Capítulo 21: Juntos

2038 Palabras
Maldita tensión, quiero besarlo y sentir aquella maravillosa sensación de calidez que me envuelve cuando lo hacemos. Quizás, si los besos no fuesen tan espectaculares, no me sentiría con tantas ganas de besarlo. Quiero ser firme frente a mi decisión, no quiero seguir sobrepasando nuestras acciones, ni tampoco quiero ser una segunda opción, aunque en realidad, esto es un decir, ya que, si sumara todas las esposas que ha tenido Derek, yo sería su quinta opción. Seguramente con todas es igual, su romanticismo dura hasta que aparece alguien nuevo, o hasta que consigue lo que desea. No entiendo qué busca de mí, hasta ahora le he dado todo mi cuerpo, ¿Qué más quiere? Se supone que con eso debería perder el interés, pero parece ser que su interés aumenta con cada noche lujuriosa que pasamos juntos. –Déjame salir...– susurré observando atentamente sus labios. –No hasta que me beses...– susurró. –Muy bien...– dije inclinándome, deseando terminar esto de una vez por todas. –Pero...– dijo poniendo su dedo índice sobre mis labios– si me besas, tú y yo estaremos juntos. Cielos... mi corazón dio un brinco cuando lo oí. Estar juntos, Derek quiere volverme oficialmente su pareja y no puedo negar que me hace feliz saber sobre esto, pero lastimosamente seré considerado su amante. Casarme no es una opción, al menos no hasta que se divorcie... La tensión que se ha formado ahora mismo, es aún más compleja que la anterior, él lo está esperando, mientras yo trato de no acercarme. Quiero besarlo, anhelo besarlo y lo peor es que mis manos se posicionaron sobre sus mejillas, mientras que él rodeaba mi cintura con sus brazos. Debo soportarlo... Realmente debo hacerlo para no seguir traicionando la confianza que puso mi amigo en mí y… –Ag... lo siento, Tyler, pero creo que me he enamorado de tu esposo...– pensé antes de besarlo con intensidad, como si este fuese el primer beso. Era un beso apasionado e intenso, podía notar su felicidad a través de aquella caricia de nuestros labios, mientras mi cuerpo se llenaba de sensaciones que se asemejan a un cosquilleo. Es agradable, el beso no es tierno, pero tampoco es lujurioso, es más bien la clase de besos que te dejan con ganas de más. Lo mejor es que, tras finalizar el beso, nuestros ojos se encontraron y él con una gran sonrisa juntó su frente con la mía, tomándome de las mejillas al mismo tiempo. –Ya no puedes huir de mí...– murmuró. –Pruébame– le dije con diversión, consiguiendo que me volviera a besar. Es posible que no salga bien, hay varios puntos que nos hacen ser muy diferentes, pero al menos haré el esfuerzo de intentarlo y espero no arrepentirme de ello. –Entonces... ¿Nos casamos? –preguntó haciéndome reír. –No– respondí con una sonrisa. –Pero si no lo hacemos, nuestra relación no será considerada oficial. –Sí, lo sé, seré visto como tu amante– comenté, conociendo perfectamente lo que ocurrirá– pero no quiero casarme. –Está bien, no importa, te lo pediré las veces que hagan falta hasta que consiga que aceptes. No pude evitar sonreír, sintiéndome conmovido y hasta avergonzado. Es posible que Derek sea realmente sincero cuando asegura que le gusto, de lo contrario no me explico por qué es así conmigo. Él ha hecho muchas cosas que me hacen dudar, en ocasiones incluso siento que es una persona diferente a la que en años anteriores recuerdo. Derek es más romántico y eso me asusta un poco, ya que no conozco esta personalidad... Es raro, pero me gusta saber que soy la primera persona que puede hacerlo rogar un poco. Claro que, retomamos nuestro camino poco después, incluso buscamos a Martín quién estaba con mis padres. Cuando nos vieron, mi padre intrigado, preguntó "¿Y qué tal?" Dejándonos sin saber qué responder. Mi madre nos explicó que Martín les había mencionado lo que anteriormente había pasado. Obviamente sin mayores detalles, aunque lo importante