✦Capítulo 13: Serpientes aliadas

2044 Palabras
—¿Cómo mierda me has encontrado Min Lee? Habla ahora mismo o tu destino será aún peor —un sujeto pelirojo vestido todo de color n***o se dirigía agresivamente al inspector. Min Lee se dispuso a entrar al lugar sin siguiera tener medidas de precausion. Con su experiencia forzando candados y diferentes tipos de seguros logró forzar la puerta, entrando al lugar en el que "The End" había ido éxitosamente. Únicamente él y sus compañeros Lee Zion y Lee Songyeon sabían lo que el hombre estaba apunto de hacer a completo detalle. Si bien su jefe, el comisario del departamento supo que tras la muerte de su esposa Mun Sun él decidiría seguir con el caso, buscando exhaustivamente en las mismas oficinas del departamento de investigación de Daegu. Aquel hombre bajo el mando del departamento completo no sabía el verdadero motivo y peor aún, no sabía siquiera quién era Min Lee ahora, a pesar de subirlo hasta el puesto actual varios años atrás, siendo merecededor de éste por su arduo trabajo y verdadera lealtad a la polícia ya no era el mismo. Las organizaciones más peligrosas eran las que no se podían ver, las que tenían serpientes moviéndose silenciosamente en la arena del territorio de quienes más distraídos estaban. Mejor aún, una vez se enteraban de la existencia de serpientes tan letales era muy tarde para actuar. Serpientes actuando de la manera que ellos no, cautelosas y mortales. Así era como habían terminado controlando el gobierno de forma irreversible y sin posibilidad de defensa. No obstante, aquellas serpientes no estaban ilesas de todos los peligros, cada una de ellas se jugaban la piel por completa lealtad a la organización que ayudaron enormemente a construir y muchas de ellas morían gracias a eso. —Vengo desarmado, no vengo con las mismas intenciones pasadas. Las cosas han cambiado Kim Dakho —¿Pretendes que te crea?, debes estar muy jodido de la cabeza para pensar que voy a creer en esas palabras inspector —suelta el hombre que había buscado por tanto tiempo. The End lo observaba con la mirada en alto y con una notable repugnancia como si fuese superior a él de todas las maneras posibles. Dos hombres lo sostenían. Era un agarre que incluso para un profesional como él sería dificil de romper y aún así no tenía las intenciones de hacerlo. Desde el principio Min Lee estuvo en lo correcto. Si bien no tenía pruebas concretas y condundentes de que aquel potente homicida considerado ya asesino en serie con todo el significado de la palabra, no trabajaba por cuenta propia, era imposible...El hombre tenía toda una organización cuidando de sus espaldas en cada acto que cometía. Una mafia la cual Daegu aún no conocía y parecía ser humanamente imposible desenmantelar. Finalmente esa noche, confirmaría sus sospechas, topándose con lo que sería un refugio clandestino y nada usualmente habitado por los miembros de la mafia pero en donde ahora varios de ellos hacían presencia junto a The End. —No tengo pruebas, comprenderé si me matas ahora pero si te sirve de algo tengo mi línea completamente inhabilitada y estoy fuera de servicio, nadie más que Lee SongYeon sabe que estoy aqui —explica el inspector, sin oponer mínimo esfuerzo en el violento agarre. —¿Dónde están? Más les vale saber que tenemos los suficientes hombres y armamento en este refugio para acabar con 100 polícias en segundos. -No hay nadie ¡Mierda!, te lo estoy diciendo, ¿no crees que hubiese actuado de la misma forma que las veces anteriores? Los hubieramos atacado por la espalda —explica Lee, comenzando a exhaltarse. The End se queda en silencio durante unos segundos, esta vez tomando en cuenta las palabras del hombre y pensando sin descanso en cómo fue que Min Lee había sido capaz de dar con él en uno de los refugios menos concurridos de la mafia. Si sus palabras no eran ciertas estaba pérdido aún si lo