✦Capítulo 9: Un amante peligroso

2112 Palabras
En el transcurso de unos meses la ampliación del club de Jisuk ya había finalizado éxitosamente y había abierto sus puertas nuevamente. El lugar no era para nada el mismo de antes, ahora incluso tenía una temática bastante original y llamativa –por no decir que extraña– pedida por la misma Jisuk; dagas, filosas dagas. Cuando el arquitecto y Sixx escucharon la loca propuesta de la mujer la miraron incrédulos pensando al principio que estaba bromeando pero con el tiempo se dieron cuenta de que no era el caso de una broma nada graciosa. Jisuk insistía con la idea y demostraba un profundo gusto por aquellos objetos, algo que llamaba la atención por donde se viera. Incluso se ofreció a pagar por el presupuesto extra que su temática fuese a costar. Había comenzado a mejorar económicamente desde que hicieron la primera ampliación del lugar, cuando aceptó la gran propuesta que le había caído del cielo. Por lo que ahora, teniendo bastante dinero se podía permitir el lujo de hacer el lugar de la forma que siempre hubiese querido, cumpliendo su sueño. Sixx luego de tanta persistencia lo permitió, reorganizando ligeralmente algunas cosas y escuchando ahora de forma racional las detalladas y extensas ideas de la mujer, plasmando cada una de ellas en el lugar que ahora sería llamado "Dagger club". Luces neón en algunas salas, paredes decoradas con dagas llamativas de distintos colores y tamaños, fijadas de forma tan fuerte que sería imposible desprender alguna de ellas, sumándose a que seguían igual de filosas, siendo peligrosas incluso, algunas paredes pintadas preciosamente de las mismas y diamantes, en la barra principal yacían varias copas llenas de sustancias de colores neón con dagas dentro como decoración. Era increíblemente llamativo y extravagente, provocando la llegada de clientes nuevos día tras día y así, incrementando las ganancias. Año 2003 —El evento por el aniversario estuvo increíble ayer, sigo sin creer que tanta gente llegara —expresa Jisuk quien demostraba emoción en sus palabras. —Lo sé, amor. Me alegra mucho haber compartido el proceso de esta forma. —admite el hombre aún acostado a su lado. —Deberíamos hac...—una llamada la detiene de seguir con sus palabras. —Déjame ver Jisuk se levanta de la cama y enciende la luz de la habitación, observando el reflejo de su figura desnuda en el gran ventanal del hotel y busca su teléfono dentro de su bolso pero sin intenciones de contestar, hasta que vió algo sorprendida de quien se trataba la llamada. —Es tu esposo, ¿verdad? —pregunta el hombre aún en la cama debido a su reacción. —Mierda —suelta alarmada a nada de explotar. —¡¿Qué mierda hace Wonsu llamándome?! Siquiera le importo—cuestiona indignada viendo como el teléfono sigue sonando. —Puede ser que algo le haya pasado a tu hijo, deberías contestar Jisuk —le sugiere el hombre, ahora levantándose lentamente. —¿Después de haberse roto el brazo en la mañana ahora algo más?, qué se jodan, la verdad—expresa desinteresada y deja el teléfono donde estaba antes, yendo a la cama de nuevo. —No entiendo a mi esposo, Sixx Aquel hombre esbelto, de ojos alargados y misterioso se había vuelto más que en un socio...Ahora también era su amante, el primero que tuvo. A pesar de que lo conoció hace 4 años como un hombre intimidante, que incluso había amenazado con matarla a ella y a su familia con una simpleza alarmante. Ese mismo hombre se había acercado más y más a ella a medida que pasaba el tiempo, demostrando mucho interés por ella y su vida. Jisuk de todas formas siempre lo encontró atractivo pero nunca se animó a hacérselo saber, así que una vez Sixx se lo dijo por su cuenta, herida por la conducta repentinamente diferente de su esposo había empezado a refugiarse en él hacía un tiempo atrás. Pero no todo parecía ser tan fácil y bonito como ella lo creía. La realidad era diferente en las intenciones de quien, al fin y al cabo era un