es que les había dicho que "Mi papi dijo que ya no quiere estar con mi padre" Y ellos, se aprovecharon de su inocencia para saber más cosas sobre nosotros, a lo que Martín terminó diciendo que sus papás a veces se daban besitos. Debo confesar que me sentí muy avergonzado, ¡me puse rojo! Aún más cuando mi padre comenzó a decir que tendríamos un buen matrimonio. "El hijo ya lo tienen, ahora solo falta la boda" mencionó mi madre, a lo que Derek dijo: Aún no consigo que me dé el “sí" Lo bueno de hablar sobre nuestra relación, es que mis padres nos aceptaban y hacían todo lo posible para que las cosas entre nosotros marcharan bien. Ellos llegaron al punto de dejarnos compartir habitación, algo que, de cierto modo, no puede ocurrir cuando la pareja no está casada. Supongo que lo aceptaron justamente porque Derek es un rey. De igual modo, sólo pasamos una semana más en mi castillo, el retrasar por más tiempo nuestro regreso sólo haría de la partida un momento mucho más complejo, así que emprendimos el viaje y actualmente estamos a sólo un par de kilómetros de distancia de llegar al castillo. Llevamos varios días viajando, por suerte hacemos paradas para estirar las piernas e incluso para bañarnos o comer, sin embargo, por las noches continuamos viajando, ya que los carruajes están adaptados para que podamos dormir en una cómoda cama que comparto con Derek. Al principio el plan era que ambos durmiéramos separados, teníamos dos carruajes y como hay bastante espacio, podíamos compartir cama con Martín, sin embargo, el pequeño lloró hasta conseguir que le dejara mi cama para él solo. Mis padres le dieron muchos juguetes, por tanto, usa el carruaje para jugar de camino al castillo. Esto lo mantiene entretenido y nos ayuda a que el viaje no sea tan pesado y aburrido para él. El único problema es que me preocupa lo que piense el resto sobre la situación, es evidente que los soldados comentan sobre nuestra cercanía, además no ayuda que Derek cada que tenga oportunidad me coquetee. Por suerte llegaremos dentro de un par de horas, es bastante tarde, Martín seguramente se mantiene dormido, mientras que Derek y yo estamos recostados en la cama mientras nuestra cama vibraba debido a los desperfectos del terreno, mezclándose a su vez con las suaves embestidas que me mantienen con las manos cubriendo mi boca. ¡No debí darle la espalda! Todo iba bien, hasta ahora había conseguido rechazarlo todo este tiempo para no hacerlo en el carruaje. A diferencia de él, yo soy lo suficientemente sensato como para saber que cualquiera nos podría oír, sin embargo, hoy pensé que no trataría de provocarme. Se comportaba de un modo tierno, me acariciaba, me daba dulces besos y me hacía reír, por ello me confié y le di la espalda, queriendo que me abrazara dulcemente. El problema ahora es que sus embestidas mantienen mi entrepierna mojada, incluso trato de apretar mis piernas, pero él las abre y me embiste más rápido. –nnnh...– gemí mordiendo mi camiseta, mientras él se aprovechaba de eso para tocar mis pezones. –Déjame oírte...– susurró besando mi cuello, mientras su mano pellizcaba mi pezón derecho. –N-No...– dije tratando de detenerlo, pero Derek empujaba su pene más adentro. –Mira...– dijo tomando mi mano para dirigirla por mi abdomen– sobresale por aquí...– añadió, mientras yo desviaba la mirada avergonzado. Esto es algo que sé qué pasa, pero nunca pensé que llegaría el día donde yo lo sentiría hasta tal profundidad. –Derek...– susurré girando un poco mi cuello, queriendo buscar sus ojos– sigamos más tarde... aquí no... –No te puedo dejar así de empapado– me aseguró mientras me embestía más rápido. –¡mmh...! –gemí cubriendo mis labios con mis manos rápidamente, para así ahogar los siguientes gemidos que deseaban escaparse de mis labios. –Ah... que excitante...– murmuró llevando su mano hasta mi erección, buscando agitarla con velocidad. –N-No...