matara. Ahora conocían la existencia de la mafia a la que pertenecía y aquella situación ponía en riesgo absolutamente todo, sin ser capaz de hacer la gran cosa más que planear una huída. —Si no estás aquí para detenerme debe ser por lo de Mun Sun, tu esposa, ¿no es así? —Es correcto. Me alegra que no hayas hecho nada al respecto durante todo este tiempo —se sincera Lee. Ahora los hombres lo tenían de rodillas frente a aquel criminal. —Soy un asesino y por más que quiera acabar contigo no soy irracional ni estoy demente, Min. He esperado el momento adecuado para utilizar eso en tu contra pero parece que tu mismo te metiste en la boca del lobo por temor a Dios —¿De qué mierda hablas? —Lee mira hacia el frente y esta vez ni la –casi– ausente luz del lugar los hace mantener un contacto visual peligroso. —No sé, maldito imbécil. Tu eres quien debería empezar a hablar, pero primero que nada ¿Porqué Lee Songyeon sabe que estás aquí? —pregunta repentinamente The End. —No pienso revelar información que no debo, sólo diré que somos de los mismos —responde, sin ningún temor. No importaba cuanto hicieran por sacarle información, no iba a darla si no quería o no le beneficiaba. —Eso quiere decir que...—The End hace una pausa, mirando hacia otro punto del desastrozo lugar, sacando conclusiones en su mente. —Me basta y tampoco es relevante ahora. Empieza a explicarte —Aunque lograra cerrar el caso sé que es cuestión de tiempo para que uses el homicidio de mi mujer para hundirme. Vengo a proponerte un trato Kim Dakho...Beneficios mutuos —Comprendo. Continua, inspector imbécil —Necesitaremos aliarnos, obviamente. Lo primero que necesito es que cargues con el homicidio y que crees una prueba irrefutable de eso —¿Qué me das a cambio? —170 millones de dólares tras cumplir con lo pédido y archivar tu caso —Preguntaría si de verdad tienes el poder de hacer algo así pero sé la respuesta. A lo segundo...¿Cómo me aseguro de que cumpliras? —pregunta The End. —Sabes mi dirección y no sólo eso, ahora tienes toda la información suficiente para acabar conmigo. Más que un trato ahora tendré que cumplir con mi parte por obligación —Bien, suéltenlo —manda. —¿Tienes en mente algo? Los hombres tardan un poco en reaccionar pero seden y aunque no haya recibido el permiso de levantarse Lee lo hace sin temor alguno, ahora quedando cara a cara con el gran criminal, mirándose sin ninguna clase de apuro por primera vez en su vida. Ambos poseían una mirada increíblemente parecida y sin que ellos se dieran cuenta sus personalidades eran tan similares que asustaba. Años atrás se habían visto por primera vez para verse atraídos mutuamente sin siquiera pedirlo. Vivencias similares, diferentes caras, la misma moneda creada por el estado. Ahora ambas armas del mismo se unían. —Sí pero no será sencillo. El plan es volverte a rastrear con las mismas intenciones de antes, para capturarte, pero esta vez no iré sólo, pues cuando nos enfrentemos te "sacaré" la verdad y tendré testigos del momento pero necesitas escaparte y no creo que para eso necesites mucho. Te escabulles como una rata —añade Lee, luego de explicar la primera parte del plan. —Tiene que ser malditamente creíble, inspector —comenta el hombre con el que había pactado sin darse cuenta. —Sí, sé cuan enfermo estás. Lo dejo a tus manos —¿Estás seguro de eso? Puedo llegar acompañado incluso, el alboroto será aún mayor —Haz lo que tengas que hacer —dice mientras hace un gesto con sus hombros. —¿Es un trato entonces, Kim Dakho? —No estoy diciendo nada, Min Lee. Consideralo un parcial "sí" pero...Si termino por confirmarlo te lo haré saber. Dame un medio para comunicarte. Año 2005 Las circunstancias habían dado grandes giros en distintos lugares y la mayoría estaban conectados con una sola cosa: La alianza entre Kim Dakho y Min Lee pues, con el paso de los años inevitablemente se destaparon significantes