Hemos regresado al castillo de Derek, aunque se siente diferente ahora que tenemos una relación, antiguamente cada quien estaba por su lado, a veces ni siquiera nos veíamos a lo largo del día, mientras que ahora buscamos constantemente el modo de vernos para saber cómo va marchando el día del otro, o bien para simplemente besarnos.
En cuanto a Martín, este aprovecha su tiempo para jugar con su adorado amigo Mateo, quien parecía haberlo extrañado bastante durante el tiempo en el que no estuvimos.
Su reencuentro fue adorable, ellos al verse se pusieron felices y con emoción corrían para abrazarse y decirse “Te extrañé” donde también hablaban animadamente sobre las cosas que habían hecho durante estos días.
Por supuesto que Martín no desaprovechó el tiempo para contarle a su amigo de confianza que tenía unos abuelitos encantadores, incluso lo escuché decir: "Mis abuelitos me regalaron todos estos juguetes, si te gusta alguno, puedo dártelo" donde también añadía “A la próxima que vayamos le pediré a mi papá que te lleve, seguramente mis abuelitos también te querrán a ti y te darán muchos más juguetes”
Mateo con timidez le aseguraba que no podía asegurar algo como eso, además mencionaba que los abuelos no se comparten, algo que parecía indignar a mi pequeño, quien con sorpresa le preguntaba la razón por la que no se podía.
“Mis abuelitos son muy buenos, a mí no me molesta compartirlos contigo” se aseguraba Martín.
Me llenaba de orgullo saber que Martín es un niño gentil que es capaz de compartir todo lo que tiene con las personas que quiere. De cierta forma, me hace feliz saber que lo he educado bien.
Por otro lado, gracias a Mateo, actualmente no debo estar al lado de Martín todo el tiempo, ya que ya no está solo y sin duda el pequeño príncipe disfruta muchísimo su tiempo en el castillo, sobre todo porque hay alguien de su edad que lo entiende mucho más que yo.
Antiguamente me costaba mucho que estudiara, pero ahora que su amigo también está con él en las clases, no me pide saltarse sus lecciones, sino que hasta se esfuerza más.
Me gusta verlo feliz, Martín es un pequeño que merece todo lo bueno que hay en este mundo, por ello, no puedo evitar consentirlo cuándo lo veo desanimado.
Por suerte, eso no ha pasado. En el pasado se desanimaba debido a que no podía ver a su padre y porque debía dejarlo solo en ocasiones, pero ahora se ve muy feliz y me encanta.
Por supuesto que, al regresar, la madre de Derek organizó una fiesta donde obviamente no permití que Derek bebiera, lo que por supuesto consiguió el enfado de sus esposas y madre.
"No dejas que se divierta" "Debiste quedarte en tu reino"
Eso fue lo que me dijeron sus dos esposas, sin embargo, sus comentarios no me afectaron, más bien entre risas les dije "Sólo están celosas, ¿les molesta que Derek me dé más atención a mí?" A lo que ellas rieron, de hecho, dijeron "Derek nunca se fijaría en ti"
Fue gracioso, de hecho, entre risas me alejé y busqué a Derek a quién le pedí prestada su corona, mientras en todo momento las miraba con burla.
Que el rey preste su corona es impensable, las únicas personas que pueden sostenerla son sus esposas u/o hijos, por ello, sabía que estaban furiosas al momento en el que Derek puso su corona sobre mi cabeza, sin comprender mi pedido.
Ellas no se quejaron, había mucha gente que podría verlas y ser ridiculizadas frente a todos los invitados no estaba en sus planes, por ello, esperaron.
Al siguiente no recordaba esta situación, de hecho, me olvidé por completo y si no fuera porque ellas entraron al despacho de Derek, junto a su madre, yo no lo habría recordado.
Pude sentir como Derek se ponía tenso, este no era el mejor momento como para ser molestado por su madre y esposas, sin embargo, yo no detuve mis acciones.
Antes, cuando entré en su despacho, estuvimos hablando y poco después nos comenzamos a besar.
