Capítulo 19: De rodillas

2660 Palabras
Ha pasado una semana y cada que mi padre tiene oportunidad, me trata de convencer para que me case con Derek. Esa es una propuesta tentadora, si Derek no estuviese casado, por supuesto que me casaría con él, sin embargo, soy egoísta y no me voy a conformar con ser uno más del montón. El día que me case, necesito que la persona que en futuro se case conmigo, esté disponible y dispuesta a convertirme en su mayor prioridad, no me importa si se ha casado antes o no, no tengo esa clase de prejuicios donde miran por debajo del hombro a las personas que se han divorciado, sin embargo, es fundamental que mi pareja tenga ojos sólo para mí. En el caso de Derek, si bien ahora su atención está puesta en mí, sé que en realidad esto se debe a que soy “la novedad” Es evidente que se ha acostado muchas veces con sus esposas, seguramente ya comienza a ser aburrido ver a la misma persona bajo tu cuerpo y tras yo ser “lo nuevo” quiere experimentar, además a pesar de que me gustaría negarlo, tenemos química y en la cama es… No puedo evitar suspirar cuando recuerdo aquella noche juntos, ojalá el tiempo se hubiese alargado para disfrutar un poco más de aquel sofocante placer que de sólo recordarlo siento como mi cuerpo se estremece. Quiero repetir ese momento y hacerlo muchas veces, pero tal como le advertí que ocurriría, no le estoy haciendo las cosas fáciles. Es evidente que Derek desea pasar un momento a solas conmigo, ha hecho todo lo posible para que nos dejen a solas, incluso me invitó a salir y tener una cita, una que cancelé para demostrarle que no mentía cuando le aseguré que me vengaría si le hablaba a mi padre sobre una boda entre nosotros. Hasta ahora, a pesar de la tensión que se forma entre nosotros, sólo me he acercado para hablar como harían 2 amigos, o dos conocidos, aunque claro, siempre me aseguro de que haya un tercero entre los dos para que no pueda sobrepasar la barrera que estoy poniendo en medio. Para rematar, como últimamente he salido con varias chicas, he estado presumiendo mis espectaculares citas, asegurándome de que suenen como lo más espectacular de mi día, como si estar con ellas fuese más divertido que estar con él. Por supuesto que es mentira, las citas que he tenido no son como aquella cita que él me preparó. Ese día estaba feliz, disfruté cada segundo que pasamos juntos y no cabe duda de que disfruté nuestro tiempo a solas. No puedo negar que disfruto cuando pasamos tiempo juntos, antiguamente no me daba cuenta de lo mucho que conectamos, además hablar con él sin pensar en nada, es increíble… Derek es inteligente, sabe muchísimo, supongo que la biblioteca que tiene en casa no es sólo de decoración debido a la increíble capacidad que tiene para hablar sobre diferentes temas sin vacilar. No importa si le hablo de política, fantasía, romance o sobre libros de poesías, él las sabrá reconocer y me hablará sobre ello con total confianza, pues por lo visto, tenemos una colección de libros similar. Ambos hemos leído cosas similares, lo que nos permite comentar sobre nuestras opiniones y de cierto modo por eso me gusta hablar con él, aunque debo reconocer que también me gusta tener conversaciones normales donde simplemente nos peleamos o nos quejamos sobre algo. Extraño estar a solas con él, me gustaría poder verlo para conversar o besarnos ¡En realidad no importa cuál de las dos sea! Disfruto ambas cosas, pero como estoy evitando perder el control, hago todo lo posible para mantenerme ocupado. Sé que dentro de poco regresaremos, eso me hace feliz, ya que podré dejar de tener citas con chicas que en realidad no me interesan. El único inconveniente es que seguramente cuando lo hagamos él pasará tiempo con alguna de sus esposas, lo que me hace imaginar