potente criminal con una vida que nadie sería capaz de llevar ni querer. Su amante era uno que sólo hacía su trabajo pero, para su mala suerte, no era cualquier desgraciado...Dicho hombre apodado Sixx era parte de una mafia Zhetta; la mafia que tenía todo Busan bajo su poder y control, junto polícias infiltrados bajo su manga. Una mafia que era una ley en las calles de Busan, una ley fantasma que estaba ahí pero que no se veía a simple vista. Controlaban estratégicamente territorios hasta hacerlos completamente suyos y nuevamente estaban haciendo su trabajo; usar a una frágil persona para su beneficio y desarrollo. Han Jisuk olvidó por completo quién era en realidad Sixx, todo por un romance. La única cosa real y que no era parte de un juego que unía a Sixx y Jisuk era la ambición. Ambos habían sido tragados por la ambición hace mucho tiempo, siendo lo único que manejaba sus vidas, guiándolos a cometer cosas de las que no estarían orgullosos si no estuvieran cegados por aquel pecado. 1999, años antes. —¿Qué más se sabe de la mujer? —pregunta un hombre bastante mayor con una cicatriz bastante visible en la derecha de su labio superior, deformándolo. —Según la información recolectada a lo largo de estos meses, Han Jisuk en la actualidad tiene una vida bastante normal, Park Wonsu es su esposo. Pese que nunca se ha visto en el lugar, trabaja como secretario, y tiene un hijo pequeño, no sabría decirle la edad...De su pasado no se sabe nada a excepción de que el lugar quedó a manos de ella luego de que sus padres murieran, el terreno es su herencia. Planearon hacer más que un pequeño bar pero parece ser una familia que cayó en banca rota, también cabe la posibilidad de que sea hija única «Park Wonsu, ¿eh?», dijo el hombre mayor en su mente. —Sabes lo que quiero que hagas, ¿no? —¿A qué se refiere, Boss? —pregunta Sixx, uno de sus mejores hombres y con uno de los rangos más altos en su organización, si no es que el más alto. —Vas a investigar como sólo tú sabes hacerlo. Necesitamos conocer la relación que tiene con su esposo y si él sabe de su contrato con nosotros. Quisiera conocer a su hijo también —agrega. —Puede que sólo metiéndote con ella conozcamos esa información a más detalle y se que quiere que te la cojas, usa eso a tu favor y saca toda la información posible. Cualquier persona cercana a ella que que vaya a interrumpir nuestro plan la hacemos alejarse en medida de lo posible, si no sede, la tiramos en una bolsa en el jardín de su casa —Empezar esta misma noche. Buen día. Comenzó su nueva misión de conquistar a Han Jisuk llegando al club, el mismo que ya estaba siendo usado un prostibulo incubierto a base de la trata de personas. Cada cierto tiempo específico nuevas mujeres eran llevadas al lugar y ,cuando ellas ya no servían eran desechadas, a mayor y cruel detalle, asesinadas. Así funcionaba ahora lo que provocaría a una velocidad bestial una fortuna para ambas partes. El hombre estaba consiguiendo su objetivo éxitosamente, la mujer había caído rápidamente en su juego y con el tiempo Jisuk confiaba más en él, revelándole una gran cantidad de información a lujo de detalle. Las reuniones con su jefe eran recurrentes ahora, cada vez que tenía información llegaba a su oficina a actualizar con precisión sobre la vida de la mujer. Dicha información nueva constaba les dió el conocimiento de la mala relación que Jisuk tenía con su esposo Park Wonsu, por lo que su cónyuge siquiera tenía idea de lo que la mujer había hecho para conseguir tal repentino éxito con lo que ahora era un más que un bar. Año 2003 Toda la información necesaria tomada de la mujer para confirmar si se debía hacer algo con su esposo ya daba paso a una decisión final. Si bien Park Wonsu no mostraba indicios de querer siquiera saber el motivo del porqué ahora vivía en una mansión gracias a su mujer, ni se encontraba interesado en trabajar en el club. El jefe, con un gran conocimiento previo en casos similares