Todo iba bien hasta que la situación se calentó y terminé oculto entre su escritorio, con la cabeza entremedio de sus piernas a la vez en la que mis labios se aferraban a su erección, disfrutando de una vergonzosa situación en la que sus suspiros me volvían loco.
Cuando ellas entraron habría sido correcto alejarme para que el Rey pudiese tomar una postura adecuada, una donde su nerviosismo no se mezclara con su respiración entrecortada, sin embargo, no me detuve, no cuando ya estábamos en el clímax, deseosos por continuar y hasta tocarnos mucho más. Además, ellas no podrían ver mis lujuriosas acciones y sabía que Derek encontraría la forma de pasar desapercibido.
–Derek, tenemos que hablar– habló su madre con claro disgusto– esto no puede continuar así, ¡debe irse!
–¿Quién...? –preguntó mientras yo bajaba el cierre de mi pantalón, para deslizar mi mano por dentro y tocarme al mismo tiempo.
–Harry– respondió– le estás dando demasiadas libertades
–Exageran– dijo deslizando su mano por mi cabello.
–¡Pusiste tú corona sobre su cabeza!
–Él es sólo un invitado, además la gente ha comenzado a esparcir desagradables rumores– habló su segunda esposa.
–¿Qué...– dejó escapar un suspiro ahogado, a medida que yo deslizaba mi lengua por la punta– rumores...?
–¡Que lo has convertido en tu amante! –chilló su cuarta esposa.
–Hmm...– soltó desinteresadamente, tratando de controlarse para no embestir mi boca, aunque fui yo quien fue moviéndose con mayor velocidad, notando como liberaba cierto suspiro silencioso.
–¿No dirás nada? –preguntó su madre con enfado.
–No veo el problema– comentó– pero si de rumores se trata, puedo convertirlo en mi esposa.
–¡Te lo prohíbo! –chilló su madre, golpeando con sus manos el escritorio, asumo que ahora mismo está con sus manos apoyadas sobre él.
–No puedes hacerlo, no te olvides que soy el rey y no existe nadie en el mundo capaz de prohibirme algo– le aseguró Derek con total seriedad.
Yo miré hacia arriba, alejando mis labios de su erección para ganarme su mirada. Sus ojos y los míos rápidamente se encontraron, donde a través de ellos le dije "¿Cómo que no?" y sonreí en el proceso, mientras agitaba su entrepierna con mi mano, notando como estaba cada vez más caliente.
–A excepción de Harry– añadió mientras me metía su pene a la boca nuevamente.
–Derek, esto ha ido demasiado lejos, sé que prometiste contradecir todo lo que dijera, pero ¿involucrarte con él? Es sencillamente demasiado– le aseguraba su madre, mientras yo prestaba más atención.
–¿Qué esperas hacer después de enamorarlo? –preguntó su esposa– el estúpido piensa que realmente lo haces, ni siquiera imagina que simplemente lo usas para contradecir a tu madre.
Yo me alejé de Derek, viéndolo con enfado, mientras que él se mostraba visiblemente nervioso y hasta podría decir que había entrado en cierto estado de pánico.
–Eso no es cierto– les aseguró– si no me interesara, ni siquiera pensaría en casarme con él.
–Ni se te ocurra pedírselo– le dijo su madre.
–Ya lo hice y me rechazó– respondió– dos veces.
–Derek, esto es...– trató de decir su madre.
–¡Ya basta! –le gritó– quiero estar con él, Harry es...–suspiró– sencillamente perfecto y si debo rogarle para que nos casemos, te juro que lo haré– le aseguró mientras yo sentía mis mejillas calientes– esta es la primera vez que realmente me quiero casar con alguien, así que, si para conseguirlo debo expulsarte, lo haré.
Su madre comenzó a victimizarse, mientras yo retomaba mis acciones y trataba de complacerlo, queriendo que se corriera pronto como recompensa por hablar tan bien sobre mí, aunque él claramente se estaba conteniendo para no hacerlo.