una situación donde sus labios rozan los de otra e inevitablemente siento una furia indescriptible que me hierve la sangre. Si él no fuese rey, o directamente si él no tuviese dos esposas, el quedarme en mi castillo por más tiempo sería increíble. Aquí no debo pensar en esas tres mujeres llenas de veneno en su interior, sino que simplemente podría pasar tiempo con las personas que quiero e ignorar a las personas que me odian, tal como he hecho desde que nací. Sé que si nos vamos mis padres se pondrán tristes, actualmente se ven muy animados y todo es gracias a Martín. Mis padres adoran pasar tiempo con el pequeño príncipe, esto es algo que no esperaba que fuese de este modo, ya que ha estado presumiéndolo como su nieto. Es más, mi padre llegó al punto de decirle a Martín que se dirigiera a él como “Abuelo” y no como “Señor” o “Rey” Martín no tuvo problema alguno en acostumbrarse a este nuevo título, de hecho, con bastante naturalidad los llama “Abuelitos” y como si los conociera de toda la vida, se dirige a ellos con una confianza extraordinaria. Mis padres lo adoran, es curioso, pero la presencia de Martín ha logrado grandes cambios en mis padres. Hoy, por ejemplo, recibí la noticia de que salieron los tres a dar un paseo, ¡Mis padres jamás salían! Ellos siempre repetían que debían trabajar, siempre estaban ocupados con reuniones o debían estar en aburridas conferencias con políticos, sin embargo, sin planificarlo de ante mano, ellos decidieron salir con el pequeño. Yo jamás hubiese imaginado que esto sería posible, de hecho, cuando llegué al castillo, luego de una aburrida cita, busqué a Martín, yo pensaba que estaría en su habitación jugando con alguno de sus tantos juguetes, ya que no lo había encontrado en el jardín o en los sitios donde usualmente él estaría. Como no lo encontré, recurrí a su padre y toqué la puerta esperando encontrar al pequeño príncipe, sin embargo, fue Derek quién me abrió y me avisó que mis padres lo habían sacado a dar un paseo. Es curioso, cuando yo quería salir con mis padres debía planificar una cita con un mes de antelación y aun así me arriesgaba a que me tuviesen que cancelar en último momento. Supongo que la presencia de Martín, mezclada con su ya avanzada edad, los hace ser menos exigente con respecto a sus labores como reyes. –Supongo que realmente les agrada– murmuré. –Claro, Martín te ve como otro padre y, por consiguiente, a tus padres como sus abuelos–me aseguró, haciendo una pequeña pausa– Si te casaras conmigo, tus padres realmente serían sus abuelos– agregó con una sonrisa. –Lastimosamente no lo haré. Quería sonar firme frente a mi posición con respecto a nosotros, mis palabras iban con la intención de avisarle que me marcharía, ya que no quería estar a solas con él, sin embargo, Derek me tomó del brazo y me arrastró al interior de su habitación, donde me hacía retroceder hasta la cama. –Aprovechemos que no hay nadie– comentó. –No quiero– traté de negarme sin vacilar, pero él me empujó a la cama y mi corazón se impacientó. –Recuerdo perfectamente como lo prometiste– dijo trepándose sobre mi cuerpo. –Te advertí que ocurriría si convencías a mi padre sobre casarnos– le dije con enfado. –Oh vamos, no sabes si lo hice. –Mi padre no ha dejado de hablarme sobre matrimonio, donde de paso te añade a ti, llámame loco, pero claramente eso significa que le dijiste algo– le aseguré. –No le dije nada, aunque me alegra saber que sin tener que decirle, él ya está actuando a mi favor– habló con felicidad. –¿Por qué eres tan insistente? –pregunté con cierto enfado. –¿No es obvio? –preguntó– porque quiero estar contigo. No pensé que respondería con algo así, más bien imaginé que saldría con alguna tontería, no con una insinuación romántica que trata de hacerme ver que le gusto. Traté de apartarlo, mi corazón ahora mismo estaba latiendo muy deprisa, pero él, en vez de alejarse, se acercó a mis labios cuidadosamente, donde al principio parecía dudar de si debía besarme o no. En ese instante sus ojos observaban atentamente mis labios, chocando en el proceso nuestras respiraciones. Fue un instante corto, mis labios dejaron escapar un leve suspiro cuando sentí la calidez de sus labios, sabiendo perfectamente que Derek se arriesgaría y que me besaría antes de que yo lo apartara. Se sentía increíble, quizás es porque no nos hemos besado en mucho tiempo, o puede que la tensión que se estaba formando entre nosotros por fin había logrado alcanzar su punto máximo, sin embargo, era espectacular. Sus labios se entrelazaban con suavidad con los míos, estaba regalándome una caricia gentil que llenaba mi vientre de mariposas que me hacían suspirar por el deseo de sentirlo más cerca. Era algo cálido, él no estaba quitándome la ropa ni tocándome con lujuria, sino que me tomaba de las mejillas para impedir que pudiera alejarme. Por un momento pensé en empujarlo como aquella última vez, tengo la fuerza como para hacerlo, pero preferí rodear mis brazos alrededor de su cuello, dándole autorización de besarme igual de bien que ahora. Derek aprovechó rápidamente aquel permiso para profundizar los besos, él sabía que, si movía bien sus cartas, podría convencerme de seguir hasta el final. Lo estaba haciendo bastante bien, incluso me dio besos en el cuello y sutilmente rozaba su entrepierna contra la mía, creando una fricción exquisita que me lograba poner duro. Él acarició mi entrepierna sobre la ropa, mientras sus labios buscaban entretenerme para que no lo detuviera. –Derek...– dije cortando el beso. –¿Qué? –preguntó con cierto cansancio, suponiendo que le diría algo con lo que detenerlo. –Quiero verte de rodillas– le dije con una sonrisa, viendo el desconcierto de su rostro. –¿Qué? –soltó confundido. –De rodillas– repetí en un tono de orden, sentándome en la orilla de la cama mientras que él fruncía el ceño. Supongo que pensó en que yo estaba tratando de humillarlo y hasta conseguir un perdón que él no sabía que debía dar– ponme de humor– añadí abriendo mis piernas en el proceso, viendo como pronto comprendía lo que buscaba. Sus labios inmediatamente crearon una sonrisa tras comprender lo que estaba esperando, además él sabía que eso significaba que podría tocarme con mayor profundidad, así que se puso de rodillas en el suelo, viéndome con una sonrisa lasciva antes de abrir la cremallera de mi pantalón con sus dientes para luego rozar su lengua por encima de mi ropa interior. Era estimulante verlo humedecer la prenda antes de bajarla para que mi erección saliese a la luz, además sin siquiera dudarlo metió mi pene en su boca para complacerme hábilmente. Yo sonreí, el verlo de rodillas era casi tan placentero como los movimientos de su lengua al rozarse por mi erección, ¿Quién lo hubiese pensado? Ojalá pudiese enmarcar el momento en el que este terco y testarudo rey se mantiene complaciéndome con su boda. Si no fuera porque se está sintiendo increíble, mi sonrisa había podido perdurar un poco más, sin embargo, mis suspiros pronto comenzaron a sobresalir y mi tranquilidad se vio alterada. Derek estaba aferrándose a mi erección con habilidad y hasta podría decir que con profesionalismo. Me gustaba la vista, ahora mismo era capaz de ver como mi pene sobresalía en su mejilla, sin embargo, él subió su mano por mi abdomen y ejerció presión, buscando recostarme en la cama para seguido levantar mis piernas con el objetivo de apoyar mis pies en la orilla de esta. Al principio no entendía por qué no deseaba que tocara el suelo, el estar recostado en la cama no me dejaba verlo en su máximo