*Narra Angelo*
Al entrar en casa me puse a buscar a Joana. Después de buscarla por todas partes me dejé caer en el sofá.
── ¡Margaret!
── ¿sí, señor?
── ¿Joana no ha regresado?
── no señor.
── de acuerdo. Prepárame algo de comer, por favor.
── enseguida señor.
Después de comer me serví un trago y fui hacia la habitación. Me desnudé y me puse un bañador. Cogí el albornoz y salí.
Una vez en el patio, dejé la bebida en una mesa y lancé el albornoz a una tumbona. Estiré un poco y luego me lancé al agua.
Se suponía que nadar me relajaría, pero que va. Seguía igual.
Cuando vi a Joana a través de los enormes ventanales de cristal, salí del agua. Me puse el albornoz y entré.
── ¿dónde estabas?
Me miró.
── ¿qué te importa? -sus ojos estaban levemente hinchados y rojos. La seguí hasta la habitación.-
── Joana -me interrumpió.-
── si vas a abrir la boca para cagarla aún más, mejor no la abras. Aunque creo que ya es imposible que la cagues más.
Fruncí el ceño cuando empezó a coger de su ropa y a lanzarla a la cama.
── ¿qué haces?
── no voy a quedarme aquí para que sigas lastimándome con tus comentarios y despreciando a la niña. Ya tengo bastante con todo esto.
La tomé de la mano y la giré hacia mí. Nos quedamos mirando en silencio.
── yo -me interrumpió cuando me decidí a hablar por fin.-
── yo solo quería que me apoyaras y me dijeras que todo estará bien aunque luego no sea así -sus ojos se llenaron de lágrimas.- tú no eres el hombre del que estoy enamorada. Quiero que regrese mi Angelo de antes, no este hombre que tengo delante que es un insensible de mierda. No me lo espe...-no la dejé acabar y la abracé. Se resistió un poco y luego aceptó el abrazo.- ¿por qué eres así? ¿por qué me haces daño de esta forma?
── lo siento Joana, perdóname. Es que pensar en que puedo perderte me pone así.
── piensa en la niña también, por favor, no solo en mí.
Cerré los ojos. Esta vez no diría nada malo de esa niña, no por el momento.
Besé su cabeza y bajé y subí mi mano por su espalda.
── perdóname. No te vayas, te prometo que estará contigo en todo momento y no te haré más daño.
Se separó un poco de mí y me miró.
── ¿me lo prometes? -hice una pequeña sonrisa mientras con mis pulgares limpiaba sus mejillas.-
── te lo prometo -apoyé mi frente en la suya.- te amo.
── yo también te amo.
Me acerqué para besarla.
── quiero que me ayudes a arreglar la habitación para la niña.
Me detuve y la miré a los ojos. No podía volver a cagarla. Aunque no quisiera hacerlo no podía decirle que no.
── está bien.
── bien -dijo sonriendo.-
Los siguientes días entre los dos nos pusimos a decorar la habitación de la dichosa niña. Joana lo estaba grabando todo. En algunos momentos se me olvidaba todo por completo y lo pasaba bien, ambos reíamos y nos gastábamos bromas.
Pero lo pasaba mal cuando me acordaba de lo que viviríamos el día de la operación. Obviamente no la dejaba verme mal para no preocuparla. Quería que estuviera tranquila y feliz.
── ¡adelante! -grité cuando tocaron la puerta de mi despacho. Estaba trabajando desde casa para estar más tiempo con Joana. Ella abrió la puerta, rodé los ojos con una pequeña sonrisa cuando la ví grabándome con la cámara mientras se acercaba. Yo volví a mirar el ordenador.-
── ¿ves esto Alessia? tu padre es un obsesivo con el trabajo, si quieres que te dedique tiempo, tienes que obligarlo a que deje de trabajar un rato. Es un hombre millonario, por un par de horas sin trabajar no se quedará pobre.
La miré serio.
── ¿qué? -preguntó sonriendo.-
── no me gusta que hables como si no estarás.
Puso la cámara hacia ella y sonrió.
── princesa, yo he aceptado la situación, pero papi aún no, le cuesta un poquito. El doctor dice que todo estará bien, pero nada es seguro. Por eso hablo así. Quiero que sepas que eres lo mejor que me ha pasado en la vida, Alessia -su voz se entrecortó un poco.- te pido que perdones a tu padre si algunas veces llega a decirte cosas que no debería, es solo que...
Empezó a llorar.
── ven aquí, princesa.
Se sentó en mis piernas y la abracé. Estuvimos un momento en silencio.
── es un hombre muy cariñoso -rodé los ojos y me separé. Se estaba grabando.- aveces es muy duro pero te prometo que es muy cariñoso.
── princesa, apaga eso.
Se apoyó en mí y enfocó la cámara hacia nosotros.
── te queremos princesa -dijo sonriendo y luego apagó la cámara.- quiero pizza.
Fruncí el ceño.
── ¿pizza?
── sí, una que sea solo de queso, otra con beacon y una de carne.
── ¿te vas a comer todo eso?
── yo sola no, tú la comerás conmigo.
── Joana -me interrumpió.-
── por favor -hizo pucheros. Suspiré.-
── de acuerdo. Dile a Margaret que las pida, termino de ver estos papeles y estaré contigo.
── bien -pasó su brazo por mi cuello y acarició mi nuca.- Angelo, prométeme que la querrás y la cuidarás.
Nos quedamos mirando.
── te lo prometo.
Sonrió y me besó. Pasé la mano a su nuca y enterré mis dedos en su pelo.
Le había mentido. Cosa que que nos habíamos prometido que no haríamos entre nosotros.
── estaré en el salón -habló cerca de mi boca.- no tardes.
── en unos minutos voy.
── vale.
Cuando salió, me recosté en mi silla y suspiré. Jugué con el anillo de boda que se encontraba en mi dedo anular. Lo miré.
Eso me hizo viajar al momento en que le pedí que nos casáramos. Fué muy gracioso y...vergonzoso para ambos.
Habíamos ido a un restaurante, yo lo tenía todo planeado. Pedí que pusieran el anillo en un trozo de tarta.
Ella la estuvo comiendo normal, yo sudaba frío por los nervios, pues no sabía en qué momento encontraría el anillo.
Le presté mucha atención cuando de su boca salió un oh. Seguido de esto cogió el anillo y me miró para soltar lo siguiente:
── debe habérsele caído al cocinero dentro de la masa y no se habrá dado cuenta, iré a devolvérselo.
En ese momento quise explotar de la risa. La inocencia de Joana me enamoró aún más de ella.
Me paré de la silla cuando ella se había alejado y dije lo siguiente:
── Joana -cuando se giró a verme, me vió apoyado en una rodilla.- el anillo es tuyo, princesa -sus preciosos ojos azules se iluminaron.- ¿quieres casarte conmigo?
Se acercó corriendo y se lanzó sobre mí tumbándome en el suelo. Ambos sonreímos cuando escuchamos a todo el mundo aplaudir.
Acaricié el anillo de mi dedo.
── nunca olvidaré ese día -susurré y me puse de pié. Salí y fuí al salón. Joana estaba sentada en el sofá viendo la televisión. Me senté a su lado, cogí su cara con ambas manos y la besé. Sonrió en medio del beso. Llevó la mano a mi nuca haciendo presión para profundizar el beso.
Nos separamos por falta de oxígeno.-
── ¿y esto? -preguntó sonriendo.-
── te amo -acaricié su mejilla, sonrió más.-