Capítulo 6

1131 Palabras
*Narra Angelo* DOS AÑOS MÁS TARDE ── ¡Adelante! La señora Charlotte abrió la puerta de mi oficina y entró. Es una señora encantadora y es con la única que tengo pláticas en la empresa. Lleva trabajando como mi secretaria muchos años. ── recogí todas mi cosas. Me recosté en el asiento. ── Charlotte, por favor no me abandone -juntes mis manos en forma de súplica.- usted es la única que trabaja como me gusta, me entiende y siempre va adelantanda a lo que le voy a pedir. ── señor, yo tampoco quiero irme, pero me toca jubilarme. Además, mi marido y yo queremos viajar a algunos países. ── ¿quién ocupará su puesto? ── ya me he encargado de eso, mañana entrará la nueva secretaria. ── de acuerdo -resoplé y cogí mi chequera.- ── ha sido un placer trabajar para usted durante estos años. ── para mí ha sido un placer tenerla como secretaria, aunque más bien parecía mi mamá con tanto regaño. Ella se rió. Sonreí. Es a la única que le he permitido tomarse esos atrevimientos conmigo. Al principio nos llevábamos mal, porque ella se negaba a trabajar cuando yo le hablaba mal, cosa que agradezco que hiciera, porque eso me hizo darme cuenta de cómo le hablaba. Ha sido a la primera que le he pedido perdón, desde entonces, tenemos una relación como si fuéramos madre e hijo. ── ya sabe que no me gusta que se pase de tragos, menos si va a conducir, así que espero no enterarme de que se pone a beber de más. ── no lo haré. Me paré y me acerqué a ella. ── esto es para usted -miró el cheque y abrió los ojos como platos.- ── yo no puedo aceptarlo. ── ¿por qué no? es un regalo de mi parte para que disfrute de los viajes que hará con su marido. ── no, usted me ha pagado muy bien todos estos años, tenemos dinero ahorrado. ── yo tengo mucho dinero, no me voy a quedar pobre -le sonreí.- ── igualmente no lo aceptaré. ── vale, pero quiero que sepa que ha roto mi corazón. Ella acarició mi mejilla con una sonrisa. ── espero que algún día puedas ser feliz, Angelo. ── vamos, te acompaño al ascensor -dije pasando de lo que dijo. Ella suspiró. Cuando pasé mi brazo por su espalda, metí el cheque en el bolsillo de su chaqueta.- Al salir de mi oficina, se acercó a la que era su mesa de trabajo. ── yo te ayudo -cogí su caja. Ella iba caminando delante mientras se iba despidiendo de las personas que veía por los pasillos. Al llegar al ascensor, tocó el botón.- ¡eh! -el chico me miró.- ven aquí. Se acercó a mí con cara de miedo. ── la acompañas hasta su coche -le di la caja de Charlotte.- ── muy bien señor. Acaricié la mejilla de Charlotte. ── gracias por todo. ── gracias a usted, señor. Lo estaré llamando. Y sin más me abrazó. Yo me quedé quieto. ── es la despedida -dijo ella. Suspiré y la abracé.- Cuando nos separamos, entró al ascensor y se despidió con la mano. Al girarme, me encontré con algunos trabajadores mirándome muy atentamente sorprendidos. ── ¡¿qué miran?! ¡a trabajar! Fuí a oficina y cerré la puerta. Nada más entrar, me serví un whisky, rompiendo lo que le había dicho a Charlotte. Me fuí tarde a casa. Al llegar, cené y me fuí directo a la ducha. Con el agua fría se me pasó el mareo que sentía por las copas que me bebí. Me dejé caer en la cama. Después de muchas vueltas logré quedarme dormido. Al día siguiente, al llegar a la empresa, no ví a mi nueva secretaria sentada en su mesa. Entré a mi oficina. Después de acomodar algunas cosas empecé a revisar varios correos. ── ¡pase! -grité cuando tocaron.- ── buenos días señor, me llamo Scarlett Scott y soy su nueva secretaria. Dejé de mirar el ordenador y miré mi reloj para luego mirarla a ella. ── si vuelve a llegar tarde quedará despedida. ── solo han sido cinco minutos. ── con más razón, cinco minutos es mucho para mí, incluso un minuto puede afectarme en una reunión. Además, yo a usted no tengo que explicarle nada, su trabajo es decirme todo lo que tengo que hacer en el día, organizar mis reuniones y hacer todo lo yo que yo le diga. ── como si fuera su simisa, vamos. ── ¿disculpe? -fruncí el ceño molesto y me paré.- creo que usted no sabe cuál es el trabajo de una secretaria -me acerqué a ella.- vuelve a hablarme así y puede recoger sus cosas. Ya lleva dos faltas -terminé delante suyo. Tuve que agachar un poco la cabeza para verla.- ¿va a cometer una más o se pondrá a trabajar? Nos quedamos mirando seriamente. La ingrata en ningún momento me apartó la mirada, es la única que lo ha hecho a parte de Charlotte. Todos en la empresa me tienen miedo. ── ¿entonces? -insistí.- Aclaró su garganta y miró la agenda para luego empezar a leer todo lo que tenía para ese día. Mientras la escuchaba, regresé a mi silla. ── eso es todo -dijo al final.- ── bien, puede marcharse. Al rato tocaron la puerta otra vez, era ella. Se acercó y dejó un café en mi mesa. ── la señora Charlotte me dijo como le gusta y que toma uno todas las mañanas. Con permiso. Cuando salió miré el café. ── al menos ha hecho algo bien -rodé los ojos.- Me acompañó a dos reuniones y luego regresé a mi oficina. La llamé por el teléfono al rato. ── necesito ayuda con estos papeles, siéntese. ── iba a comer señor. ── me da igual, siéntese. Resopló y se acercó. ── ¿tiene algún problema? ── no señor. ── eso pensaba. Necesito que me diga si ve mi nombre en alguno de estos papeles y mi firma. ── estos son muchos papeles. ── lo sé, por eso necesito su ayuda. Usted mirará esa parte y yo esta. Estuvimos en silencio varios minutos mientras leíamos los papeles. ── ¿por qué hacemos esto? ── tenía un socio que ha jugado sucio. Usaba la empresa para blanquear sus trapicheos, muchas veces le firmé cosas sin leerlas, si me ha mencionado en alguno de sus trapicheos, toda mi fortuna y las empresas que tengo correrán peligro. Quiero saber si me ha mencionado en alguna parte antes de que venga asuntos internos. ── ¿cuándo vienen? ── mañana. ── ¡¿mañana?! no dará tiempo. ── claro que dará tiempo. Puede ir subrayando las líneas para asegurarse de que las va leyendo todas. Cogió un bolígrafo de mi mesa.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR