de frustrar los planes de Zhetta. Yo ganaría en ambas organizaciones. Sin embargo, ahora habían cambiado los planes casi drásticamente pues, ya que lo inculpé de mi délito exitosamente, sería cuestion de pocos días para que se enterase de lo que había hecho y no dudaría en decir la verdad, aún si eso significara ponerse en riesgo. Lo conozco, haría lo posible por hundir su enemigo, tal vez, su enemigo más grande. Debía actuar rápido y encontrar la forma de dar con él otra vez... Así fue como meses de arduo trabajo en su búsqueda me habían llevado hasta este lugar. Los parabrisas del auto hacen lo posible por mover la lluvia fuera de mi campo de visión en esta calle estrecha llena de oscuridad y en el asiento de conductor me limito a esperar con paciencia antes de hacer mi siguiente movimiento, pues debía tener el triple de cuidado más que el habitual. Si bien solía trabajar solo, este momento representaba mayor importancia para mí y tenía que conseguirlo sí o sí. No había otra opción en mis planes. Enciendo el auto y a una velocidad normal me dirijo al lugar en el que Kim Dakho se encontraba. Gracias a aliados de Zhetta dentro de la polícia conseguí rastrearlo hasta aquí y no sería en vano. De pronto observo un lugar con las luces encendidas dentro de un callejón, parecía ser ese el lugar. Podía estar solo o no, pero me arriesgaría, y lo cierto es que tenía algo más por lo que luchar en la actualidad. Podría acabar asesinado por él o bien, en la cárcel por haber asesinado a mi mujer, entre otros délitos. Lo pensaba con simpleza pero no era nada simple, tampoco pondría en riesgo a mis compañeros. Sin más rodeos me dirijo al lugar, sin saber cuál sería mi próximo destino e, independientemente cuál fuese, no tenía sentido abrir paso a los sentimientos humanos, tampoco era capaz de dejarlos fluir libremente, los perdí y es justamente por eso que me encuentro en esta situación.
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