Un nuevo día donde la rutina de la semana es la misma, Valeria despierta, revisa lo que tendrá a primera hora, teniendo claro que no hay reuniones en la mañana, se dirige al baño, luego de una ducha reconfortante, sale a elegir su atuendo, un conjunto ejecutivo de pantalón pegado al cuerpo y una blusa blanca de tiros, toma su chaqueta y se lo coloca, toma sus accesorios haciendo el complemento perfecto, mira el reloj ajustándoselo a su muñeca, ya es la hora del desayuno, baja al comedor y se encuentra con a su padre leyendo el periódico.
—Buenos días. — Responde animada.
—Esta tarde tengo un encuentro con posibles inversionistas, te quiero al frente de la reunión explicándoles los nuevos proyectos que realizaremos, necesitamos expandirnos más y ellos serán la conexión para ello. — Contesta autoritario
—Allá estaré. — Menciona con seriedad Valeria tomando de su jugo de naranja.
Gerardo se une a la mesa, comen y cada quien se va a sus respectivas actividades. Valeria llega a la empresa sube en el ascensor con su mirada fija en su camino, pasa por el lado de su secretaria, le da los buenos días, toma asiento en su escritorio y se sumerge entre papeles sin darse cuenta de las horas. De la nada irrumpen en su oficina, frunce el ceño y mira hacia la entrada.
—Temprano te dejé un mensaje y no me respondiste, por lo que tuve que venir yo misma a raptarte para almorzar. — Llega con una sonrisa por su logro.
La secretaria llega detrás de ella, con una cara de incomodidad.
—Disculpe señorita, su amiga entro y no me dejó anunciarla — Menciona apresuradamente su asistente.
—Tranquila Andrea puedes regresar a tus labores, cierra la puerta cuando salgas. — Dice fijando su mirada en su amiga, que se sienta en su silla con cara de inocente. — Sabes que no puedes entrar en mi oficina de esa manera, si estoy en una reunión o peor aún con mi padre sabes qué ocurriría un caos y esta demás decir que las cosas con él no son las mejores.
—Si lo sé, lo siento, no volverá a suceder, pero me habías dicho que hablaríamos y aquí estoy, no tengo culpa que te hundas en papeles y te olvides del mundo. — Comenta encogiéndose en su asiento. — Comamos en un buen restaurante, muero de hambre y me dices que fue lo que pasó con el guapo rubio que te acaparó gran parte de la noche en las vegas.
—Ok, vamos— Murmura soltando un suspiro, cierra su computadora, caminando a la salida.
Se despide de su asistente, camina hacia el ascensor, bajan al estacionamiento, enciende su auto y salen rumbo al restaurante favorito de Natasha.
Llegan al restaurante, pide una mesa un poco apartada en la terraza, el anfitrión las lleva a su mesa, y se va, llegando un mesero a ellas.
—Sean bienvenidas, aquí tienen el menú, ¿Qué desean pedir?
Valeria visualiza el menú mientras Natasha se lo devuelve al mesero.
—Para mí Cobb Salad con una copa de vino Mar de Frades Albariño.
—Para mí lo mismo, por favor. — Entrega el menú al mesero quien se retira, vuelve su vista a su amiga.
—Ahora sí, cuéntame ¿cómo estuvo tu noche? — Pregunta con picardía enarcando la ceja derecha de manera insinuante.
—Estuvo fenomenal, todavía no me creo que estuve con él, que me hizo sentir en cada parte de mi cuerpo, sus besos, caricias, él me hizo sentir la mujer más afortunada en sus brazos. — Comenta suspirando con solo recordar.
—Entonces ¿Por qué saliste corriendo sí estuvo tan increíble? — Cuestiona a lo que Valeria se pone seria.
—Porque mi vida es muy complicada, mi prioridad es mi hermano y no puedo tener distracciones, antes que las cosas se hicieran más grandes preferí salir huyendo. Estoy bien como estoy, no necesito más. — Contesta convencida de haber tomado la mejor decisión.
—No puedes durar toda la vida cerrándote a tener una relación por lo que tu padre pueda hacer, eres una mujer hecha y derecha, no digo que ese hombre sea el amor de tu vida, pero no dejes escapar el amor porque tu padre pueda intervenir, eres joven, mereces ser feliz.
—Lo sé, Cuando Gerardo cumpla la mayoría de edad nos iremos de aquí, por ahora no puedo hacer más. — Informa derrotada.
Llegan sus pedidos y comienzan a comer, siguen hablando de otros temas y que las demás chicas por compromisos no pudieron compartir almuerzo, pero que pronto se organizaran para ir al club un fin de semana. Valeria regresa a su oficina, buscando los papeles de los nuevos proyectos donde aparecen las proyecciones, su padre entra por la puerta de su oficina.
—Vamos, nos están esperando en la sala de juntas. — Índica frío.
Valeria lo mira sin expresión alguna, toma las carpetas con copias que sacó para los futuros inversionistas y camina detrás de su padre. Él entra a la sala de juntas con su pecho en alto y ella se mantiene a su lado dándole indicaciones a la asistente de entregar las carpetas a los presentes y que los presentes tengan hidratación y aperitivos en todo momento.
—Bienvenidos a Industrias Lombardi, mi hija y mano derecha Valeria Lombardi, dará todos los detalles de los proyectos que quiero formemos parte, ¡comencemos! — Termina la presentación y se dirige a su asiento.
Valeria da indicaciones para encender el Proyector y dar inicio.
—Buenas tardes, caballeros, como sabrán nuestra compañía es una de la más importante del mercado en la ciudad, encargándonos de absorber pequeñas empresas que tras una mala administración han caído en banca rota, en esta oportunidad tenemos tres potenciales empresas en la mira, pueden ir viendo la información que tienen en sus carpetas. — Indica señalando la mesa mientras todos prestan atención.
—Es una excelente oportunidad, estas tres empresas tienen una ubicación privilegiada y espacio suficiente para expandir sus instalaciones. Con realizar cambios que optimicen su producción en poco tiempo se podrá tener de retorno de la inversión y comenzar a obtener ganancias. Una empresa complementa a la otra por lo que es necesario hacer una inversión en conjunto. — Expone continuando con su explicación.
La reunión se prolonga por un rato más, todos los inversionistas quedan interesados en el plan de trabajo y les satisface ser tomados en cuenta para este proyecto que les dejará buenos dividendos. Termina la reunión, cada socio se levanta, Valeria y Augusto se despiden en la puerta, al salir se voltea a su hija en completa frialdad.
—Los inversionistas quedaron interesados en el proyecto, apresura las remodelaciones, deben comenzar lo antes posible, encárgate también del mobiliario y ocupa uno de nuestros galpones, quiero todo listo de solo instalar los equipos para comenzar a operar.
—Como órdenes. — Dice Valeria sin más.
Valeria regresa a la oficina, deja todos los informes, toma su cartera y sale de las instalaciones de la empresa, entra en su auto y arranca, en el trayecto, vislumbra un mirador y decide estacionar, poco a poco baja la velocidad hasta quedar bien estacionada, baja y se acerca a la orilla, las luces de la ciudad alumbran su rostro, extiende sus brazos mientras respira profundo, la brisa golpea su rostro brindándole paz. La armonía que siente a su alrededor la relaja, piensa en su hermano, en que debe esperar dos años para ser libres, lejos de su padre Y los infinitos planes a futuro, será feliz, en algún momento lo será, siente que el destino tiene grandes cosas para ella, no hay nada que no pueda lograr y está dispuesta a demostrarlo.
—Solo un poco más Valeria, un poco más y el destino te pondrá en el lugar que mereces.
**
* Dos meses después *
Sus labios recorren un camino de besos desde su oreja hacia su cuello la hacen suspirar, delicadas caricias, la hacen olvidar quien es ella, solamente puede sentir su toque y esa electricidad que quema cada terminación de su cuerpo, sigue bajando a sus pechos deleitándose con ellos, Valeria no podía lograr comprender como esto nunca lo hizo alguno de sus ex, es que era algo de otro mundo o este hombre es de otro planeta, sigue bajando posándose en su vientre haciéndola ansiar tanto el toque sutil de su lengua con su piel.
