XVI

1314 Palabras

La tensión y las miradas desafiantes tras aquél encuentro en la biblioteca quedaron atrás momentos más tarde, mientras el cielo comenzaba a oscurecerse sobre Coldbourne. Emmeline se encontraba en la cocina conversando con la señora Elena, mientras ésta terminaba la cena. Lucile estaba entretenida peinando una de sus muñecas. —En parte es mi culpa —dijo la señora Elena mientras revisaba la carne que estaba terminando de hornear—. Debí haberte avisado que las flores, sobre todo las rosas, están prohibidas en la mansión. La mujer se movía por la cocina mientras Emmeline la escuchaba atenta. —Hace tiempo no crece nada en el jardín —comentó con cierta confusión en la mirada—. Y puedo jurar que personalmente me encargué de que no quedaran rosas en la propiedad —se vió pensativa un instante

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