Derek está tan acostumbrado a ser perseguido por sus esposas y al mismo tiempo tener aventuras, que no se da cuenta de que en realidad no está bien.
Por supuesto que los soldados se alejaron, no demasiado, sino lo suficientemente como para no escuchar nuestra conversación.
Ellos estaban haciendo una especie de círculo alrededor del perímetro, manteniendo el carruaje protegido, ya que Derek me obligó a subirme.
Ambos estábamos sentados uno frente al otro en un completo silencio, puesto a que él estaba esperando a que fuera yo quién le dijera lo que ocurría.
No sé qué esperaba oír exactamente, en realidad yo no estaba actuando diferente a cómo solía comportarme con él.
Por supuesto que me refiero al comportamiento que tenía antes de sobrepasar las cosas con él, puesto a que, en realidad, mi error comenzó el día de su cumpleaños.
No debimos acostarnos, ni siquiera debimos hacer lo que vino después. Es obvio que no puedo negar que el tiempo que pasamos juntos de ese modo, si lo disfruté y no hablo sólo del sexo, sino que me refiero también a esos momentos que parecían especiales en medio de la cita.
Yo sé que no debo sentirme celoso, algo que, de paso, no voy a confesar, no puedo decirle que en realidad estoy celoso porque sus guardias me dijeron que estaba con una de sus esposas.
Quizás por eso me detenía cuándo trataba de calentar la situación cada que los besos se sobrepasaban. Hasta ahora no había pensado en eso, pero ¿qué tal si me detenía porque antes había estado con sus esposas?
Además, puede que, ni siquiera le guste de ese modo, puesto a que nuestra primera vez fue bajo los efectos del alcohol...
Mierda... ahora me siento triste, incluso logro sentir una extraña sensación de tristeza que me hace bajar la cabeza.
Sé que no debo hacer mis propias especulaciones, pero tiene bastante lógica para mí...
–Harry– me nombró.
–¿Qué? –pregunté mirando en dirección al suelo del carruaje, específicamente, a nuestros pies.
–¿No dirás nada? –insistió.
–No tengo nada que decir, Derek– respondí levantando la mirada, aunque no podía centrarla en sus ojos, ya que creía que él se podría dar cuenta de que estaba dolido– no estoy enfadado– repetí con cansancio.
Él me miró atentamente, permaneciendo un largo instante en silencio hasta que dejó escapar un pesado suspiro que me avisaba que por fin se había rendido.
–Llevarás a varios de mis hombres, no dejaré que vayas tan desprotegido– anunció.
–Está bien– dije abriendo la puerta de su carruaje.
–Te llevarás mi carruaje– añadió.
–No lo...
–No pregunté– me interrumpió.
–Bien– dije bajándome del carruaje, dándole aviso a los guardias para que se acercaran, incluso para poner mis cosas en el carruaje.
Sé que estaré más cómodo, aunque igualmente no me lo quería llevar, ¿qué tal si nos atacan y lo destruyen? No quisiera devolverlo estropeado, aun cuando sé que puedo devolverlo.
–Ten un buen viaje– me dijo viéndome atentamente, casi con angustia.
–No me iré para siempre, Derek, aún quiero pasar tiempo con Martín – le aseguré– además si se retrasa mi regreso enviaré cartas para mantenerme informado sobre el pequeño.
–¿Sólo esperas regresar por él? –preguntó casi en un murmullo.
–Sí– respondí fingiendo que era verdad, a lo que él dejó escapar un bufido un tanto decepcionado, despidiéndose por fin.
Alrededor de 30 hombres me acompañan esta vez, sin embargo, por fin puedo retomar mi viaje, sintiéndome en el trayecto, triste.
No puedo tener sentimientos románticos por Derek, sé que no saldrán bien.
Si tengo suerte, durante el tiempo que estemos lejos, podré superar aquello que tuvimos y aprender a ver lo nuestro como un error.
Fue una tontería de borrachos, nada más...
.....
Cuando llegué a mi castillo, fui informado sobre todos los altercados que había, donde más rápido de lo que esperaba, encontré una solución.
Me tardé 15 días en encontrar al culpable que mantenían a los integrantes del castillo tan nerviosos.
Había un espía, estaban robando información importante que se le estaba entregando a otro rey, quienes para variar atacó uno de nuestros pueblos.
Por suerte, todo se solucionó, puesto a que devolvimos el golpe y ejecutamos al traidor, sin embargo, aún cuándo hoy es el día 20, no consigo regresar.
Mi madre no ha dejado de presentarme a diversas mujeres, retomando con su estresante búsqueda de esposa.
Claro que, a diferencia de antes, las acepto con la esperanza de encontrar a una persona de la cual si pueda enamorarme.
Recuerdo que Tyler me aseguró que el amor no es algo que se busca, él dijo que llegaba solo, sin embargo, no he tenido demasiada suerte en ese ámbito.
Supongo que lo mejor es buscarlo y simplemente elegir a la mejor, aun cuando no estoy enamorado.
Mi madre mencionó que el amor es algo que llega después, así que... sí, creo que, para detener las molestas presiones por parte de mis padres, me casaré.
–Príncipe, le ha llegado una carta– me anunció el mayordomo mientras estaba tomando el té en el jardín.
–Gracias– dije queriendo ver de dónde provenía, sonriendo casi al instante tras ver que era una carta de Martín.
"Hola. No sé si estarás ocupado, pero Martín ha sido lo suficientemente insistente como para obligarme a escribirte.
Él quiere decirte que te extraña, incluso desea hablarte sobre sus nuevas clases, donde ha aprendido a escribir su nombre y lo siguiente que, de ante mano, me disculpo por lo horrible que es su letra"
Yo no pude evitar reír, puesto a que, en efecto, era horrible, aunque me llenaba de felicidad leer con cierta dificultad "Papi, te amo" acompañando sus palabras de un dibujo donde estaba Derek, él y yo, dentro de un corazón.
Cerca del corazón, Derek hizo una línea donde escribió "Si lo miras con los ojos entrecerrados, el dibujo es digno de un artista"
Era el dibujo de un niño, no era algo espectacular, aunque me llenaba de orgullo y felicidad.
Como dentro del papel había bastante espacio en blanco, pensé que la carta terminaría allí, sin embargo, cuándo la giré, leí un "Seguramente cuando leas esto, estaremos por llegar a tu castillo, avísale a tus padres"