esplendor, aunque pronto descubrí que lo había hecho para tener la facilidad de deslizar sus dedos por mi agujero y así complacerme por ambos lados. Sus dedos acariciaban mi interior, mientras al mismo tiempo su boca me mantenía feliz. La combinación era perfecta, aunque el calor de mi cuerpo me llevó a desnudarme. Me quité la ropa por mi cuenta aun cuando sabía que eso evidenciaría mi impaciencia, pero no me importó, mi cuerpo estaba en llamas y lo único que deseaba era liberarme un poco de aquel sofocante calor. Por supuesto que quise más, de hecho, levanté su cabeza y me acomodé para ayudarlo a desnudarse. Quería verlo desnudo, su cuerpo es atractivo y seductor, sobre todo cuando está sobre mi cuerpo, aunque no esperaba que comenzara a besarme mientras ahora rozaba con mayor confianza su entrepierna con la mía, empapándolas en el proceso. –¿Q-Quién te dijo que podías levantarte...? –pregunté mientras sus dedos entraban y salían con velocidad de mi agujero. –Quiero entrar...– me dijo con impaciencia. –Pero aún... –Quiero estar aquí...– me aseguraba rozándose en mi interior con sus dedos– Déjame entrar... –Pero acabamos de empezar...– dije queriendo jugar un poco más. –Seré gentil– dijo dirigiendo su entrepierna hasta mi agujero, donde me penetró con calma mientras su mano agitaba mi entrepierna– ah... por fin... –mmmmgh...– gemí mordiéndome el labio inferior. –¿Duele...? –preguntó moviéndose lentamente. –Q-Que esperas... –dije con dificultad. –¿Lo saco...? –preguntó deslizándolo hacia afuera, haciéndome creer que lo sacaría, sin embargo, él lo había hecho para meterlo de golpe, repitiendo el proceso una y otra vez. –¡aah...! –gemí aferrándome a las sábanas con fuerza– ¡ah...! Más lento... –Se siente muy bien...–me aseguraba. Debí suponer que no sería gentil, él parecía una bestia y lo peor es que según transcurría el tiempo, me comenzó a gustar muchísimo la forma en la que me follaba. Derek cambio la posición varias veces, llegando al punto de mantenerme boca abajo en la cama, mientras él se mantiene sobre mi cuerpo embistiéndome con fiereza. –¡ah...! D-Derek...– gemí levantando mi culo para poder tocarme por delante. –Cielos...– dijo alejando su pecho de mi espalda para verme detenidamente mientras abría mis nalgas– que rico aprietas... –¡nnngh...! P-Pervertido... d-deja de mirar... ¡ah...! –Te ves sexy desde este ángulo...–me aseguraba, dándome estocadas profundas– haah... Se sentía bien, podía sentir mi entrepierna cada vez más mojada debido a mi pre semen, lo que me hacía mover mis caderas al ritmo de sus embestidas, deseando que me hiciera llegar al orgasmo. Derek estaba siendo rudo, me gustaba, pero debido a la rapidez de la situación, nos hacía corrernos más deprisa de lo que esperaba. Nos corrimos a la vez, aunque cuando me giró para verme y besarme, su entrepierna pronto se puso en pie de nuevo. Eso es algo que debo valorar, aunque después de varias horas, mis piernas temblaban y mi agotamiento era evidente. Seguramente mis padres regresarían pronto, ¡debíamos parar! Pero él me tenía en cuatro sobre la cama, inmovilizando mis manos en mi espalda. –¡ah...! N-No... para... así no...–le pedía queriendo apoyar mis manos en la cama, pero él no me dejaba. –Te gusta... ¿Verdad...? –Sí... pero... ah... quiero apoyarme... –Apóyate en mí– dijo entrelazando nuestras manos mientras me daba más rápido y profundo. –¡ah...! Cielos... e-esto es aún peor... Mi cuerpo hormigueaba en placer, no puedo negar que se sentía bien, con cada embestida mi cuerpo se estremecía y hasta sentía espasmos, sin embargo, si fuésemos lo suficientemente sensatos, nos detendríamos antes de que el resto llegue. Ag... pero se siente tan bien… No quiero que lo saque...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR