La semana parecía avanzar rápidamente, cada día faltaba menos para el cumpleaños de Lucile y la emoción de la pequeña parecía vibrar en el ambiente. La noche previa, mientras su padre la preparaba para dormir, buscó sacarle información sobre el obsequio que su niñera le había comprado. Tras no obtener nada, finalmente se recostó en su cama a escuchar el cuento que su padre le contaba, sin tardar en caer rendida. Mientras Lucien se encaminaba hacia su habitación, percibió movimiento a la distancia y apenas pudo vislumbrar la figura de la niñera desapareciendo en una esquina. Curioso, decidió seguirla. A pocos pasos de la cocina, percibió un aroma dulce y chocolatoso. Cuando cruzó la puerta, el calor del horno lo envolvió. Se encontró a la joven con su cabello recogido en una trenza mient