– traté de detenerlo, aunque todo era en vano. Si continuábamos así, los guardias podrían oírnos, pero a Derek no le importaba justamente porque, al igual que a mí, le resultaba excitante la tensión que se genera cuando pensamos que seremos descubiertos. Sé que los guardias no dirán nada, es posible incluso que se disculpen si nos ven, sin embargo, el ser vistos o escuchados igualmente le genera a la situación cierto morbo que nos excita. –nnnh...– gemí bajito– Cielos bebé... se siente muy bien...– confesé excitado. –¿Sí...? –preguntó moviéndose más deprisa, sin importarle si el carruaje vibraba o no– ¿te gusta, mi amor…? –Sí... que rico... –suspiré buscando sus labios– quiero estar sobre ti... ¿Me dejas...? –Ah... sí – suspiró mientras sentía cómo su pene se agitaba dentro de mí. Derek se recostó rápidamente boca arriba, mientras que yo me sentaba sobre su erección y me quitaba la camiseta que antes mordía. Ahora podía verlo desde lo alto, disfrutando de la vista que lo mantenía deseoso, justamente porque no me estaba moviendo, sino que más bien me estaba acomodando. Quería impacientarlo, de hecho, con una sonrisa coqueta comencé a masturbarme sobre él, viendo cómo sus ojos me miraban en llamas. No me estaba moviendo, a decir verdad, sólo me estaba tocando. –ah... mi amor...– suspiró, apretando mis nalgas con fuerza, moviendo su pelvis suavemente. –Quédate quieto...– dije con diversión, rozando con mi pulgar la punta de mi pene. –Pero... verte así...– murmuraba mientras yo continuaba tocándome– si toco atrás... tú... –ah... –suspiré moviendo mis caderas inconscientemente– mmh... Derek... tu pene está taan duro... –No puedo seguir quieto...– dijo apegándome contra su pecho, mientras doblaba sus piernas y comenzaba a embestirme con rudeza. –¡nnngh...! –gemí mordiendo mi labio inferior rápidamente– mmmh... –Ah... sigue... sigue tocándote para mí...– me pedía. –nnnng...– gemía a medida que me tocaba, rozando mi pene contra su abdomen– M-Más lento...– pedía, sentía que estábamos moviéndonos demasiado y que alertaría al resto. Él no obedeció y en efecto lo agradecía, yo no quería ir más lento, se sentía demasiado bien como para detenernos, además pronto comenzamos a besarnos y dejar salir gemidos que eran ahogados en la boca del otro. Mi cuerpo se sentía caliente, me sentía sofocado y eso que estoy completamente desnudo, además hay una ranura a nuestra espalda donde entra el aire frío del exterior. Quiero correrme, me estoy empapando y él parece pensar lo mismo por el modo en el que humedece mi agujero. –¿Q-Quieres leche, mi amor...? –Sí... sí, por favor...– le respondí caliente. –¡Majestad! –le hablaron, mientras yo sentía cómo se estaba corriendo dentro de mí– majestad– repetían. Derek mantenía mi boca cubierta con sus manos, mientras yo cubría la suya, tratando de no gemir en el proceso en el que sentíamos espasmos ocasionados por el orgasmo que acabamos de tener. –Rey Sherman– volvieron a llamarlo, así que retiré mis manos de su boca mientras él se movía, esparciendo su semen dentro de mí. –¿Qué quieres? –le preguntó Derek, alejando lentamente sus manos de mis labios. –Pronto llegaremos, majestad– le avisaron. –Está bien, asegúrense de no despertar a mi hijo– ordenó. –Sí señor– respondió bajando su tono de voz. –Haah...– jadeé alejándome un poco, visualizando como mi corrida estaba en su abdomen y a su vez, en el mío– qué desastre... –Se sintió increíble...– susurró atrapando mis labios. Yo me reí, parecía que deseaba repetir, pero obviamente nos vestimos rápidamente para no ser descubiertos, o al menos intentábamos no ser tan obvios. Sinceramente, cuando lleguemos, me iré directo a su habitación para repetir un par de veces más. Ahora que somos novios, debo mantenerlo satisfecho para que no desee acercarse a ninguna de sus esposas. Derek sólo puede ser mío...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR