Han Jisuk estaba volviendo a la mansión ahora. Su día de trabajo había terminado, sin saber lo que le esperaba al volver.
Si bien sabía que las cosas estaban yendo de mal en peor con su esposo, no hacía menos el hecho de que seguía siendo el primer amor de su vida y la primer persona que decidió estar con ella por el resto de su vida y crear una familia.
—Puedes irte. Mañana nos vemos a la misma hora, tengo asuntos que arreglar en el club —le dice Jisuk a su chófer y sin más sale del auto, caminando lentamente por el jardín envuelto de la ligera luz del amanecer.
Entró a su mansión esperando que aquel ambiente silencioso y solitario la recibiera como usualmente lo hacía. No obstante, esta vez era diferente y lo supo por el ruido del llanto de su hijo, justo en frente de ella, sentado en las escaleras y aún con la única luz que daba gracias a los grandes ventanales se podía ver que no estaba nada bien, tenía ojeras, sus ojos estaban hinchados y estaba claro que siquiera había tocado la cama en toda la noche. Una pijama sucia era lo único que lo protegía del frío y a la par, tenía un plato de comida con restos de ella.
Justo antes de que su padre haya reaccionado de la forma en la que lo hizo y encendiendo su auto para irse había apagado la cena, pues los espagueties en salsa italiana que estaba cocinando ya estaban listos. A pesar de lo destrozado que estaba el niño por ver a su padre irse y muy afectado por el temor tan grande que tenía a estar sólo eso no pudo evitar que su cuerpo siguiera funcionando, pidiendo comida. Así que sólo actuó, subido en una silla tomó como pudo un plato y se sirvió comida descuidadamente, provocando que mucha de ésta terminara en el suelo.
Su cuerpo ya no le pedía nada así que su mente siguió envuelta por el miedo de estar sólo en la casa, dejándolo sentado en las escaleras, sudando por el miedo de que alguna de sus pesadillas estuviera en la casa hasta que la luz del día comenzará a hacerse presente.
—¿Pequeño? ¿Qué estás haciendo aquí?¿Dónde está papá? —preguntó Jisuk mientras colocaba su bolso en un perchero y acomodaba sus tacones en la entrada.
Las preguntas de su madre provocaron que Kyu volviera a recordar el motivo del porqué estaba pasando por todo ese temor, estando sólo en la casa desde hace horas, comenzando a llorar nuevamente.
—É-el se fue, me dejó solo —responde Kyujang, restregando sus pequeños puños por sus ojos, claramente exhausto.
—¿Se fue?, lo que faltaba, ahora también te deja solo a ti —responde Jisuk y busca el teléfono para llamar a su esposo.
Todo lo solucionaba con una llamada.
No esta vez.
El teléfono siquiera sonó e inmediatamente la contestadora respondió.
"El número al que estás llamando se encuentra fuera de servicio en este momento"
—Maldita sea —suelta y va hacia el largo pasillo de la derecha, viendo como la luz de la cocina estaba encendida, captando su atención.
Se dirigió al lugar para toparse con todas las respuestas que estaba buscando de su esposo, su mirada dió instantáneamente con las fotos esparcidas en todo el desayunador y se sintió desmayar.
—N-no...no ¡Mierda! —escupió gravemente preocupada pues, sabía el problema grande en el que se había metido.
Siquiera se dignó a tomar las fotos o verlas a profundidad. Su cerebro envió información a una gran velocidad.
Caminó rápidamente por el pasillo, subiendo hacia la habitación que había tomado su esposo, yendo para confirmar algo que no quería; las sabanas desarregladas y ropa tirada en toda la habitación.
No quería aceptarlo y con las lágrimas cayendo por sus mejillas buscó las maletas, siendo esa su última salvación pero no encontró una, la más grande de todas.
—Dios...se fue, lo perdí —se decía a si misma en voz alta, aún capaz de procesarlo. —Kyu —susurra. —¡Kyujang! ¿Sabes qué pasó? —grita bajando las escaleras a su vez, dirigiéndose a su hijo, quien parecía igual de devastado que ella por lo ocurrido.
—Y-yo encontré un sobre con fotos fuera y se lo dí a papi —explica Kyu.
Su pequeño cuerpo ya no aguantaba el cansancio y estaba por desplomarse en cualquier lugar.
La reacción de su madre por sus palabras definitivamente lo ayudaron a desplomarse al suelo de una vez por todas pues esta había golpeado su cara con una gran fuerza. No entendía qué había hecho o dicho mal para recibir un golpe de ella pero, después de ello subió su mirada llorosa hacia ella y por primera vez en corta vida sintió temor de algo real, no de los mounstros en sus pesadillas, o de villanos en las películas.