cosas entre ambos. En aquel momento, 4 años antes, habían pactado algo que partía simplemente del beneficio mutuo entre dos personas, no obstante, ninguno se enteró en su momento que sería algo más que el intereses mutuos entre dos personas. Las cosas terminaron siendo más peligrosas de lo que parecían. Luego de que The End terminara por aceptar la oferta de Lee, tuvieron diversos encuentros semanas después, organizando en profundad en plan con el que se presentó Lee esa noche en la puerta del lo que era una pequeña base escondida. Kim Dakho entendió todo a la perfección y dijo que haría todo tal cual era, no obstante, su naturaleza espontánea y problemática terminó alterando el plan ya impuesto. Mató a varios polícias que inevitablemente terminaron llegando a la zona de conflicto aunque pudo haber escapado sin hacer mayor alboroto, él y varios compañeros ocultos en el anonimato hicieron lo posible por hacer del momento uno más envuelto de adrenalina, logrando incrementar la credibilidad hiriendo al mismo Min Lee. Tan sólo dos semanas después la mafia Zhetta terminó enterándose en su totalidad de lo que Min Lee había pactado con alguien que ahora sabían que era del bando enemigo, una mafia apenas conocida por ellos. La mafia "The Big Eye". ¿Y porqué no sabían que era el bando enemigo? Fácil, siquiera sabían que Kim Dakho, "The End" era m*****o de dicha mafia, por lo que estaba claro ahora que todos sus actos con intenciones de arruinar a la mafia Zhetta y sus planes estaban justificados por algo más allá que odio personal por Min Lee, persona que tanto había luchado por hundirlo en la cárcel y el mismo a quien la mafia Zhetta había perdonado por buscar por su cuenta a The End, pues ni él mismo sabía a dónde pertenecía. Sin embargo, luego de saberlo, se presentaron numerosos enfrentamientos que terminaron por una alianza extraña entre ambas mafias ya que, ambas tenían territorios y distintas cosas del interés de la contraria. Min terminó trabajando con The End aún dentro de la polícia como un traidor infiltrado que pretendía seguir con la búsqueda del asesino. Continuaba con el caso y daba informes falsos a su jefe, creados tanto por él como por su compañera en la mafia y también infiltrada Lee Songyeon, planeando falsas búsquedas del hombre. Así tardó años, unos en los que pretendían rendirse en el caso y otros en los que volvían a activarlo hasta que finalmente quedó archivo, como un caso más sin resolver. Habían eliminado cada prueba y posible indicio de dar con Kim Dakho hasta dejarlo en paradero desconocido, así Lee cumplió con su segunda parte del trato a cambio de su completa inocencia. Durante tantos años, para un insecto de tal magnitud las cosas marchaban mejor de lo que merecía. Aún así Lee viviera estresado por los conflictos que él mismo había creado y los que la vida que escogió ilusamente le habían provocado a su salud mental, aún tenía con quien descargar cada uno de sus problemas. Después de asesinar a su esposa con sus propias manos en un crítico ataque de ira parecía que ya no le quedaba nadie más para usar como saco de boxeo, pero no era así, para su dicha y para la desgracia de su hijo, el cual había cumplido los 12 años de edad. Si bien ese pequeño niño que vivió en sus propias carnes la crueldad del ser humano gracias a su padre, había crecido lleno de temor y más dolor ahora. En su preadolescencia su mente era distinta y no necesariamente para bien. Desde el día en el que vió a su madre morir los golpes no cesaron, al contrario, parecían intensificarse día tras día y en un punto de su vida deseó que aquel sufrimiento junto a su madre hubiese perdurado más pues, con el tiempo olvidaba más y más rápido lo que era el amor, olvidaba cómo se sentían las caricias de su madre, olvidó su voz y con ello, lo único que sostenía su poca cordura.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR