7. Problemas

1599 Palabras
POV BEATRICE Esa noche Charlie nos llevó a su apartamento, yo como siempre me encargué de borrar todo rastro de nosotros, nadie podía saber dónde estábamos, ni donde estuvimos -Esta vez cruzaron la línea.. ¡es que no se en que momento su travesura se salió de control!- grito Charlie sentado en el sofá, frotando su cara con desesperación -No deben preocuparse, yo lo arreglo- respondió Valentina, como si eso fuera así de fácil, cuestión de chasquear los dedos y ya.. -¿Tu lo arreglas? ¿Te volviste loca? ¡Si! debe ser eso ¡¿Y como diablos lo vas a hacer?! esos tipos no quieren dinero ¡Te quieren a ti!- Charlie gritó, estaba perdiendo el control, pero está vez, con toda la razón, Valentina se está arriesgando por nada... -¡Ese es mi mald¡ito problema Charlie! ¡Te dije que yo lo arreglo y así será!- grito Vale -¡Ya no soy una niña! Tu.. tu te fuiste, nos dejaste y no tienes ni puta idea de todo lo que viví.. Ahora por favor, no te metas en mis asuntos- se puso de pie y de dirijó a la salida -¡Y no me sigas!- advirtió, yo no me atreví a intervenir, ya tendría tiempo de hablar con ella, hacíamos esto solo para divertirnos ¿que ha cambiado? parece como si siempre hubiera estado buscando entrar en la red de "padre" pero nosotras no necesitamos eso.. no entiendo nada.. -Pietro, cuida de ella- la voz de Charlie me saco de mis pensamientos, claro que yo me di cuenta que alguien nos seguía, no fue difícil averiguar que era un enviado de.. mi primo... ¡Cómo odio llamarlo así! yo trataba de ignorarlo, tecleando en mi computadora... -¿Quieres un trago?- me congelé, era evidente que esa pregunta iba hacia mi, no hay nadie más aquí -Claro- dije sin voltear a verlo, su voz se escuchaba cansada, preocupada.. si su rostro se ve como su voz, voy a querer acercarme y el me ha dejado claro que no me quiere cerca, lo escuché servir, y luego sus pasos acercandose -Creo que lo mejor sería hablar con mis padres- dijo y puso un vaso frente a mi, yo me preocupé de inmediato -¡No!- le dije -Digo.. podemos ayudarla, yo tengo el dinero, y no tengo que darle explicaciones a nadie por qué está en las bermudas y.. mis padres no saben de el..- confesé ¿pero que más da? confío en el.. -No sé si quiero saber por qué carajos tu tienes dinero en las bermudas Beatrice..- dijo con resignación y bebió su tequila hasta el fondo -Bueno... es que mis habilidades.. son muy solicitadas y... no cobro barato Charlie- le dije nerviosa, sin estar en detalles -Es que no entiendo ¡No entiendo! ¿Cómo es que está pasando esto? y lo peor.. ¡Mis papás ni por enterados! ¡Mis tíos tampoco? ¡¿de que me perdí estando del otro lado del puto mundo?!- arrojó el vaso contra la pared y se hizo añicos, sus ojos estaba rojos por las lágrimas que no pudo contener, mi cuerpo reaccionó, se acercó a el, ya no pensaba, me dolía verlo así, lo tome de la mano y volvimos al sofá, el me siguió sin resistencia, lo abracé y el se dejó abrazar por mi.. -No termino de entender en que está metida Valentina- sollozó y lo comprendo por qué tampoco entiendo un carajo, no dije nada, solo lo abrazaba -Yo te voy a ayudar Charlie, juntos vamos a encontrar la manera de sacarla del agujero en el que está- y entonces levantó el rostro, el verde de sus ojos estaba oscureciendo, lo noté.. me quedé sin aliento, no lo había tenido tan cerca desde que estuvimos en los Hamptons, nuevamente mi cuerpo tomo el control, me subí a horcajadas sobre él, el se quedó tieso literalmente, pero no despegó su mirada de la mia, me acerque, pero lo hice lento por si acaso el me detenía.. no sé exactamente en qué momento ocurrió, solo recuerdo el silencio, ese tipo de silencio que no incomoda, sino que envuelve, estábamos tan cerca que podía sentir su respiración rozando mi piel, tibia, acompasada, mis ojos se perdieron un instante en los suyos, buscando algo que ya sabía que estaba ahí, la misma duda, el mismo deseo, ese miedo dulce que se tiene justo antes de cruzar una línea invisible.. entonces pasó, sus labios tocaron los míos como si pidieran permiso, como si temieran romper algo sagrado, fue lento, torpe al principio, pero tan real que el mundo pareció quedarse quieto, cerré los ojos sin pensarlo, y todo lo demás, el ruido, las luces, el tiempo.. se volvió nada, solo estábamos él y yo, compartiendo ese instante perfecto que no se puede