La verdadera amenaza se encontraba justo frente a él.
Jisuk dependía emocionalmente de Park Wonsu. De una forma más que enfermiza comenzó su relación con él.
Ambos se conocieron en uno de los peores momentos de sus vidas y aquello sólo insentivó a que empeoraran juntos, jamás sanando, al contrario, agravando el estado del otro mediante su relación, su esposo se refugió en ella y ella, creó una obsesión por él.
Todo estaba "bien", hasta el momento en el que el contrato apareció para ella. Todo cayó y la decadencia de su relación parecía afectar más y más la salud mental de Jisuk.
Ahora que su esposo sabía toda la verdad, no habían posibilidades de intentar mejorar las cosas como todo este tiempo lo hizo. Ya lo había pérdido, en su mente rebuscaba en todas las posibilidades de que no fuera así pero en el fondo lo conocía, sabía que ahora jamas volvería.
La cordura que tendía de un delgado hilo ahora se había perdido con ese simple hecho y se estaba llevando a una persona completamente inocente consigo.
Su pequeño hijo pagaría por ello y de qué forma.
Año 2007
—Kyu ven un momento, pequeño —pide Jisuk, desde una de las habitaciones de la mansión
—Mami, no me digas pequeño, ya estoy grande —responde mientras se dirige a una de las habitaciones.
—Oh, ¿Sí?, desde cuando me das ordenes de esa forma, respeta tu lugar
Ambos ya estaban en la habitación y su madre aún no le decía para qué lo había llamado, pero nuevamente dejó de importarle siquiera preguntárselo. La mujer lo miró con ojos de ternura y acto seguido le dió una cachetada.
—No vuelvas a decirme qué hacer, ¿Si, pequeño? Sabes que no debes actuar así con tu mami
Tras años solos, luego de que su papá abandonara sus vidas sin dejar rastro alguno y que Jisuk lo buscara casi literalmente por cielo y tierra parecía haberse rendido e incluso para Kyujang las cosas lucían mejor de lo que alguna vez fue capaz de creer.
Pero la realidad estaba muy lejos de lo que era el mundo para ellos, pues, tal vez inconscientemente su madre se encargó de hacerle ver que cada cosa que hacia en su contra estaba completamente bien. Al principio su actitud alarmó a Kyujang, lo cual era más que normal y aún sin saber cómo debía actuar una madre adecuadamente, en su mente sabía que algo no estaba muy bien con ella. Sin embargo, con el paso del tiempo terminó acostumbrándose a aquel trato sin siquiera cuestionarlo o verlo como algo malo.
Sufría constantes golpes pero cada evento que sufría presentaba un mismo patrón, un patrón que él ya no veía, ni era capaz de notar.
Aún dentro de lo que era clara violencia y maltrato hacia Kyujang, era algo extraño de ver pues lograba engañarlo crudamente. Las palabras bonitas, gestos tiernos y afecto de varias maneras eran la "tapadera" de sus actos y, a pesar de ello, no lograba sanar de ninguna manera las heridas que provocaba en él, al contrario, inevitablemente lo usaba psicológicamente y con el tiempo, estaba dañando gravemente su mente, haciéndolo perder completamente la persepción entre lo bueno y lo malo, creando un concepto erróneo y doloroso de lo que significaba el amor para él. Ciertas partes eran correctas, palabras llenas de cariño hacía él lo hacìan sentir querido sí, pero aquellas venían en consecuencia de actos violentos provenientes de Jisuk
Era peligroso jugar con la mente de un niño durante tanto tiempo y, empezando desde muy temprano lo destruíría de una forma irreparable, quisiera decir que tan sólo fisicamente pero era más complicado que eso.
Las heridas con el tiempo sanan y aunque dejan cicatrices se van, pero hay cosas en el interior que no se pueden curar, son heridas abiertas que sangran hasta el ultimo de los días.
Era su verdadera realidad, una que paso a paso se moldeaba más por una mentira que era desencadenada gracias a las acciones de su madre, acciones que ni ella misma sabía el propósito, pues, no era mentalmente estable.
—Sí, mamí, discúlpame, no quise...—responde Kyu, mientras llevaba su mano hacia su mejilla izquierda debido a la cachetada que había recibido pero a su vez, con un gesto cortés, sonriéndole fragilmente a su madre.