Claro qué, cuándo les ordenó a los guardias sacarlas de la oficina y prohibirles el paso a todos, sabía que ya estaba por hacerlo, principalmente porque apretaba sus puños con fuerza y buscaba el modo de alejarme.
Cuándo me levanté del suelo, él rápidamente me puso sobre su escritorio y me quitó los pantalones antes de penetrarme con fuerza, asegurándome que lo volvía loco.
–¡nnnngh...!– gemí aferrándome a su cuello, mientras lo rodeaba con mis piernas– Estás por correrte...
–Por tu culpa...– suspiró inclinándome hacia atrás– haces un desastre conmigo y tienes el descaro de creerles sus mentiras...– comentó, refiriéndose a lo de antes.
–P-Pero...– traté de decir, sin embargo, él puso mis piernas sobre sus hombros, para embestirme con fiereza– ¡ah...! No tan...
–Ya te dije...–suspiró– me gustas muchísimo...– me recordó– mucho más de lo que realmente piensas...
–¿Me amas...? –pregunté en un tono burlón.
–Sí...– respondió mirándome a los ojos mientras se corría dentro de mí– te amo, Harry...– añadió saliendo de mi interior– me vuelves loco...
Derek se sentó nuevamente en su asiento, quedando a la altura perfecta para complacerme con su boca, haciéndome sentir en llamas por el modo en el que deslizó su lengua por mi agujero y hasta llegó al punto de sorber, antes de meter mi erección en su boca e introducir sus dedos en mi agujero.
Él los movía con velocidad, mientras yo me aferraba a su cabello y le abría mis piernas, deseando que me hiciera llegar al orgasmo.
Yo también estaba por correrme, nuestro jugueteo previo nos había dejado al borde de la excitación, por ello ahora era mi turno, es sólo que no pensé que me complacería de este modo.
–nnngh...– gemí sintiendo como nuevamente bajaba su lengua hacia mi agujero– n-no...
–Abraza tus piernas– me ordenó, algo que obedecí viendo como levantaba un poco mi cuerpo para jugar con mi agujero.
–¡Oh cielos...! –exclamé corriéndome, lo que no fue excusa para seguir tocándome con su lengua– ya... p-para...– pedí, pero él no me escuchaba– Derek... ponlo dentro...
–Si eso quieres...–dijo deslizando su lengua.
–¡Oh... no eso...! –gemí aún más caliente– tu pene... ha-hablaba de tu pene...
Derek soltó una risita, ignorando mi pedido mientras me hacía sentir empapado, lo mejor es que, no se detuvo hasta conseguir que me corriera otra vez.
Ya para cuando lo metió, estaba tan caliente que preferí sentarme sobre sus piernas y crear por mi cuenta las embestidas, mientras que él besaba mi cuello a la vez en la que apretaba mi trasero.
–¡Ah...! ¡Derek...!
–mmmh... que rico se siente...
–Sí... ¡sí...! –gemí aferrándome a su cuello– fóllame más duro...
–Ah... mierda...–dijo levantándome en sus brazos, mientras me apoyaba contra la ventana, sin importarle si alguien nos veía o no.
–¡nnngh...! R-Romperás el vidrio... –comenté asustado.
–Es un riesgo que... estoy dispuesto a cometer...– me aseguró golpeando hasta mis entrañas.
Estaba en la mejor parte, aún había tiempo antes de que nos corriéramos, el placer estaba en su punto más alto, mi concentración la tenía en un 100% él, hasta que mientras gemía de placer opté por pasar mi cabeza en el hueco que se forma entre su hombre y cuello, aferrándome con fuerza antes de mirar desinteresadamente hacia atrás, sintiéndome congelado tras ver a Tyler, mirándome fijamente.
Yo aparté a Derek de inmediato, viendo su desconcierto, preguntándome incluso qué había pasado.
No supe cómo explicarlo, obviamente él no estaba allí, cuándo aparté mi mirada unos segundos y luego volví a mirar, él ya no estaba, pero no podía evitar sentirme asustado por la situación.
¿Acaso esta es su forma de decirme que me aleje de Derek?