explicar, solo sentir, mis manos se posaron en sus mejillas, las suyas viajaron hacia mi espalda y se deslizaron poco a poco hacia mi trasero, sin cortar el beso fui desabotonando su camisa, la falta de aire nos obligó a separarnos, lo ví por unos segundos mientras respiraba profundo, esperando una señal, algo que me dijera que no era correcto, al no verla me puse de pie, bajo su atenta mirada me quite la blusa, y deslicé mi pantalón hacia el suelo, quedé frente a él en ropa interior, pero sin acercarme, aún esperando que el se arrepintiera, pero lo que hizo fue levantarse y cargarme, yo envolví mis piernas al rededor de su cuerpo, me sostenía por trasero, nos llevo a su habitación y me dejó en la cama mientras el se deshacía del resto de su ropa, cuando quitó el boxer, su polla salto lista para la acción, al ver su tamaño me puse nerviosa, se podría pensar que por la vida que llevo, tengo experiencia, la realidad es que he desaprovechado cada oportunidad de estar con alguien, en el fondo quería que fuera el, lo supe aquella madrugada que lo ví en el elevador, por eso, lo que vino después.. lo soñé por un largo tiempo, volvió a tomar mis labios, pero está vez con deseo, con pasión, mis dedos estaba perdidos entre su cabello, su boca exploraba mi cuello, luego mis senos, yo disfrutaba sus caricias, los nervios se fueron cuando el volvió a besarme, pero volvieron cuando sentía el roce de su polla con mi centro, sabía que iba a doler, pero no importaba, no en ese momento -Eres perfecta- susurro en mi oído, se levantó y ¡Dios mío! jamás voy a olvidar esta imagen.. su cuerpo bien trabajado, brillando por el sudor, de rodillas sobre mi, con semejante herramienta en su mano -Pideme que me detenga y lo hare- dijo con voz ronca, sonreí y negué con la cabeza -¡Diablos Bea!- volvió a besarme, como si al hacerlo las dudas se esfumaran, sentí cuando con una mano guió su punta a mi entrada -hazlo lento- le pedí en un susurro -Es mi primera vez- confesé, excitada y todo se lo dije, el se quedó sin movimiento, sus ojos se posaron en los míos de nuevo -¿Estás segura de esto?- preguntó tiernamente, yo tome sus mejillas y asentí -contigo siempre me siento segura- le dije sonriendo, entonces empezó a entrar, cerré mis ojos por inercia, se detuvo.. -tranquila, no voy a hacerte daño- me dijo y unió nuestros labios, pero con delicadeza, como si temiera romperme, al mismo tiempo entro en mi, una lágrima salió de mis ojos, el se quedó así, sin moverse y sin soltar mis labios por un momento, me fui relajando y el empezó a moverse despacio.. entraba y salía de mi lentamente, sin dejar de verme a los ojos -¡AH!- no pude evitarlo, gemí por qué ahora estaba sintiendose realmente bien, ya no sentía dolor sino placer, tomo mis manos con una sola y las puso sobre mi cabeza, aceleró sus movimientos cada vez más -¡AH Ch..arlie!- -Estas mald¡tamente estrecha ¡joder!- gruñó mientras me embestía ahora más duro, más profundo, y después.. después fue como una ola que no ví venir, me quebró la respiración, me doblo el cuerpo, no pude contener un gemido gutural, todo se tensó, mis músculos, mis manos, incluso mis pensamientos, y luego un latigazo caliente desde el centro de mi cuerpo hacia todos lados -Diablos Bea ¡Me vas a matar!- soltó mis manos y tomo mis caderas para empujar una o dos veces más -Ah, si- jadeó y sentí su escencia dentro de mi, sentí como mi cuerpo se arqueaba por sí solo sin que yo pudiera controlarlo el placer me atravesó como una oleada caliente tan intenso que por un segundo dejé de escuchar todo, cuando mi cuerpo empezó a calmarse abrir los ojos lentamente, él ya me estaba mirando con esa forma suya de hacerlo como si yo fuera algo frágil y valioso al mismo tiempo, no dijo nada solo me acarició la mejilla con su mano despacito, como si no quisiera romper el silencio que nos envolvía.. en su mirada no había urgencia, ni deseo todavía encendido, sino algo más profundo.. cálma, ternura, me sentí segura, como si en sus brazos el mundo pudiera detenerse un rato y eso más que el placer, más que todo lo anterior, fue lo que me hizo cerrar los ojos y sonreír.. me quedé dormida así, entre sus brazos con una sonrisa surcando mi rostro, el me abrazó desde atras.. fue una noche que no pintaba para nada bien, y terminó siendo perfecta..
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