a éste consideró que el hombre sólo era una bomba de tiempo para que hiciera algo al respecto, interrumpiendo el plan en proceso. Aparte se mostraba molesto por el éxito de su esposa lo cual lo hacía peor. En aquel hotel caro se encontraban aún la mujer y su amante, luego de la llamada ésta simplemente volvió a acurrucarse en la cama mientras ambos charlaban de cosas sin importancia. —Deberíamos dormir ya, Jisuk, son las 5 de la mañana—sugirió Sixx. Habían estado ahí desde las 11 p.m del día anterior, luego de salir del club, restándole importancia al hecho de que estaba casi igual de concurrido que el día anterior por su aniversario. Ahora estaban acostumbrados a que fuera así —Tienes razón, no siento el tiempo pasar cuando hablo contigo —contesta dulce la mujer para cambiar su tono repentinamente. —Y deja de llamarme Jisuk tan secamente cuando estamos en la cama —continua, enojada. Jisuk fue la primera en dormirse y el contrario a pesar de tener tanto sueño, había esperado durante horas y perdiendo poco a poco la paciencia que ella cayera dormida para poder irse sin que ella se diese cuenta. Sixx se levantó cuidadosamente de la cama, procurando no respertarla, se vistió y salió tan rápido como pudo del lugar. Ya en su carro tomó su teléfono e hizo una llamada. —¿Tienes las fotos? —pregunta yendo al grano apenas escucha la voz chillona de uno de sus compañeros al otro lado. —Sí, tomé todas las que pude, cuando entraron, cuando cogían... —Perfecto, mandámelas todas. Nos vemos luego —Sixx se despide para, acto seguido colgar. Luego de una hora entra a un lugar vigilado por varios hombres con lentes oscuros y cubrebocas negros, abriendo la ventana para dejar ver su idéntidad, sale del auto y va al ascensor luchando por permanecer despierto aunque fuese habitual para él vivir de esa forma. Duda por un momento en tocar la puerta, quedándose de pie y en silencio frente ella. Iba tarde y su jefe muy posiblemente esté molesto por ello, desde las 3 a.m debió estar ahí, sin embargo, estaba ocupado escuchando las estupideces de la mujer, quien parecía no querer dormirse nunca y luchando por no dejarla inconsciente de un golpe por su desespero. «Maldita estúpida», insulta con enojo en su mente. —¿Olvidas que hay una ventana?, entra —se escucha una voz desde dentro, haciéndolo sentir como un idiota. Dentro, el hombre toma asiento e inmediamente saca su teléfono. —Ya tengo las fotos, Boss. Todo salió bien —Dame el teléfono —demanda frente a él aquel viejo aún más intimidante que su persona. —Bien, toma. Ya tenemos lo primero —¿Lo primero? —pregunta curioso el contrario. —No creías que sólo con esta mierda ibamos a lograr que su esposo la deje ¿O sí? —su jefe le pregunta mientras lo mira seriamente. —Dígame qué más necesita —Tenemos una prueba de infidelidad. Me dijiste que la has visto meterse droga ¿Verdad? —Sixx asiente.—Bien, haz que se drogue con lo que sea. Sé que no puedes tomarle fotos tú entonces dile a quien creas conveniente que lo haga, hasta ella misma y aparte de eso haz lo de siempre, siquiera tendría que decirte lo último La apatía hace a tantas personas poderosas. —Eso lo sé pero, con respecto a lo primero...Ella no suele hacerlo delante de mucha gente, cuida su imagen —Piensa, Sixx. No debe saber que la persona que le va a tomar las fotos está ahí —Sixx sólo permanece en silencio mientras lo mira con desconfianza. —Será sencillo, la estúpida ha demostrado ser muy imprudente miles de veces —Está bien. Lo hace durante reuniones con amigos en el lugar así que tal vez habrá que esperar unos días —Hay tiempo. Ah, otra cosa...Vienes muy seguido, baja la intensidad —Pide con simpleza —Cuando tengas las fotos no vengas otra vez, quiero que mandes a alguien a su mansión y deje las fotos en la entrada, será más emocionante. Obviamente asegúrate que no las vea ella antes Su jefe era un infeliz, uno que disfrutaba del drama.
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