✦Capítulo 8: El comienzo (Parte II)

1118 Palabras
—Tenemos que encubrir el negocio con otro, pero no de la forma tradicional. Necesitamos hacer crecer el lugar de una persona que esté desesperada por ver su negocio crecer y muestre total interés, alguien débil. Hay que buscar el blanco perfecto y una vez lo tengamos en nuestras manos hacemos el lugar nuestro pero, escucha bien...—advirtió. —Quien dará la cara por todo el negocio realizado en ese lugar será el propietaro real. Debemos enrollarlo en esto cuanto antes, no podemos congelar el negocio por más tiempo. —Entiendo todo Boss, me parece una buena idea —Empecemos buscando lugares poco reconocidos en los lugares más poblados de Busan, centros y demás. Haremos viajes cortos en medida de lo posible avistando diversos locales —Sí, señor —Joy y Mark serán quienes lleven a cabo gran parte del proyecto y el inicio del mismo pero tú serás el principal encargado de hacerlo como se debe, debes mantener las cosas bajo control como siempre. Dales la orden y una vez hayan terminado diles que vengan a la oficina, tú sigue con lo tuyo por ahora ... Así fue como empezó el gran plan cuyo principio se estaba llevando a cabo ahora. Fue en cuestión de algunos días que avistaron éxitosamente varios lugares en la ciudad, todos con diferentes características, cada uno fotografiado y anotado en la lista, siendo así, el bar de Han Jisuk el que se veía mejor capacitado y el único con una gran capacidad de ampliación, mejor todavía que, una vez salieron del lugar cumpliendo con su labor el jefe de estos soldados sólo tuvo que investigar a base de aquella información que habían obtenido, terminando por confirmar que la dueña de dicho bar estaba en un mal momento y tocando muy de cerca la banca rota, siendo –dichosamente– el blanco perfecto para lo que necesitaban. 2:46 a.m. Jueves, 28 de marzo del 2000, un año después. —Entonces el trato sigue en pie, me alegra. Eh, espera —Sixx se detiene para buscar su arma apresada a su pantalón, en su espalda baja. —Ella...—ya con el arma en la mano la señala con la mirada mientras eleva una de sus cejas.—Ella también se alegra de que el trato siga en pie Jisuk abrió ligeramente los ojos intentándo ocultar el miedo que aquella acción le había provocado. La mujer no dice una palabra, paralizada. —No te preocupes, nada pasará contigo ni con tu familia. Somos socios cercanos hace un año —habla Sixx con tranquilidad, como si no hubiese una amenaza mortal en sus palabras y Jisuk ahora lo observa a la cara con esos mismos ojos atemorizados. "Ni con tu familia". —¿M-mi familia? —balbucea pero es suficientemente claro para que aquel misterioso hombre con serias intenciones lograra escucharla. —Sí, ellos están a salvo ahora —suelta con aún más simpleza mientras guarda el arma en su sitio. —Vengan, les explicaremos cómo funcionarán las cosas a partir de hoy —dice Sixx refiriéndose a ella y su acompañante Max. Ambos se limitan al silencio, dejando a las mujeres en el suelo ahora completamente sedadas pero aún con la cinta negra en su boca. Max las mira de reojo sintiendo lástima pero como debería hacer, no actua ni dice nada. Jisuk, por el contrario siquiera les dedica una breve mirada, pasa de largo indiferentemente. Entran a una sala más pequeña de lo que era. Paredes pintadas de un rojo oscuro, una mesa junto a sillas de madera bastante antigüas y un pequeño televisor con una radio al lado eran lo único que robaban espacio en ese apagado sitio. —Sienténse —demanda el hombre a cargo en el lugar mientras él toma asiento en una única silla al otro lado de la mesa. —¿Les comió la lengua mi amiga? —refiriéndose al arma que les había mostrado minutos antes vacila por el pesado silencio de parte de sus "socios". —No, puedes explicar —se atreve a decir Jisuk, como si el hombre no hubiese notado su temor antes. —Bien, dejo las bromas entonces. Sé que después de que aceptaras el trato ampliamos la zona con nuestro presupuesto a cambio de un beneficio mutuo —recordó Sixx. —Eso fue sólo el comienzo de algo incluso mejor pues, ampliaremos aún más aquel bar pobre y miserable que era antes. No será más que un mal recuerdo Mientras el hombre explicaba, la mujer parecía cambiar por completo la expresión de desconfianza y miedo que tenía por una llena de emoción, provocando que sus ojos incluso brillasen. Sería eso lo único que podría delatar su entusiasmo puesto que su tono de voz siempre expresaba cosas diferentes e incluso del todo opuestas a las que demostraba. —Me parece bien...Continua —pidió Jisuk, prestando absoluta atención al igual que Max, a excepción de que a él no lo envolvía esa emoción. El miedo aún se mantenía en él. —Hace 8 meses ampliamos teniendo como guía los planos del lugar pero esta vez, contrataremos a un mejor arquitecto que rediseñe el resto de lo que falta construir. Procuramos que el club quede lujoso en su totalidad y ocupe el mayor espacio que tiene tu terreno...Y con qué motivo, preguntarás, fácil; habitaciones en las que las prostitutas ofrezcan su servicio estarán en la zona VIP, en la cual entrarán nuestros clientes actuales con membresías exclusivas, las cuales obviamente pagarán mensualmente —concluye la explicación Sixx. —V-vaya —tartamudea asombrada y ahora la emoción cabía difícilmente en la dueña de lo que sería uno de los clubs más famosos de Busan en el futuro. —Así que tus clientes ahora serán los míos... Justificable tal emoción para alguien tan ambicioso. —Buena deducción. Prácticamente sí, serán tuyos —asiente. —¿Tienes preguntas? —Bastantes...—pausa Jisuk organizando en su mente cuáles de todas sus dudas son importantes para su beneficio. —¿Cómo manejaremos el dinero ahora? Claro, el dinero era prioridad. —Las partes para cada uno serían las mismas que arreglamos en el primer y único contrato; 50% de las ganancias de las membresías serán tuyas, el otro 50% será de nosotros —explicó Sixx. —Me parece excelente —expresa Jisuk. Claro que le parecía excelente un contrato tan difícil de encontrar en otro lugar, siendo la mejor parte que siquiera buscó por él. Una noche llegó ese hombre misterioso que ahora sabía que se apodaba Sixx con una propuesta y en medio de la desesperación aceptó sin pensarlo demasiado. Aceptó el contrato que la llevaría al cielo y al infierno a su vez, ida y vuelta.
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