La puerta es tocada y Valeria vuelve a la realidad de su oficina, solamente quería relajarse un poco y a sus pensamientos viene el hombre que no sale de su cabeza.
—Adelante. — Indica que pasen, se acomoda en su silla.
—Señorita Lombardi su padre la mando a llamar a su oficina lo antes posible. — Notifica su secretaria en tono pausado, su trabajo profesional como siempre, no se puede quejar cumple con su trabajo, pero sabe que a la final únicamente le es fiel a su padre.
—Gracias Andrea indícale a su secretaria que iré enseguida, recogeré los papeles que debo entregarle. — Contesta fijando su mirada en su secretaria mientras sale de la oficina.
Valeria se encarga de recoger rápidamente las carpetas con los informes que preparo, sabe que no puede hacer esperar a su papá es una piedra en el trasero con la impuntualidad. Ya cerca de la oficina respira profundo y trata de relajarse, odia tener que conversar con él, pero ni modo por los momentos no tiene otra opción, toca la puerta y espera hasta que dice adelante.
—Buenos días, papá, acaban de notificarme tu llamado, aquí estoy para conversar sobre la opción de invertir en la empresa de textiles Crystal Textil Company quienes. — Augusto Lombardi la interrumpe, la mira y analiza.
—Detente un momento, he notado que andas distraída, te quiero aquí, con los ojos puestos en la empresa te puse como mi mano derecha porque así me dio la gana, no porque te lo merezcas, la mujer es para estar en la casa cuidando de los hijos y en cuanto te cases eso es lo que sucederá, mientras sigas aquí haz las cosas bien, ayer debía tener este informe en mis manos, no hoy y tener que buscarte para que hagas tu trabajo.— Suelta, ella no presta atención, cada vez se notan en su piel clara, las arrugas de la amargura e infelicidad, la evidencia del hombre que no quiere nada bueno a su alrededor, solo oscuridad.
Valeria respira profundo con su mirada en un punto fijo, recuerda que trabaja duro para demostrarle a su padre que las mujeres no son un simple trofeo y brindarle todo lo que pueda a su hermano, sabe el padre que tiene y que no cambiara, tiene que mantenerse enfocada y tranquila todo es por su hermano, para que él tenga una vida diferente a la que ella tiene.
—Puedes continuar sé breve, tengo otras reuniones que atender. — Habla de manera déspota como si con quien habla es un ser insignificante.
—Bien, esta empresa tiene todas las ventajas y las instalaciones competentes para levantarse rápidamente, solamente se necesita una buena inversión que se podrá recuperar rápidamente si sigue. — Valeria continúa hablando sobre los diferentes beneficios que podrá obtener si compra la empresa y las mejoras que podrán hacerle para sacar su máximo potencial. Valeria es muy hábil en lo que hace y gracias a ella es que la empresa sigue dando lo máximo sobre sus competidores, aunque su padre no lo quiera aceptar y la tenga metida en una oficina al final del pasillo.
Después de una hora y evaluar todos los aspectos a considerar Augusto Lombardi autoriza hacer la adquisición de la empresa que le traerá muchas ganancias. Valeria recuerda que debe decirle a su padre sobre la salida que tiene con su hermano aprovechando que lo tiene en frente y se ve más relajado que cuando ingreso por esa puerta.
—Papá antes de irme, quiero recordarte que este sábado iré con mi hermano al parque de diversiones como todos los meses, para que no digas después que nos escapamos sin tu autorización. — Su padre tenso la mandíbula ante el atrevimiento de su hija, ella no podía cuestionar su palabra.
—Yo puedo decir lo que quiera, limítate a notificar tus movimientos y si no te gusta sabes que puedes irte, pero te olvidas que tienes un hermano y de la herencia de tu madre… — Habla alterado señalándola con el dedo. — Con respecto a la salida con tu hermano puedes ir, no hay problema con ello.
Valeria suelta un suspiro y solo asiente, hablar con este hombre cada día se le hace más difícil, pero ni modo, se devuelve a su oficina para seguir con el papeleo que le corresponde a la nueva adquisición de su padre.