El peor maltrato es aquel en donde, la propia victima es incapaz de ver lo que sufre. Perdiendo cualquier medio para conseguir defenderse, aunque en el caso de Kyujang siquiera habían muchas posibilidades de hacerlo.
—Sabes que lo hago porque te amo —expresa con pesar. —Ven, quería tomarte una foto, mi bebé está muy grande ahora —dice Jisuk mientras señalaba hacia la gran ventana de la habitación, dando a entender que se colocara ahí.
—Mami, y-yo... —estaba apunto de hablar pero Jisuk lo interumpe.
Estaba bastante apenado. Las fotos seguían sin gustarle demasiado e intentaba evitarlas.
—Haz silencio, pequeño. Será algo rápido —musita y sin más toma las fotos que puede rápidamente, pidiéndole que sonría y pose de distintas maneras. —Puedes irte. Ve a terminar la tarea de ciencias, mi amor, si necesitas algo le dices a Yuri
La mujer lo sigue, hasta dejarlo en la entrada para poder cerrar con seguro la puerta.
No le importaba mucho pero la mayoría del tiempo prefería hablar estando en completa soledad, más que nada porque Sixx le sugería insistentemente que hiciera aquello, por seguridad.
—¿Hola?, ya tengo las fotos de mi hijo. No sé exactamente para qué las necesitas, mira...Siendo honesta no entendí muy bien lo que hablamos aquel día —expresa Jisuk, hablando por teléfono, sin esperar respuesta del hombre al otro lado.
—No te preocupes, sincerándome estoy igual. Mi jefe tampoco me explicó muy bien para qué las quería pero te aseguro que será para algo muy bueno, ha llevado a muchos hijos de compañeros al éxito, tu hijo puede ser uno de ellos perfectamente.
Aunque Jisuk no tuviera la mas miníma idea del porqué había recibido aquella propuesta aún estaba emocionada desde que Sixx había hablado con ella de eso, contándole lo interesado y asombrado que estaba su jefe al saber que tenía un hijo pequeño ya que, como le comentó, muy pocas veces había tenido la oportunidad de llevar a los hijos de sus amigos a ejercer grandes carreras a temprana edad y haciéndolos exitosos.
Cuando le explicó aquello, despertó en ella el mismo entusiasmo, imaginándose como serían las cosas si Kyujang llegara a ser cantante, bailarín o incluso actor. Para ella, era como un sueño.
—Bueno, amor, no hay problema, podemos hablarlo después, ya te paso las fotos
—Sé que tu hijo es igual de talentoso que tú, Jisuk...Hablamos luego. —Desde el otro lado, Sixx cuelga.
Y espera pacientemente por las fotos, de pie, en la puerta de su habitación, recibiéndolas a los minutos para salir del lugar.
—Oh, hola Sixx. El jefe te está buscando —uno de sus compañeros le dice.
Parece que iba hacia su habitación pero él salió antes
—Lo sé, lo sé. Justamente estoy yendo para allá —Sixx comenta rápidamente y sin siquiera dedicarle una mirada a su compañero sigue caminando.
Cruzó el ala oeste con facilidad, pues, era un m*****o muy importante y conocido. Luego de tanto tiempo tenía el pase a el ala en la que el jefe se encontraba sin ser cuestionado sobre los motivos del porqué entraría, ahora sólo lo hacía.
—¿Las tienes? —le pregunta el hombre al otro lado del escritorio y con la misma mirada de siempre lo observa intimidantemente.
—Sí, toma —Sixx saca el teléfono de su bolsillo y tras buscar las fotos de Kyujang le da el teléfono a su jefe.
—Mierda —soltó el sujeto repentinamente mientras observaba las fotos.
—¿Pasa algo, Boss? ¿No le gustó alg...
—No, Sixx. Al contrario, me impresionó bastante su aspecto, no creí que fuera tan parecido a su madre Jisuk, sus genes se notan más de lo que imaginé, resaltan mucho en sus facciones. Sin duda tendrá el poder de provocar un revuelo en el lugar que –ahora confirmo– tengo listo para él
—Me alegro que haya sido suficiente para usted
—Sabes que no tengo problema si no es así pero, ¿la mujer qué opina de todo esto? —pregunta y quita la mirada del aparato que aún sostiene en su mano.
—Ella parece estar encantada con la idea
—Por el momento lo está —ríe tras decir aquellas palabras y como si sólo el entendiera el porqué de su risa se recompone al instante, sin embargo, Sixx entendía perfectamente porque reía. —Esto será genial